Historia e "historias" del fútbol.

Fútbol, balonmano, ciclismo, pelota, baloncesto, motor, fútbol sala... Un foro dedicado al deporte navarro, nacional e internacional.

Moderador: Diario de Noticias

Responder
Avatar de Usuario
BoGaZ
7 de julio
7 de julio
Mensajes: 23997
Registrado: Vie Ene 07, 2005 9:45 pm
Ubicación: Tuttocampista

Re: historias del futbol.

Mensaje por BoGaZ » Jue Jun 10, 2010 2:03 am

Brian Clough

El auténtico e intempestivo Brian Clough fue una de las mayores vencedores del deporte británico, recordado en letras de canciones, películas y libros. Era un jugador muy prometedor, un matador nato con una media de goles excepcional. Pero una gravísima lesión le alejó de los terrenos de juego para el resto de su vida.

Brian Clough nació el 21 de marzo de 1935 en Middlesbrough, Inglaterra. No era el lugar más agradable del mundo, pero para él era el paraíso, como él mismo decía. Cuestión de punto de vista. Para los equipos que se enfrentaban al equipo local, la ciudad era el infierno: defendiendo la camiseta del Middlesbrough entre los 16 y los 25 años, Brian anotó 197 goles en 212 partidos, alcanzando la excelente marca de 0,92 goles por partido.

En ese período, defendió la camiseta de la selección nacional en dos oportunidades, quedándose en blanco en ambos partidos. De cualquier manera, las destacadas actuaciones por su club le valió un contrato con el Sunderland, equipo que defendió entre 1961 y 1964, marcando 61 goles en 54 partidos.

En las navidades de 1962, Clough quería regalar goles a la hinchada de los Gatos Negros. Pero, para un infelicidad, el día 26, en un partido contra el Bury FC, el delantero se lesionó gravemente el ligamento cruzado de su rodilla tras chocarse con el portero rival.

La lesión le obligó a estar 2 años parado. En 1964, intentó volver y llegó a jugar 3 partidos, pero los dolores terminaron por alejarlo defenitivamente de las canchas de fútbol.

Un año después de su retirada como jugador, Clough estaba de vuelta al mundo del fútbol como entrenador del Hartlepool United. Tras una rápida estancia, se encargó del Derby County en 1967, que se encontraba en ese momento en la segunda división inglesa, llevando al club a la primera división en su primer año y a su primer e histórico título nacional en 1972.

Con el equipo de los Corderos alcanzaría las semifinales de la antigua Copa de Europa en 1973, siendo eliminado por la Juventud de Turín en un partido polémico. Brian protestó contra el equipo italiano, acusándolos de tramposos bastardos e insultando a la propia nación italiana debido a unos presuntos regalos ofrecidos por parte del equipo italiano al árbitro alemán.

El Derby fue sancionado y Clough obligado a dimitir por la presión de la directiva pese a que los aficionados pedían su continuidad, aumentando su fama de técnico duro, peleando siempre por la justicia.

Después de 6 años como entrenador del Derby, tuvo una rápida experiencia en el Brighton & Hove Albion, de la tercera división nacional.

En 1974, fue fichado como entrenador del Leeds United. Su llegada no podría ser más polémica. "Hasta donde sé, ustedes pueden tirar a la basura vuestros trofeos conquistados, porque ustedes lo ganaron haciendo trampas". Ése fue su discurso de presentación al equipo campeón de la liga inglesa de la temporada 1973/74.

Estuvo en el club por 44 días, ganando solamente un partido y siendo derrocado por los molestos astros del equipo. El día de su despedida, Brian comentó: " Es un día triste... para el Leeds".

Robin Hood, el ladrón que robaba a los ricos para dar los pobres era la personalidad más conocida de Nottingham Forest hasta la presentación de Clough como técnico del equipo local en 1975. En su segunda temporada completa por el equipo (1976/77), Brian subió el equipo a la primera división inglesa y se convirtió en ídolo local.

Un año más tarde, ganaría proyección nacional al llevarse el título nacional con la victoria por 1 a 0 ante el todopoderoso Liverpool. Hazaña digna del más grande héroe de la historia del Nottingham!

