RELATO ENCADENADO III

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murga
7 de julio
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Re: RELATO ENCADENADO III

Mensaje por murga » Mié May 01, 2013 12:33 pm

En tan lúbricos pensamientos se encontraba jc cuando topó con una sombra en la escalera.

.- ¿Dónde vas paisano? Interpeló la sombra mientras se encendía un Davidoff con un bille de 500 leuros.

.-???? dijo jc

.- A mí háblame en cristiano, colega. Dijo la sombra mientras se desprendía de la capa que ocultaba parcialmente su rostro y tiraba el resto del binladen ardiendo al suelo mientras aspiraba complacido el humo del habano.

.- ¡Buf qué susto me has dado, murga! Pensaba estar un rato contigo para consultarte acerca de la evolución del oro...

.- Precisamente de eso quería hablarte. Ya os venía advirtiendo, pero es que además avisé hace poco de que tras el desplome de mediados del mes de abril iba a venir un rebote, como así ha sido. Yo vendí anteayer mi posición de corto plazo en oro, y con las plusvalías entré ayer en Bankia con los 100.000 que había ganado, en la subasta de apertura. Tres horas después he liquidado las Bankias con un 700% de plusvalías, increíble pero cierto. Vamos que me najo de aquí que me estáis rallando con ese pu.to milloncejo. Au revoir!

Murga no tenía ganas ni tiempo para seguir perdiendo tras un tesoro que él sabía dónde estaba, pero del que conocía más detalles secretos que sin duda no lo hacían tan apetecible.

.- Her majesty's a pretty nice girl, but she doesn't have a lot to say ... se alejó canturreando mientras desaparecía por el umbral. Sin quererlo le había dado una pista a rojillo, que espiaba la escena parapetado tras el sofá.

Entonces jc maldijo su decisión de haber ido con Anakonda, "¡Mierda, siempre igual!". Si no se hubiera dejado llevar por el vicio carnal que tan frecuentemente envilecía sus sentidos, ahora sería millonario como murga. Decidió entonces que todavía podría reconducir su suerte, y se encaminó raudo hacia la cripta. "Omne animale triste post coitum", se dijo para reforzar su decisión.

Llegando a la cripta, de pronto, observó un resplandor extrañamente azulado que provenía del interior del recinto, a la vez que escuchaba unos gemidos que en esta ocasión no parecían muy placenteros "¡Demontres, no doy una!... además me dejé la LISTA en el cuarto". Era demasiado tarde para darse la vuelta, cuando vió salir a Uno Más con un gran cuchillo ensangrentado y sus ojos fuera de sus órbitas...

.- ¡No he sido yo! Uno Más estaba fuera de sí. En su mano izquierda se adivinaban unos bonitos ojos azules.
¿Qué, sino el hambre, dotó de ojos como joyas a la cabeza del azor?

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Mieira
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Re: RELATO ENCADENADO III

Mensaje por Mieira » Jue May 02, 2013 10:40 am

- "¡Aaaaaaahhhhhhhhggggg!!!"- gritó jc como un poseso, prolongando el alarido tanto rato que cuando dejó de emitirlo lo siguió escuchando, o eso le pareció al susodicho.

- "¡Aaaaaaahhhhhhhhggggg!!!!"

Como para no escucharlo, si el que estaba gritando era el propio Uno más. Jc le zarandeó e intentó que cesara en su quejido, impropio de un navarro de su alcance legendario.

- "¡Los ojos, los ojooos!!!"- vociferó a continuación Uno más.

- "¿Qué ojos? ¿De qué ojos hablas, compañero forero?"

Jc empezó a comprender. Al parecer, varios foreros habían sido víctimas de algún tipo de sustancia alucinógena, por eso Rojillo creía haber visto a Imnolennon, quien en realidad se encontraba en su querida Liverpool impregnándose de las raíces del mítico cuarteto, y Uno más alucinaba con unos ojos azules.

De repente, la puerta se cerró a sus espaldas, con un sobrecogedor sonido que retumbó en las paredes de la cripta, produciendo un profundo eco. Jc aporreó la puerta con todas sus fuerzas (que no eran muchas, lo suyo era escribir y analizar, no sudar la gota gorda en un gimnasio atestado de metrosexuales, otra cosica hubiera sido Lokki, quien haciendo gala de sus pétreos bíceps tal vez hubiera conseguido cargar contra la puerta sin que ésta se descojonara viva, contagiada por la alucinación colectiva).

- "¡Abre, ábrenos quien quiera que seas, compañero o compañera!! ¡Abre por Dios y por el Rey Sancho el Fuerte, que si levantara la cabeza ibas a ver lo que es bueno, te lo digo yo que soy un entendido en la materia, abreeee!!!"- clamó jc, el bravo tudelano.

Escuchó una risa melodiosa y un tanto perversa que, en el fondo, muy en el fondo y muy a su pesar, le resultó agradable. Vaya, era una mujer la autora de la perfidia cometida contra ellos.

- "Querido vecino, no me amenaces con nuestro antiguo rey; si te escuchara o escuchase, él mismo te diría que en el amor y el la guerra, todo vale..."

¡Diablos!! Era su paisana Mieira, ¿cómo podía hacerle esto a él? Oyó cómo sus pasos se alejaban lentamente, y se volvió hacia Uno más, quien a su vez comenzó a descender de nuevo hacia las profundidades de la cripta. Jc se preguntó cuántos foreros se encontrarían allí, se preguntó también si todos estarían padeciendo la misma alucinación transitoria, y temió acudir a su encuentro.

Mientras tanto, Mieira se metió la llave de la cripta en un bolsillo del vaquero. Bien, suponiendo que todos Los Foreros estuvieran encerrados a buen recaudo, ya era libre para encontrar el millón de euros. Recordó las semanas, los años y los dineros baldíos destinados a bonolotos y primitivas, y echó una nueva carcajada. Ahora sí que la probabilidad estaba a su favor. Ahora sí que podría realizar algunos de sus sueños gracias al vil metal, que no da la felicidad, pero que tanto ayuda en esta vida. Contempló el salón de la formidable casona, y pasó a la biblioteca, donde se detuvo en seco justo en la entrada: al fondo, Okariz se hallaba con un libro en la mano, a la luz de un candelabro. A sus pies había un montón de libros desperdigados. Parecía que más que leer estuviera buscando algo. Claro, sólo a Okariz se le podía ocurrir buscar el milloncejo entre las páginas de un libro antiguo. Observando su cara, dedujo que no iba a ser un problema durante un buen rato, pues estaba sumamente concentrado.

Salía de la biblioteca cuando unos golpes se oyeron en la puerta de entrada. Mieira se quedó paralizada por un instante. ¿Quién podía ser? Todo su cuerpo se puso en guardia, miró a su alrededor y cogió con determinación uno de los candelabros. Se acercó a una ventana lateral y atisbó a través de los visillos: dos hombres y una mujer se encontraban allí. Parecían ateridos de frío, y no era de extrañar, ya ni se veían los coches de Los Foreros, cubiertos como estaban por la inmaculada nieve.

- "¡Ah de la casa! !Abran a estos necesitados, por caridad!!"

La súplica no sólo fue escuchada por la tudelana; Murga, escondido en un recodo de la escalera, la oyó perfectamente. Eskubi, escondido bajo la cama del cuarto de Basoko, también la escuchó ("Santa, santa, ven en mi auxilio"- se dijo, ligeramente conmocionado por el porrazo que se había dado al intentar levantarse de golpe...su conmoción fue mayor cuando fue la otra santa la que se le apareció como en un sueño).

Otsoa dejó el ordenador portátil donde llevaba horas escribiendo un magnífico guión sobre lo que acontecía en la casa, y su expresión se transformó por un momento en la de un lobo al acecho bajo la luz de la luna (un buen observador hubiera visto asomar la punta de un blanco incisivo y tal vez hubiera buscado refugio, por si acaso).

Ibrahim se colocó la túnica de adivino, la que usaba para ocasiones especiales, y sacó rápidamente su bola de cristal. En ella, vió a los tres peregrinos y no supo dilucidar si eran forajidos o almas de la caridad...

Nuevos golpes volvieron a resonar, esta vez con mayor contundencia.

- ¡AH DE LA CASA!!!

Ibrahim
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Re: RELATO ENCADENADO III

Mensaje por Ibrahim » Vie May 03, 2013 5:28 pm

Eran Mari, Basajaun y Tártalo.

Contaban en el pueblo que hace mucho tiempo, un esplendoroso día de finales de Abril, un pastor decidió subir su rebaño a las alturas. Era primavera avanzada y no parecía que hubiera que temer ya por una revuelta seria.

La hierba estaba tierna, nueva, acogedora; atmósfera y pastizal eran el goce de pastor y rebaño. Pero ocurrió que aquella sosegada tarde se cubrió repentinamente el cielo. No vinieron las nubes del norte ni del oeste sino que cayeron de arriba, de lo más alto, como una tapadera sobre un cántaro.

No lo pudo ver el pastor, ni imaginarlo hasta entonces siquiera hubiera podido. Nevaba y nevaba: allá, estaban muertos y no salvaría el rebaño si trataba de volverlo al pueblo, demasiado lejos. Al borde de la desesperación aún pudo recordar la cueva prohibida.

Movido más por la obligación que por el convencimiento, trató de conducir a las ovejas hasta el lugar. A pesar de que él marchaba delante y trataba de abrir surco, la nieve tomaba altura y las ovejas más débiles iban quedando atrás, inmóviles. Al fin, con medio rebaño, se halló ante la entrada de la cueva, retiró como pudo una de las grandes losas que la cerraban y como los animales se negaban a entrar por su propio medio tuvo que meter las ovejas una a una.

Ya todos dentro, exhausto por el esfuerzo, se sentó sobre una piedra y cuando sus ojos se fueron haciendo a la oscuridad de pronto dio un brinco al advertir que unos metros adentro una mujer lo observaba. Sentada sobre un gran macho cabrío peinaba sus largos cabellos con un peine de oro resplandeciente y ensartados entre los cuernos del animal había gruesos brazaletes del mismo metal.

- Has venido a por mis tesoros, bien se ve que eres un hombre codicioso…, ¿verdad, pastor?

-No Señora, he venido por salvar el mío, o lo que queda de él, y a mí mismo.

- ¿Y a quién has pedido permiso para entrar aquí?, tú no eres persona que los pida…, ¿verdad, pastor?

- No sabía que tuviera que hacerlo, Señora, si no, lo hubiese hecho

- De modo que no lo sabías… vaya… parece que tú siempre encuentras una respuesta para todo… ¿verdad, pastor?

- Al menos siempre trato de buscarla, Señora, solo lo intento y mi trabajo me cuesta

- ¿Y has pensado también cómo pagarme tu interés y tu osadía, pastor?