Clough siguió en el mando del equipo por 18 años, disputando títulos nacionales e internacionales, y obteniendo grandes conquistas como dos Copas de Europa en las temporadas 1979/80 y 1980/81, ante el Malmo FF y el Hamburgo respectivamente (llegando a la final también en la temporada 1981/82). En territorio británico, hizo del Nottingham un gran campeón, derrotando muchos equipos grandes y creando rivalidades con sus entrenadores, como Sir Alex Ferguson.

No fue hasta 1988/89 cuando Clough consiguió un nuevo título, fue la Copa de la Liga revalidándola un año más tarde. En los años 1991 y 1992 el Forest alcanzó las finales de la Copa de la Liga y la FA Cup, perdiendo ambas por la mínima y ante rivales como fueron el Tottenham Hotspur y el Manchester United.

El irrevente entrenador siguió en el dirección del Nottingham, hasta la temporada 1992/93 cuando dejó el mundo del fútbol para enfrentarse a una dura batalla contra el alcoholismo. Debido a múltiples razones como la venta de jugadores clave como Teddy Sheringham o el propio estado del entrenador, el equipo sufrió un declive acelerado estando colista toda la temporada. La derrota por 2-0 frente al Sheffield United supuso el descenso de categoría después de 16 temporadas en la cumbre. Después del partido presentó su dimisión, dejando al equipo en la categoría que lo encontró, pero creando un palmarés y una leyenda en torno a un equipo sin grandes jugadores de renombre ni grandes inversiones económicas.

Además de su perfil ganador, fueron sus opiniones y frases sobresalientes que realzarían el carisma de Brian Clough e hicieron de él una leyenda del fútbol inglés.

"Yo no quiero un epitafio de historia profunda o ese tipo de cosa. Yo contribuí, espero que digan eso, y espero que a alguien le haya gustado mi forma de ser".

No es un retrato definitivo, pero nos enseña la gran personalidad de un jugador/entrenador cuya fama traspasó el rectángulo de juego y se ganó el imaginario popular inglés.

Fallecería el 20 de septiembre de 2004, a los 69 años, debido a un cáncer de estómago.


http://historiadefutbolmundial.blogspot ... lough.html
“En su vida, un hombre puede cambiar de mujer, de partido político o de religión, pero no puede cambiar de equipo de fútbol”
"... I am the captain of my soul".


Imagen

Imagen

Avatar de Usuario
Okariz
7 de julio
7 de julio
Mensajes: 15184
Registrado: Lun Mar 13, 2006 11:11 pm

Re: historias del futbol.

Mensaje por Okariz » Jue Jun 24, 2010 2:11 pm

Algo que no es cierto por mucho que se repita no alcanza la verdad. Siempre se ha dicho que España debutó como selección de fútbol con diez vascos y Zamora, es decir, con una decena de guipuzcoanos y vizcaínos y con un catalán de Barcelona, Ricardo Zamora Martínez, el mítico arquero del Espanyol, Barca y Real Madrid, defensor de la potería española desde 1920 a 1936. No es así. El primer partido de la selección fue un España-Dinamarca jugado en Bruselas el 28 de agosto de 1920 y no, curiosamente, en Amberes, donde se jugarían los cuatro siguientes partidos, ya que estamos hablando de los Juegos Olímpicos de Amberes de 1920. Entonces acudían las selecciones nacionales no las olímpicas como ocurre ahora (bueno, desde hace unas cuantas décadas). España ganó cuatro partidos, perdió uno y obtuvo una medalla de plata. Fue el primer logro de la selección. El primer once estaba compuesto por ocho vascos (Arrate, Belauste -al que se le debe aquello de la furia roja y fundador de ANV-, Equiazabal, Sesúmaga, Acedo, Pagaza, Patricio y Pichichi. Patricio metió el gol en el minuto 58. Había pues cuatro guipuzcoanos, cuatro vizcaínos, un gallego (Otero) y dos barceloneses (Zamora y Samitier).

Sin embargo, ocho años después, en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam, España jugó sus tres partidos con once jugadores vascos en su alineación. 7-1 a México, empate a uno con Italia y derrota abultada con los de siempre, con Italia, en el partido de desempate. El hecho de que Ricardo Zamora no jugara y que en su lugar lo hiciera el bilbaíno José María Jaúregi Laguña ayudó mucho a que aquellos onces fueran enteramente vascos. Estos jugaron contra los aztecas: Jaúregui; Quincoques I, Vallana, Amadeo, Gamborenea; Luis Regeiro, Marculeta, Trino, Kiriki, Mariscal y Yermo. Todos vascos. En el primer partido contra Italia hubo varios cambios y entraron Domingo Zaldúa, Antero y Legarreta por Vallana, Gamborenea y Trino. Seguía siendo un once enteramente vasco. La derrota ante Italia (7-1) la vieron en el campo Jaúregui, Zaldúa, Quincoces I, Amadeo, Bienzobas, Gamborenea, Marculeta, Trino, Cholín, Robus y Yermo. Bienzobas (que jugaría junto a su hermano en Osasuna), Cholín y Robus debutaron en aquel partido. En total hubo tres partidos con 17 jugadores vascos, guipuzcoanos y vizcaínos todos.

En el primer mundial en el que participó España (Italia,1934) jugaron nueve vascos más Zamora y Fede (santanderino) en el histórico partido España-Italia (1-1). En el debut contra Brasil (3-1), en donde se produjo la hasta ahora única victoria oficial española contra los brasileiros, sí jugaron diez vascos y Zamora (Ciriaco, Quincoces I, Cilaurren, Lecue, Marculeta, Muguerza, Gorostiza, Iraragorri, Lafuente y Lángara. Ya en el desempate contra Italia, hubo "sólo" seis vascos en el once inicial.

Todos son jugadores históricos.
Tiñes mis días de fatal melancolía/ En las ruinas, yedra/ Si mirara más hacia el espejo y menos a la ciudad/ Triste campana que ya no suena/ Largo se le hace el día a quien no ama y él lo sabe/ No se ven los corazones/Tu dignidad es la de todos.

Avatar de Usuario
BoGaZ
7 de julio
7 de julio
Mensajes: 23997
Registrado: Vie Ene 07, 2005 9:45 pm
Ubicación: Tuttocampista

Re: historias del futbol.

Mensaje por BoGaZ » Vie Jun 25, 2010 1:34 am

siguiendo con la epoca del anterior mensaje de okariz ahi va uno de los grandes

Lángara: 70 años del vasco inolvidable

Infinidad de veces los hinchas se preguntaron: si casi la mitad de los argentinos lleva un apellido español, si su inmigración se hizo de a millones y hoy su colectividad es de las más extensas, ¿por qué el Deportivo Español no es el equipo más popular del país? La respuesta es sencilla: llegó tarde al reparto de hinchas.

Cuando se fundó el club de la colectividad española, el 12 de octubre de 1956, los vascos, gallegos, asturianos, andaluces, etc que vivían en la Argentina (y sus descendientes) ya eran hinchas de San Lorenzo de Almagro.

La explicación de esta identificación de los españoles con el equipo del barrio porteño de Boedo no es racional. Fue un amor a primera vista que se inició hace 70 años, exactamente el 21 de mayo de 1939. Y el protagonista excluyente fue el vasco Isidro Lángara, un centrodelantero que llegaba desde México con laureles de goleador. Las noticias de su talento tenían un aval importante: en San Lorenzo ya jugaba el vasco Ángel Zubieta, quien lo había acompañado en la Selección de Euskadi que deslumbró en el exilio. Además, Guillermo Stábile lo había visto en Europa y le garantizó a los dirigentes sanlorencistas: “Con Lángara usted compra goles seguro”.