- Señora, no sabía que la hospitalidad hubiera que pagarla, además, si Ud. no hubiera desatado la tormenta, no estaría yo aquí…

- … Y si tú no te hubieras arriesgado y anticipado a todos por apropiarte de los pastos para ti sólo…, tampoco hubiera creado yo la tormenta. ¿No ves que no te puedes ocultar ante mí, pastor?

- Está claro que no ahora, porque me está mirando, pero bastaría con que dejara de hacerlo en lo que se tarda en contar hasta diez para que me ocultase aquí, tranquilamente.

- ¿En lo que se tarda en contar diez? ¿Y ocultarte de mí precisamente aquí, en el centro de mis dominios? Jajajaja, veo que no pierdes el humor ni el temple, pastor. Pero vamos a comprobarlo.

Mari dejó de peinarse, bajó de su fiel Akerra sobre el que depositó el peine y con sus pies desnudos se acercó a una de las paredes de la cueva donde colocó primero su antebrazo, sobre la muñeca sus ojos y cerrándolos comenzó a contar lentamente.

Con rapidez el pastor se abalanzó sobre peine y brazaletes y mientras los metía en el morral salió montaña abajo.

Cuando Mari se volvió comprendió que había sido burlada y tal que un vendaval abandonó la cueva haciendo volar por los aires las losas que aún la cerraban. Pero ni la ayuda que recibió de Basajaun y Tártalo fueron suficientes, jamás dieron con el pastor.

Desde entonces, siempre que nieva bajan los tres al pueblo y van llamando implacablemente a las puertas de las casas de los más codiciosos por ver de encontrarlo.
________

Se apagó la bola de cristal e Ibrahim gritó:

- ¡No les abráis! ¡Ni se os ocurra! ¡Esos tres vienen a por nosotros!

Relató lo que acababa de ver y un estremecimiento particularmente íntimo, se apoderó de los presentes.

La primera en reaccionar fue Mieira, abrió nuevamente la ventana y gritó a los de la calle:

- ¡Id a la cripta, a la cripta! ¡Allá tenéis muchos más!

La volvió a cerrar con apuro y entonces, hablando consigo misma se dijo: “Aunque bien pensado, si lo que buscan es un pastor… yo no tengo nada que temer…” miró con tentación hacia la puerta pero antes de decidirse se volvió hacia Okariz y le interpeló:

- Okariz, ¿qué sabes sobre la reencarnación?

- He estudiado a fondo la presencia de una misma personalidad en diferentes cuerpos, familiares pero distintos, si es a eso a lo que te refieres –dijo Okariz-. Un asunto interesante, sin duda, pero por más que trato de recabar información de aquí y de allá los resultados vienen siendo hasta la fecha bastante pobres. No sé si contesto con esto a lo que me pides….

- La reencarnación es un mal asunto –añadió Cromagnon mientras levantaba la tapa de un viejo arca decorado con motivos solares en la que se había ocultado-. Estoy seguro que hay foreros que funcionan con varios nicks y que habrán traído amigos suyos bajo personalidades falsas para actuar en comandita.

- Yo diría -dijo Otsoa-, que habida cuenta de que no podemos ocultar algunos de nuestros más hondos sentimientos puesto que no nos son exclusivamente propios ya que cuando miro dentro de mí se me aparecen los tuyos y al tratar de afinar con los tuyos se representan los míos; yo diría, en consecuencia, que quizá en el fondo todos seamos el mismo con un especial gen discutidor y contradictorio.

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jcalfaro
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Re: RELATO ENCADENADO III

Mensaje por jcalfaro » Sab May 04, 2013 6:03 pm

Sorpresa total. Esa era la expresión de jc cuando la puerta de la cripta se cerró delante de sus narices. Se cerró, no; se la cerraron, y nada menos que la culpable había sido su vecina Mieira… El tudelano había quedado satisfecho con murga, que al fin y al cabo no se había portado demasiado mal con él tras haberle tocado el apéndice nasal con anterioridad al preferir la compañía de Ana-konda antes que la suya. Total, podía haber hecho que Uno más lo ensartase con el cuchillo ensangrentado, pero no la había hecho, algo que jcalfaro agradecía de veras, aunque tenía que confesar que había pensado muy en serio hacer que murga pasase a mejor vida digital en una próxima entrada en el hilo, pero que ahora que se había dignado a intervenir, y teniendo en cuenta la escasez de intervinientes en el relato encadenado, que se lo había pensado mejor y que posponía el luctuoso acto, salvo, claro está, que no hubiera entradas futuras del economista. Sólo una pequeña advertencia adicional para el de avatar halconero: que cuidase con lo de ir quemando billetes de 500 por ahí; que el amigo De Guindos iba tras de ellos, y que el avisa no es traidor, sólo avisador… Eso sí, el tudelano estaba un poco mosca, porque mira que hablar de chicharrear con Bankias en día antes de que se disparase en bolsas, que joer, para una vez que acierta con el valor, no acierta con el valor de entrar en él… ¡cochina vida!

Bueno sí, en paz con murga, pero con Mieira…con su (ex)querida vecina… ¡¡¡Aaaaarrrgggggg!!! ¡Puñalada trapera…! <<Hombre, jc, podrías entrar a darle unos pequeños toques de humor negro al hilo del relato encadenado>>, <<Venga, hombre, que no te costará tanto…>>, <<Anda, jooooo…>>. Las zamaleras frases de Mieira retumbaban, hirientes, en las meninges de jc. ¿Y así me lo agradece? ¡¡¡Reaaaaarrrgggggg!!! Allí encerrado con una pandilla de dopados alucinógenos… ¡Y le había llamado alfeñique, incapaz de dar un empujoncillo vigoroso a la portezuela! ¡Y ha mentado en vano a mi sanchicho, el séptimo…! ¡¡¡Venganzaaaaaaaaaaa!!!