Un barco lo traería desde México, donde había vivido unos años de su exilio, mientras su tierra vasca se desangraba por la Guerra Civil, acosada por la sombra asesina del ‘Generalísimo’ Francisco Franco, que quería imponer una España única, la suya, sin respetar las identidades nacionales de vascos, gallego, catalanes…

Ese domingo de otoño marcó a fuego la relación entre los hispanos y San Lorenzo. Por la 10ª fecha del campeonato, River Plate visitaba el ‘Gasómetro’ de Avenida La Plata. Por la mañana recaló en el puerto de Buenos Aires el buque que traía a Lángara desde las costas aztecas, y a algún “desubicado” se le ocurrió proponerle jugar en un par de horas, sin tener en cuenta que venía de casi dos semanas de viaje. Pero el vasco, ansioso por reencontrarse con Zubieta, y orgulloso de ser un embajador deportivo de Euskal Herria, dijo que sí.

Los primeros 45 minutos fueron imborrables: Lángara marcó cuatro goles; a los 7′, a los 13′, a los 21′ y a los 39′. La radio transmitía los goles de este grandote desconocido para el fútbol argentino. Nadie sabía quién era este nuevo ídolo que humillaba al poderoso River que tenía a jugadores de la talla de Minella, Moreno, Pedernera y Peucelle, un gérmen de lo que sería ‘La Máquina’. No había marcha atrás, esa tarde todos los españoles, perseguidos o no, republicanos y falangistas, sintieron que Isidro Lángara era un motivo de orgullo nacional y se encariñaron para siempre con la camiseta roja y azul de San Lorenzo. En total, el vasco hizo 110 goles para el equipo de Boedo, en 198 partidos hasta 1943. Es el séptimo goleador de la historia del club.

Su historia

Nacido en Pasaia, unos kilómetros al este de Donosti, el 25 de mayo de 1912. Isidro Lángara brilló con toda su intensidad en el fútbol español de los años ‘30. Había comenzado en modestos equipos de su País Vasco natal, como el Siempre Adelante de Pasajes, el Andoain y, finalmente, el Tolosa CF. A los 18 años, en 1930, firmó para el Real Oviedo, con el que triunfaría hasta erigirse como uno de los jugadores más importantes de su historia. Fue ‘Pichichi’ en las Ligas de 1934 (27 tantos), 1935 (26) y 1936 (27). Sus descollantes actuaciones con la casaca azul del Oviedo, lo llevaron a ser seleccionado para jugar el Mundial Italia’ 34. Su promedio de gol con la Selección Española es impresionante: 17 en 11 partidos. Su era dorada con Oviedo se cortó de manera dramática en julio de 1936, con el estallido de la Guerra Civil. En esa primera etapa con el Oviedo Lángara jugó 220 partidos oficiales y marcó 281 goles.

Durante el conflicto, Lángara combatió en el bando republicano. En 1937 se enroló en la Selección de Euskadi, el equipo nacional creado por el Gobierno Vasco para recaudar dinero en Europa para los refugiados vascos y realizar propaganda en favor del Gobierno Vasco y la República. En la Euskal Selekzioa coincidió con muchos de los mejores futbolistas vascos de la época como Luis Regueiro, Guillermo Gorostiza o Txato Iraragorri. El Euzkadi brilló en su gira europea, pero tras caer Bilbao en manos franquistas, la Selección partió hacia América para proseguir su derrotero, pasando por Cuba, México y Argentina.

Finalmente esta Euskal Selekzioa se afincó en México, donde jugó la Liga Mayor de 1938/39 con el nombre de Club Deportivo Euzkadi. Fue la selección del torneo azteca y terminaron en el segundo puesto. En abril de 1939 finalizó la guerra con la derrota republicana y la Selección de Euzkadi se disolvió. Varios volvieron a Euskal Herria pero Lángara optó por seguir exiliado y buscar equipo en Argentina, donde su ex compañero y amigo Zubieta lo esperaba en San Lorenzo de Almagro.

langara-martinoEn 1942 San Lorenzo viajó a México, donde disputó diez partidos. El equipo azulgrana marcó 42 goles, 23 de los cuales fueron del querido Lángara. Y se quedó. En 1943, año del comienzo de la Liga profesional mexicana, fue contratado por el Real Club España. Lángara hizo 27 goles en su primer temporada, el siguiente año marcó 38 goles y un año después 40. En México fue dos veces goleador (1944 y 1946) y ganó una Liga y una Copa.

En 1946 puso fin a su exilio y volvió a España, donde jugó nuevamente para el Real Oviedo. Fueron dos temporadas en las que vio acción en 29 partidos; marcó 23 goles. Retornó a México, donde dejó el fútbol y se quedó a vivir allí. Entre 1950 y 1951 se dirigió a Unión Española de Chile y luego fue DT el Puebla (México), con el que conquistó la Copa México en 1953. En 1955 fue entrenador de San Lorenzo de Almagro. El 21 de agosto de 1992 murió Andoain, en su amado País Vasco.

A 70 años de su llegada victoriosa a la Argentina, el fútbol lo recuerda y San Lorenzo de Almagro lo tienen en su galería de futbolistas inolvidables.


http://www.elenganche.es/2009/05/70-ano ... dable.html
“En su vida, un hombre puede cambiar de mujer, de partido político o de religión, pero no puede cambiar de equipo de fútbol”
"... I am the captain of my soul".


Imagen

Imagen

Avatar de Usuario
BoGaZ
7 de julio
7 de julio
Mensajes: 23997
Registrado: Vie Ene 07, 2005 9:45 pm
Ubicación: Tuttocampista

Re: historias del futbol.

Mensaje por BoGaZ » Vie Jun 25, 2010 1:38 am

y ya q estamos por seguir un poco por la epoca

La historia del Vasco Zubieta

Seguramente cuando daba sus primeras patadas al balón en Galdácano, Ángel Zubieta no podía imaginar que acabaría siendo un mito del Club Atlético San Lorenzo de Almagro de Buenos Aires. Sin embargo, en ocasiones la realidad supera a la ficción y el protagonista del post que publico, todavía hoy, medio siglo después de que colgara las botas, es el tercer jugador que más partidos ha disputado con el Ciclón.

Zubieta comenzó jugando en el Athletic en 1935, con sólo 17 años. En su primera campaña salió campeón de Liga siendo uno de los pilares básicos de los leones. Sus grandes actuaciones le llevaron a la selección española, convirtiéndose en el jugador más joven en debutar con el conjunto nacional. Su carrera parecía meteórica pero entonces estalló la guerra civil y a partir de ese momento su trayectoria tomó un giro radical. El gobierno vasco creó una selección de Euskadi para promocionar la región y la República en el exterior, así como con el fin de recaudar fondos para los refugiados vascos. Primero actuó en Europa y más tarde, cuando cayó Bilbao en manos de tropas nacionales, decidió proseguir su gira por México y Cuba. A pesar de que la selección de Euskadi se integró en una competición azteca, al final el conjunto vasco acabó desapareciendo y sus estrellas se desperdigaron a lo largo y ancho del planeta. Algunos regresaron a España, otros se quedaron en México y Ángel Zubieta, acompañado más tarde por el goleador Isidro Langara, Emilín e Irarragorri, fichó por San Lorenzo, dispuesto a comenzar una nueva vida.

Los dos últimos tuvieron un paso inadvertido por el Cuervo. Langara sí consiguió asentarse. Permaneció cuatro temporadas en Boedo y dejó huella logrando más de cien goles. Nadie olvida su debut ante River, al que le hizo cuatro, a pesar de que ese mismo día había arribado a Buenos Aires. Llegó a ser máximo goleador en 1940 de la liga argentina pero emigró a México, al Real Club España en 1943. Zubieta, en cambio, estuvo trece campañas en la Avenida de La Plata. Era un duro centrocampista defensivo, una roca que aportaba seguridad a un conjunto azulgrana que en la década de los cuarenta se distinguió por su gusto ofensivo. Zubieta era una especie de contrapunto a la inolvidable línea delantera compuesta por Farro, Pontoni y Martino. Tenía un criterio de juego excelente. Detestaba que el equipo jugara por arriba y cuando el balón no circulaba por el piso, cuando se rifaba el cuero, estallaba en cólera contra sus compañeros.