El cabreo del tudelano era de dimensiones bíblicas; pero si (ex)querida vecina se pensaba que jc se iba a quedar allí de brazos cruzados, iba apañada. Que cualquier cripta que se precie tenía que tener una entrada secreta, y que aquella no iba a ser menos, máxime cuando allí a la izquierda había un cartelito que ponía “Exit” alumbrado por neones de seguridad de esos que sólo se iluminan cuando se va la luz… Así que el tudelano se remangó parsimoniosamente, dio una fuerte bocanada de ese aire enrarecido, templó los nervios y dejó tras de sí a la cuadrilla forera todavía intentando recuperarse del dopaje inducido.

El regreso a la casona fue rápido, aunque no por el camino principal, ya que el tudelano avistó a tres peregrinos, con muy mala pinta, sea dicho, que se acercaban al edificio, por lo que decidió ir campo a través para adelantarles y entrar por la puerta posterior de la mansión, la misma por la que ya se había escabullido en otra ocasiones y aprovechó que los pocos ocupantes de la casa que quedaba se habían asomado a las ventanas delanteras para obtener más información de la trecena para acercarse a la escalera que daba acceso a la habitación de Ana-konda, donde podría recuperar la LISTA; que sin ella era un perdido y un desastre; que ya se lo decía su mujer cuando lo enviaba al super; bueno que lo de perdido y desastre se lo decía su santa con lista o sin ella; en el super o en la consulta del urólogo, en la cama o en la delegación de hacienda cuando iban a realizar la declaración, pero que después de haber tenido la santa paciencia de aguantarlo durante casi veinte años de matrimonio, aquello era lo menos que le podía echar en cara, y que no era cuestión de enfadarse por tan pequeño y merecido reprochillo…

Sea como fuere, jc comenzó a dar cuenta de los escalones que daban acceso al rellano donde se encontraba la habitación buscada y, conforme su bien tonificado cuerpo –de esta te acuerdas. Mieira- ganaba altura, comenzó a volver a escuchar aquellos rítmicos jadeos femeninos que no le eran desconocidos, pero cuando más concentrado estaba en descubrir la cadencia de los gemidos le dio por pisar mal una tablilla de tarima medio suelta en el penúltimo escalón. El tropezón sirvió para que los tenues gemidos desaparecieran como por arte de magia, invadiendo un silencio sepulcral al tudelano, sin que pareciera que nadie más de la casa se hubiera percatado de que, por enésima vez, había estado a un tris de perder el olfato. ¡Qué extraño!, en cuanto jc reanudó su accidentado camino se percató de que la habitación del fondo, a la que se dirigía, tenía la puerta abierta. Teniendo en cuenta lo que se suponía que Ana-konda hacía allí y que por el foro rondan memores, -Liberal, si llegas hasta aquí, tápate los ojos…-, dejar a la vista de todo el mundo el interior sonaba cuanto menos atrevido. Sin pausa, pero con ninguna prisa, que el cementerio está lleno de valientes, jc encaminó su cansino andar hacia el santuario de la Saint, del que emergía un chorro luminoso de intensidad cambiante, hasta asomar –maldita manía la suya- sus narices al interior.

La imagen fue descorazonadora. Ana-konda yacía tirado a lo largo del suelo de la estancia en una postura inverosímil, con el cuello girado hacia la derecha, un brazo sobre la misma y el otro por debajo del cuerpo, amén que una pierna se orientaba hacia Vigo y otra hacia Murcia. Otro detalle al que el tudelano no concedió demasiada importancia era que no llevaba ropa de cintura para abajo y que, aunque cada uno se duerme como le da la gana, aquello no tenía pinta de estar echándose la siesta para recuperarse del ajetreo físico… Jc debería haberse abalanzado como un poseso a comprobar si el sobre el cuerpo del infortunado forero todavía circulaba un hálito de vida digital, y la verdad es que sintió un impulso de hacerlo, pero cuando se disponía a ello la Saint comenzó una nueva escena con un universitario pelirrojo. ¡La leche, qué destreza!, el tudelano permaneció atónico observando las andanzas catódicas de la pareja que ocupaba la pantalla de la televisión. ¿Y eso se puede hacer? ¿Seguro que no es falta? Pero no, allí no había ningún árbitro que pitase infracción alguna al reglamento, que ya le hubiera gustado leérselo con detalle, si es que lo había, que la cosa prometía; aunque más que de pitar aquello merecía una ovación cerrada que ya quisieran para sí los de la ópera de Viena. Desafortunadamente el tudelano dejó de babear cuando entró otro personaje en escena, esta vez con pinta de tener antepasados en la República Centroafricana; y no es porque las contorsiones de la protagonista se deslucieran, al contrario, sino porque al cámara le dio por sacar primeros planos de la zona inguinal del recién llegado, y que qué mala era la cochina envidia, y qué odiosas las comparaciones cuando, por acto reflejo, el forero entornó sus ojos hacia la cremallera de su pantalón para negar automáticamente con la cabeza ante la evidencia de lo evidente, valga la redundancia…