Su liderazgo en el campo le convirtió en capitán del conjunto que en 1946 salió campeón . Ese mismo equipo, tras ganar la liga argentina, protagonizó una gira por Europa inolvidable. Jugó diez partidos y cayó sólo en uno ante el Real Madrid. Dio auténtico recitales, despojó maestría y tumbó en dos ocasiones a la selección española y en una a la portuguesa. Fue una gira que demostró que el fútbol argentino estaba al nivel del europeo e incluso le superaba.

Los años fueron pasando y el vasco se se convirtió en un mito que no se olvida. La línea que componía con Grecco y Colombo en la medular es imprescindible para poder explicar la historia de uno de los cinco grandes del fútbol argentino. Zubieta jugó 352 partidos . Sólo dos jugadores tienen más encuentros con la camiseta de San Lorenzo.

Zubieta regresó a España para colgar las botas en el Deportivo. En Coruña estuvo cuatro campañas, las dos últimas compaginándolas como entrenador. Por aquella época no escondía ya un vicio, el del tabaco, que nunca le abandonó. Zubieta no dudó en regresar a Argentina para embarcarse en aventuras apasionantes como la que protagonizó al frente del Deportivo Español a finales de los cincuenta. Cogió al Gallego en la D y lo dejó a un paso de Primera, completando Carmelo Faraone la hazaña de subir a este entrañable club a la máxima categoría del fútbol argentino. Luego regresó a España para entrenar al Athletic, Valladolid y Real Jaén entre otros. También probó suerte en México con los Pumas y en Argentina para dirigir al Atlético Atlanta.

Se da la circunstancia de que Ángel era el hermano menor de Santi Zubieta, histórico jugador de Racing de Santander y último representante de los jugadores que tomaron parte en la primera competición liguera de la historia. Santi falleció hace poco. Ángel, en cambio, brinda por el centenario de su equipo del alma, del que sigue siendo una gloria a pesar de los miles de kilómetros que le separan de Boedo. Seguramente sueña con que por fin los cuervos levanten su primera Libertadores. Esta noche estará pendiente del partidazo contra River en el Bajo Flores.



http://www.notasdefutbol.com/personajes ... co-zubieta
“En su vida, un hombre puede cambiar de mujer, de partido político o de religión, pero no puede cambiar de equipo de fútbol”
"... I am the captain of my soul".


Imagen

Imagen

Avatar de Usuario
Okariz
7 de julio
7 de julio
Mensajes: 15184
Registrado: Lun Mar 13, 2006 11:11 pm

Re: historias del futbol.

Mensaje por Okariz » Vie Jun 25, 2010 6:59 pm

Me encantan esas historias, Bogaz. Las leo desde pequeño y las hay magníficas; en realidad, todas lo son. Creo que Lánagara sigue manteniendo el mejor promedio goleador de un jugador en la selección española. Y me parece que a Ángel Zubieta aún no le ha superado nadie en precocidad a la hora de debutar con la A, con 17 años. ¿Tal vez Bojan?
Tiñes mis días de fatal melancolía/ En las ruinas, yedra/ Si mirara más hacia el espejo y menos a la ciudad/ Triste campana que ya no suena/ Largo se le hace el día a quien no ama y él lo sabe/ No se ven los corazones/Tu dignidad es la de todos.

Avatar de Usuario
BoGaZ
7 de julio
7 de julio
Mensajes: 23997
Registrado: Vie Ene 07, 2005 9:45 pm
Ubicación: Tuttocampista

Re: historias del futbol.

Mensaje por BoGaZ » Sab Jun 26, 2010 5:14 pm

pues no sabria decirte Okariz..

en cualquier caso, parece q cualquier tiempo pasado en lo q rodea al mundo del futbol fue mejor..


este articulo de opinion no es de los q mas me gustaria poner, pero si es necesario pq parece q esto es el futuro del futbol

Fútbol y capitalismo
Columna de opinión de Manuel Millera para "Noticias de Navarra", 14/6/10. Vaya por delante que me gusta. El fútbol quiero decir, no el capitalismo. El haber sido un nefasto practicante no quita para haber disfrutado mucho con este juego, no tanto como espectador. Desde los años en que varios partidos se entrecruzaban en el patio del colegio con cien niños dando patadas a unas bolas fabricadas cada día con los envoltorios de los bocadillos, la cosa ha cambiado lo suyo. El fútbol es hoy el panem et circenses del circo romano, un espectáculo grandioso derivado en cortina de humo, válvula de escape de frustraciones populares. Tal es así que entiendo podría hablarse tanto de la politización del fútbol como de la futbolización de la política. Si nuestro presidente de Gobierno elige el día que debuta la selección para aprobar el antisocial decreto será un feo detalle. El gol como consagración de una liturgia deportiva, una catarsis colectiva de la masa necesitada de alguna victoria que celebrar. Por ello resultan tan groseros en tiempos de crisis su mundial comercialización, la entrega de 100 millones de pesetas a cada jugador x 22 = 2.200 millones (más seleccionador, equipo técnico, viajes, equipajes, etcétera), la exaltación de un burdo patrioterismo y su latente dimensión religiosa (el jugador que marque el gol de la victoria será un dios; el que lo falle, un demonio). Según Eduardo Galeano, el fútbol es la única religión que no tiene ateos. Sudáfrica es ahora lugar de peregrinaje, y sus estadios santuarios sagrados, habiendo gastado más de 6.000 millones de dólares, el país se ha barnizado para ofrecer su nueva imagen no racista. El apartheid recibió tarjeta roja en 1994, pero ¿ha salido del terreno de juego? Según la ONU, este país es una de las diez naciones del mundo con mayor desigualdad interna. El 20% de las familias más ricas concentran el 62% de los ingresos a nivel nacional, mientras que el 40% más pobre de la población total apenas araña el 10%. La sombra de Soweto sobrevuela el carnaval del forofismo. Mientras los aficionados hacen quinielas sobre el ganador o el máximo goleador, 216 millones de niños para los que la educación y el juego son un lujo, deben trabajar para sobrevivir y cuatro de cada diez sudafricanos sobreviven con menos de dos dólares diarios.
Cualquier país que desee organizar un mundial debe ponerse a las órdenes de la FIFA, cediéndole todos los derechos. La ONG Ayuda Obrera Suiza sacó tarjeta amarilla a este organismo (con sede en Zurich) por tres motivos: explotación laboral a los que construyeron los estadios a contrarreloj, no respeto a los Derechos Humanos (peligro de explotación sexual a niños por los 3 millones de espectadores, explotación infantil en la fabricación de conocidas marcas deportivas) y no respeto a la libertad de prensa. Para recibir acreditación, la actividad periodística "no deberá atacar la reputación de la FIFA". El inspector dijo que millones de personas "no desearían ver chabolas y pobreza por televisión". Los obreros han cobrado unos 460 dólares mensuales, todavía lejos de los 700 que los sindicatos consideran como salario mínimo. ¿Para que servirán después los flamantes estadios?
La última copa del mundo en Alemania generó 700 millones de dólares. Ahora esperan llegar a los mil. Pero no serán para las clases bajas del país, sino para los ricos dirigentes futboleros. El procedimiento es similar al del salvamento de los bancos. Primero damos (el Estado) el dinero para construir las infraestructuras. Luego, los beneficios serán privados, y el Estado, que ha vaciado sus arcas, deberá volver a rellenarlas con los paganos de siempre. Durante un mes entero el mundo y nuestras cabezas tienen forma de balón. El mar blanco y los continentes negros. Del 11 de junio al 11 de julio habrá 11 tipos en calzoncillos contra 11, en once estadios en el sur del continente negro. Pero todas las grandes obras tienen basura debajo de la alfombra. El dinero para construir las grandes infraestructuras para el evento se ha retirado de urgentes necesidades públicas como agua potable, vivienda, sanidad o educación. Miles de pobres sin techo han sido desplazados para efectuar dicha construcción por el hecho de vivir cerca de los estadios o donde no era correcto que fuesen vistos. ¿Cantarán ellos los goles de su equipo? Sudáfrica es hoy el segundo país del mundo con más protestas por habitante, si hay algún resquicio en las transmisiones, quizá podamos verlo incluso en directo. Incluso a Madiba, aún siendo un gran líder, le imponen sus limitaciones. El fútbol es también una vía corriente para el lavado de dinero. Ahí es nada, 38 millones de jugadores federados, más otros tantos ilegales que lo convierten en el mayor deporte del mundo. El capitalismo ha convertido lo que era el partido con los amigos para luego tomar una cerveza, en una mercancía más que genere suculentísimos beneficios.
Jugamos a diario un partido entre un equipo de miles de jugadores populares que se enfrenta a otro de selectos, donde ni el árbitro ni el campo son neutrales y los espectadores aceptan sus decisiones por miedo. Les animo a no perderlo. Y como estos días todos somos seleccionadores, permítanme lanzar una de las alineaciones que presenta el equipo contrario. Un equipo galáctico que no podría pagar ni el mismísimo ser superior. De portero 1. Ratzinger, guardameta de los supremos valores. Como defensores a ultranza de las ideas dominantes 2. Pinochet. 3. G. Bush padre (ex director de la CIA y EEUU). 5. Jaap G. Scheffer (ex secretario general de la OTAN). En el centro, los medios que distribuyen el juego. 4. Hollywood. 6. J.L.Cebrián (Prisa-Sogecable). 8. J.W. Rockefeller III. 10. Moody´s (calificadora de riesgo). Y para garantizar goles y resultados, con el 7. Berlusconi; 9. Goldman Sachs; y 11. la reina Sofía. El Bilderberg, CF, un auténtico equipazo.