La autoestima maltrecha consiguió que el forero apartase la vista de la pantalla y se dedicara a hurgar –y no sean malpensados- en lo que quedaba del pobre Ana-konda. Nada, muerto y bien muerto. No le fue difícil distinguir unos arañazos como de látigo, pero estaba claro que aquello no era lo que había acabado con él. En la parte trasera del cuello había dos marcas profundas, cada una con forma de “B”. ¿Brigitte Bardot?, uuhmmm, lo dudaba mucho…, esa segunda b… El tudelano apostaba más por el administrador del foro, bueno, más bien por la administradora, que hacía muchos meses que tenía sospechas de que quien movía los hilos entre bambalinas era de género femenino. De hecho, jc estaba en aquella casona, además de para llevar a cabo la parte más sangrienta de la CONJURA, para descubrir la identidad de tan intrigante personaje. Lo del boleto de lotería de Imno le traía al pairo; hacía meses que había conseguido hackear el portátil de murga, y ya tenía las claves de acceso de su cuenta en Suiza. Sólo tenía que esperar a que terminase de rellanarla, y la verdad es que el economista se estaba dando maña, para vaciársela de un plumazo haciendo una transferencia a una cuenta el tudelano se había abierto en las islas Cayman.

Visto que sobre el cuerpo del finado poco podía hacerse ya, salvo de taparle las partes pudendas, algo que tampoco hizo, el tudelano se dirigió hacia la cama para investigar los bolsillos de los pantalones del finado, en busca de un poco de parné, algo de lo que jcalfaro siempre andaba justo. Bolsillo derecho: ticket del Carrefour por 36,24 euros y una receta de bacalao a la vizcaína para dos personas. Bolsillo izquierdo: nada; tan seco como su dueño –asco de vida…-. En vista del fracaso, el tudelano decidió husmear en la chaqueta que estaba colgada en el respaldo de la única silla de la habitación… ¡Coño!, un papel amarillento del mismo estilo que el de la LISTA… ¡Releches…! La letra es la misma y… ¡Jódete y baila!, allí ponía “O´k rz”. De locos; repasó mentalmente la LISTA; Okariz aparecía en ella primero tachado y luego sin tachar; y para mas misterio, ahora aparecía como si fuese irlandés de toda la vida. Lo dicho, de locos.

El aprendiz de escritor decidió dejar el acertijo para más adelante y siguió con la inspección chaqueteril. ¡Toma y toma..! Pero si el muy traidor se guardaba un dvd nuevecito de la Saint…, y no le había dicho nada la noche que pasaron juntos, el muy pillín. Jc inspeccionó la carátula; En primer plano aparecía la prueba definitiva de que la capacidad pulmonar de la Saint era más que suficiente para cruzarse el Atlántico de una bocanada, pero había algo más que le dio el golpe de gracia a la autoestima del tudelano. Por encima de la blanca piel de la Saint destacaban tres instrumentos pertenecientes, sin duda, a tres primos cercanos del centroafricano de la pantalla, y la expresión del rostro de la actriz parecía indicar que aquella herramientas podrían satisfacer todas las necesidades de la checa de largo…, bueno, de largo, ancho, cilindrada, calibre y otra media docena de magnitudes físicas perfectamente medibles. Cochina existencia, masculló para sí el tudelano tras mirar de nuevo por instinto un pelín más abajo del cinturón y volver a negar una vez más con la cabeza; unos tanto y otros…

Jc introdujo de nuevo el dvd en el bolsillo de la chaqueta con cara de pocos amigos y dio un paso al frente para buscar de nuevo su lista, que al fin y al cabo era eso para lo que había venido. Menos mal; estaba sana y salva. La releyó con detenimiento: un kilo de chalotas, medio de tomates cherry, dos lechugas y una bandeja de endivias. Perfecto; cuando acabase con la matanza podría ir al super a cumplir con el encargo de su santa para la ensalada del domingo. Ya de paso, se palpó el cachete izquierdo; si allí seguía la otra LISTA, bien cosida a los calzones, que el tudelano era muy organizado con sus cosas, y más en aquel foro de locos y con eso nicks de zumbados, que si uno no tenía cuidado, en vez de mandar a mejor vida al profesor patata cuando llegase la SEÑAL, podía acabar como guarnición de los huevos fritos que acompañarían a la ensalada dominical…

¡Anda, qué detalle más tonto!, pero si, ahora que se daba cuenta, la televisión tenía el volumen al cero… Y, entonces, aquellos gemidos… ¡Coooñeeee! Mira tú, si iba a resultar que el muy pillín tenía compañía… ¡Traidorzuelo!, una sonrisilla pícara emergió del rostro del jcalfaro mientras giraba sus ojos hacia lo que quedaba de Ana-konda. Otro misterio.

En fin, con todo lo necesario para sus dos misiones bien a recaudo, el tudelano atravesó el umbral de la estancia para cumplir con otro de los trámites que, quisiera o no, tenía que cumplir: tener un charla con Labrit. Aún no había dado dos pasos por el pasillo cuando se volvió raudo. ¡Joer!, aunque el trío de la portada le diera envidia, ¿cómo diantres iba a dejar un dvd virgen –ejem- de la Saint allí huérfano? Nada, nada, pelillos a la mar. Metió de nuevo la mano en la chaqueta y extrajo el tesoro para guardarlo… ¿dónde, si no le cabía? Nada, nada, a grandes males, grandes remedios: se llevó el dvd con la chaqueta incluida; que total, para lo que le iba a servir al yaciente… Así que, más elegante y chulo que un ocho, jc abandonó la estancia no sin antes subir un poco el volumen del aparato y volver discretamente la hoja de la puerta para darle un poco de intimidad al finado, que nunca se sabía…
Lo conseguí... creo que lo conseguí... ¡temblad lectores!

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Mieira
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Re: RELATO ENCADENADO III

Mensaje por Mieira » Lun May 06, 2013 11:46 pm

El caso es que jc, que había permanecido un buen rato observando las contorsiones de Silvia Saint y sus mariachis y estableciendo odiosas comparaciones entre su propio aparato y el de estos mocetones (se desconoce a quién le hubiera preguntado la Saint si se alegraba de verla o es que llevaba una pistola en el bolsillo, si al tudelano o al centroafricano), pues bien, decíamos que el caso es que jcalfaro, en su estoicismo abigarrado, no había dado la importancia merecida al asunto de Ana-konda, el forero finado. ¡Alguien en esa casona lo había liquidado! Alguien que andaba suelto y a sus anchas, campando como si tal cosa entre los demás foreros. Tal vez jc fuera en el fondo un valiente, y no tuviera ni pizca de miedo ante el terrible suceso acontecido. Más que valiente, era un temerario, y con tal empuje se lanzó escaleras abajo, ataviado con la chaqueta del pobre finado.

En la planta baja tenía lugar una discusión entre los que allí se hallaban. La tensión se palpaba, pues la cosa no era para menos; abrir la puerta a los peregrinos podía suponer un enorme peligro, pues desconocían su auténtica naturaleza humana, pero no hacerlo en semejante noche, con temperatura bajo cero y una copiosa nevada que no cesaba, podía ser una auténtica crueldad. Otsoa, aún al acecho pero con los colmillos de lobo convenientemente escondidos de la vista de los demás, trataba de mediar entre todos y de imponer la necesaria calma:

- "Estimados foreros- dijo Otsoa con un tono mesurado, tranquilizador- Sé muy bien que el hombre es un lobo para el hombre..."

- "El lobo es un animal injustamente tratado, en realidad teme al hombre más que a un nublado y razones tiene para ello"- le interrumpió Mieira, firme defensora de los derechos de los animales (la noche anterior había soñado con ese magnífico orador llamado Tony Cantó, lo cual hacía que la tudelana no estuviera del mejor humor, de hecho se había despertado bañada en un sudor aterrador).

- "Lo sé, compañera forera, lo sé..."- continuó impasible Otsoa, que no tenía ganas de enzarzarse con dicha forera en un combate dialéctico, prefería tenderle un puente fraternal, donde los dos pudieran filosofar sin acritud, ya que puestos a filosofar no tenían rival.

Otsoa siguió sopesando los pros y los contras, mientras Ibrahim continuaba consultando su bola mágica, en la cual acababa de ver a DaVinci leyendo El Quijote, visión ésta que le ocasionó un inoportuno ataque de hilaridad ante la mirada reprobadora de los demás.

- "CHSSSSh!"- Murga lo fulminó con la mirada. No era momento de risas ni de bromas, temía que Otsoa decidiera abrir la puerta al trío patitieso de frío y que por tanto nuevos inquilinos pudieran toparse con el milloncejo dejado por Imnolennon.

- "Cervantes, fue Cervantes"- soltó entre risas Ibrahim, risas que cortó en seco cuando de pronto cayó en la cuenta de que ignoraba el nombre de la esposa del insulso y sinsustancio expresidente Zapatero, a la sazón escribiente de libros sobre economía, manda huevos.

- "Don Miguel de Cervantes fue un ilustre escritor que..."- se oyó la voz de Okariz, que provenía de la biblioteca.

- "¡¡Por Dios, Maese, que no es momento!!"- vociferó Cromagnon, quien al igual que Mieira sujetaba un candelabro en la mano, como si fuera un enorme colmillo de mamut dispuesto a clavarse en el occipital de su enemigo.

(Jc, escondido tras el hueco de la escalera y parapetado bajo la chaqueta del finado, se dijo que él, chicarrón ribero, no necesitaba de candelabros ni de utensilios varios que le sirvieran como arma; contaba con sus propios músculos, que a buen seguro serían la envidia del mismísimo Lokki, el macizo gimnasta de mandíbula cuadrada que vaya usted a saber en ese momento dónde se encontraba...probablemente bien abrazado a su amante Charlina).

Nuevos golpes se escucharon provenientes de la puerta principal:

- "¡AH DE LA CASA! ¡ABRIDNOS, POR CARIDAD, NO PODREMOS RESISTIR ESTE FRÍO MUCHO TIEMPO MÁS!!!

Como por arte de magia, Patata y DaVinci aparecieron en el vestíbulo y se plantaron ante los demás foreros.

- "Vamos a abrir, no podemos cometer la ignominia de no ceder ante la necesidad de un ser humano en peligro"- sentenciaron a dúo, en una demostración de extraordinaria humanidad que hubiera avergonzado al mismísimo Pedro Botero.

- "¡No, esperad, no!! ¡Puede ser nuestra perdición!!"- gritaron varios de los allí presentes.

Pero ya no había remedio. La puerta estaba abierta, y la suerte echada. Una fría ráfaga de ventisca se coló en la entrada, comparable al frío interno que sintieron en esos momentos cada uno de esos foreros. Por instinto se reagruparon, mirando en una única dirección.

Los dos hombres y la mujer les devolvieron fijamente la mirada. Y todos pudieron ver que no era de fiar.

Ni siquiera entonces se olvidaron del millón de euros escondido en la casa. Un nuevo brillo asomó a sus ojos, compartiendo espacio con el de la mezquindad: el brillo inequívoco del más absoluto instinto de supervivencia.

(A Otsoa le dieron ganas de levantar la cabeza y aullar, pero se reprimió a tiempo...al menos por el momento).

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Cansino
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Re: RELATO ENCADENADO III

Mensaje por Cansino » Mié May 08, 2013 9:24 pm

A Jevy tanto rato de chácharas y pedanterías y ausencia de ceverza le estaba revolviendo el estómago, así que se dirigió al baño más cercano a parar la hormigonera que se había instalado en su estómago. Le caía bien ese extraño grupo de gente (qué coño, le caía bien todo el mundo), pero sin heavy y sin cerveza perdía la cabeza, como decía el pensador, y ansiaba un momento a solas.
Buscó alguna revista o bote de champú para tener lectura durante su sentada, pero lo único que encontró fue una pintada en la puerta del baño que rezaba:

"Procura haber hecho de vientre
cuando el diablo te encuentre,
pues el descenso al infierno
te puede resultar eterno".

Sintió un breve escalofrío que interrumpió brevemente su faena. Se sentía algo fuera de lugar en esa casa. No tenía intención ninguna de encontrar el dinero, ya había tenido ocasión en su momento de echarle el guante y lo despreció; valoraba más la tranquilidad de espíritu que daba la entrega generosa al prójimo, al menos mientras los precios de la cerveza y los discos de los Maiden se mantuvieran en valores asequibles. Sin embargo la noticia del regalo oculto había alterado a los cohabitantes, hasta el punto que le parecía ver cómo cambiaban de aspecto y carácter en cuestión de segundos: foreros que pasaban de respetables creadores de opinión a rabiosos profetas poseedores de la verdad absoluta, simpáticos y cultos que se convertían en obsesos paranoides que veían conspiraciones por todas partes....
En fin, como dijo el anónimo "ford transit gloria mundi", pensó. Se atusó las melenas (la coquetería no está reñida con el heavy) y volvió con los demás tarareando Run to the hills, no sin antes dejar ventilando el servicio.
El trabajo es la prostitución más antigua del mundo

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Mieira
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Re: RELATO ENCADENADO III

Mensaje por Mieira » Mié May 15, 2013 7:05 pm

Cansino se topó con jevy frente a la puerta del baño.

- "¡No entres!!!!"- vociferó jevy- "A no ser que quieras morir, tronko".

- "Tranquilo, puedo esperar"- contestó Cansino, ese hombre de pelo en pecho tan parecido al vigilante Hasselhoff (en sus mejores tiempos).

Ambos habían estado desconectados del resto durante un buen rato, jevy con sus auriculares a todo volumen repantingado en un sofá de su dormitorio, y Cansino durmiendo a pierna suelta el sueño húmedo de los pecadores irredentos (y eso que el finado Ana-konda no le había invitado a visualizar las acrobacias de Silvia Saint y sus mariachis). Claro que si hubieran ofrecido estas explicaciones de sus quehaceres de la última hora a jcalfaro, éste les hubiera situado de inmediato en la lista de sospechosos de la defenestración de Ana-konda.

De pronto, ambos escucharon los golpes en la puerta principal y el sonoro ¡¡Ah de la casa!!. Y asomados con discreción desde un oscuro rincón de la escalera, vieron lo que a continuación sucedía. Fueron testigos de cómo Cromagnon y Mieira alzaban dos candelabros, dispuestos a defenderse o a atacar, de cómo Otsoa intentaba imponer la calma, de cómo Murga se negaba en redondo a abrir la puerta a los intrusos y de cómo Ibrahim advertía a los demás de la peligrosidad de los tres extraños. Anonadados, contemplaron cómo Patata y DaVinci se abalanzaban hacia la puerta y dejaban pasar a esos intrusos.

- "La han cagado"- musitó jevy.

Cansino notó un efluvio procedente del servicio, pero supo que jevy se refería, sin duda, a otra cosa.

Abajo, los foreros se reagruparon, bien pegados los unos a los otros. Okariz salió como un rayo de la biblioteca y se puso al frente del grupo, junto a Otsoa, ante la estupefacción de los demás; jamás hubieran pensado que con su aspecto de intelectual despistado tuviera tantas agallas a la hora de la verdad. Jcalfaro, ataviado con la chaqueta del finado, se unió al grupo exclamando:

- "¡Quietos ahí, en nombre de mi rey Sancho!! ¡Atrás, intrusos, atrás!!!- rugió con tal pundonor que por un momento pareció el primo de Zumosol.

Los intrusos ni se inmutaron. Pasados unos segundos, uno de ellos se dirigió al grupo:

- "No necesitamos vuestra caridad. Se la podéis dejar a los mendigos. Venga, soltad la pasta".

Por un momento, se hizo el silencio. Acto seguido, la situación surrealista causó la risa del grupo. Otsoa negó con la cabeza, mientras comenzaba a dejar asomar un incisivo de lobo, perfectamente pulido para cuando la ocasión se terciara, como era el caso:

- "Señores, por favor. Se encuentran ustedes nada más y nada menos que frente al grupo de Los Foreros del Noticias. Por si no lo saben, en peores vicisitudes nos hemos visto inmersos, y de todas hemos salido airosos. Ni el Administrador puede con nosotros, ni con nuestra santa paciencia, por mucho que la ponga a prueba con Bad Gateway, Error en la Página, Not Found, Unavailable Service, Mensaje Privado no mostrado, Panel de Control de Usuario birlado. Señores, hagan el favor de largarse por donde han venido".

Dicho esto, Otsoa enseñó los colmillos de lobo bien afilados y, echando el cuello hacia atrás, emitió un aullido espectacular, que sacudió hasta las entrañas de la mismísima casa. En el piso de arriba, a jevy se le pusieron los pelos de punta (con lo cual alcanzaron una considerable altura, proporcionando una imagen única), y Cansino corrió hacia el baño, pues como producto del susto sintió una emergencia vital.

Finalizado el aullido, Otsoa volvió a contemplar al trío, con una intensiad especial en la mirada. Pero sucedió que sus pupilas se dilataron ante una visión inesperada: en la mano del intruso que había osado a pedirles la pasta se hallaba un arma, ante la cual no valían ni aullidos, ni incisivos, ni reyes, ni valientes foreros, ni nada. Tan sólo la rendición más sumisa y práctica.

Jevy abrió la puerta del baño y la cerró tras él con suavidad.

- "¡Date prisa, colega, hay que salir por la ventana!! ¡Tenemos que avisar a los de la cripta!!"- susurró al borde del colapso.

Abrieron el ventanuco y vieron que una masa de nieve se extendía desde abajo hacia ellos. Por un momento, a jevy le vino a la mente una escena de la película "El Resplandor", cuando la mujer aterrorizada hace salir al niño por la ventana, en medio de la noche helada. Y pensando en esto, se le pusieron los pelos de nuevo de punta, sobre todo al imaginar que un Jack Nicholson con pinta de trastornado la emprendía a hachazos contra la puerta.

- ¡"Corre, Cansino, por lo que más quieras, tío, corre por tu vida!!

Dicho lo cual, ambos se lanzaron ventana a través, dejando de paso el baño bien ventilado.

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Re: RELATO ENCADENADO III

Mensaje por jcalfaro » Dom May 26, 2013 6:09 pm

¡Vaya lío que se había montado! Jc la verdad es que empezaba a acojonarse, así que escurrió el bulto y se agazapó en el hueco de la escalera.

Una duda le corroía las entrañas, había visto pasar a ilustres foreros de plumilla rápida por los hilos vecinos, pero nada, no había forma de que se dignasen en compartir su ágil estilo y su humor ácido con el resto de los mortales...

Echando cuentas rápidas, había visto pasar por el hilo del buen uso del lenguaje a Labrit, Otsoa, Patata, Okariz, Lokki, Emo, incluso al pérfido de Imnogud. Y por otros hilos todavía había alguno más... ¿Es que ninguno se va a atrever a seguir con esta disparatada historia que comenzó mi (ex)querida vecina? 8) :D 8)

P.D: Silvia Saint sigue en el bolsillo de mi chaqueta, que siempre es recomendable andar en buena compañía... :mrgreen:
Lo conseguí... creo que lo conseguí... ¡temblad lectores!

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Emo
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Re: RELATO ENCADENADO III

Mensaje por Emo » Mié May 29, 2013 2:50 pm

Sentado en su brillante trono plateado adornado limpiamente con las cabalísticas letras "ROCA", el Demiurgo lanzaba fuego por los ojos enloquecidos, contemplando sobre las losetas poliédricas del suelo fatuo a los imposibles personajes del relato en su incansable ir y venir, subir y bajar, entrar y salir, comer, vomitar, volver a comer, orinar, hablar bajo, hablar alto, gritar, amenazarse, expurgar, confesar, reprimir, escalar, orinar otra vez, revolverse y revolverse y revolverse y mezclarse hasta el infinito gordiano fractal e inoperante. Él también vomitó (homúnculos fríos, azules y verdes, enfangados en puré de legumbres, que pugnaban por escapar del lodo fluido que los retenía) y aumentó su cefalea terebrante; apartó a los homúnculos con el pie de uñas cuidadas, aunque uno de ellos resbaló hasta mezclarse idefectiblemente con los personajes de la descalabrada historia. ¡Qué desazón! (El Demiurgo reflexivo). Por un momento pensó baldear el suelo y mandarlo todo por el sumidero veneciano, hacer tabula rasa, destruir ese mundo creado (criatura, criança, criacuervos) y descansar unos pocos eones. Después pensó que era mejor diezmarlos con cualquier clase de peste o plaga, o que se matasen entre ellos para dar un poco de aire a ese mundo tan ahíto, donde ya no cabían nuevas creaciones sino sólo recreaciones (pensó en la partida de escaques entre Bultaig y Riendolph en la que no se comían las piezas, por lo que el baile de peones y alfiles duró tresciento veinticinco años, hasta la momificación de los ajedrecistas); finalmente decidió no intervenir y dejar que los personajes, y el homúnculo inserto (en este caso era un homúnculo frío azul) feneciesen de viejos si es que la esquizofrenia no hacía mella en ellos siglos antes. A fin de cuentas, hacía mucho que el Demiurgo había dejado de tener poder sobre ellos y habían pasado de ser imágenes mentales creadas sobre letras, a gozar de vida propia (e inapropiada según Él). Así que resopló, se secó el sudor de la frente con el dorso de la divina mano, se limpió el trasero con un homúnculo verde que había quedado cerca, y salió del Olímpico excusado para dedicarse a otra cosa.
Los mejores gobernantes son apenas conocidos por sus vasallos;
Los siguientes mejores son amados y alabados;
Los siguientes son temidos;
Los siguientes despreciados:
No tienen fé en sus vasallos,
Por tanto, sus vasallos tampoco tienen fé en ellos.

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