http://labandaizquierda.blogspot.com/20 ... lismo.html
“En su vida, un hombre puede cambiar de mujer, de partido político o de religión, pero no puede cambiar de equipo de fútbol”
"... I am the captain of my soul".


Imagen

Imagen

Avatar de Usuario
BoGaZ
7 de julio
7 de julio
Mensajes: 23997
Registrado: Vie Ene 07, 2005 9:45 pm
Ubicación: Tuttocampista

Re: historias del futbol.

Mensaje por BoGaZ » Dom Jun 27, 2010 8:26 pm

La eterna juventud de los jugadores nigerianos

Numerosos 'bloggers' de Nigeria dicen que Kanu no tiene 33 años sino 42 y que Martins contaría con 32 primaveras y no 25 como dice

Esta semana Nigeria ha caído tras pelear hasta el último instante con Corea del Sur por conseguir un puesto en los octavos de final del Mundial de Sudáfrica. Y eso pese a lo revolucionado que anda estos días el fútbol nigeriano tras las revelaciones que han hecho numerosos bloggers de los llamados "águilas", y de las que se ha hecho eco la prensa ingles.

Según ellos, jugadores como Kanu o Martins, que se sepa, tienen hasta 9 años más de los que dicen tener. Así, el ex jugador del Arsenal no tiene 33 años como dice su pasaporte, sino 42; y Obafemi, que despuntó como joven promesa en el Inter de Milán, no tendría 25, sino 32, la edad de Thierry Henry.

Nigeria tiene históricamente una potente cantera que les ha permitido vencer en numerosos torneos juveniles, incluidos Juegos Olímpicos. Curiosamente esos jugadores que apuntan a grandes estrellas en el mundo del fútbol, luego son fracasos estrepitosos y muchos se quedan en equipos de aficionados de ligas europeas.

Sorprende, tras estos descubrimientos, que la FIFA no tome cartas en el asunto, cuando la Federación Nigeriana ya fue sancionada con no disputar competiciones internacionales tras los Juegos Olímpicos de 1988. Allí se descubrió que las fechas de nacimiento de tres jugadores no concordaban con las facilitadas para otras competiciones anteriores.

Un caso curioso es el de Femi Opabunmi, la estrella del equipo nigeriano subcampeón del mundo en 2001 en la categoría sub 17, que se convirtió en un auténtico fracaso. Terminó jugando en un equipo aficionado francés.

Argucia o realidad, parece que la edad de los futbolistas nigerianos se mida de otra forma. A los nombres facilitados anteriormente, se unen otros muchos. Jay Jay Okocha, Yakubu, presente en este mundial y estrella del Everton o Taribo West, han sido relacionados con el fraude. De este último, pese a haberse retirado hace un par de años se dice que estaría ya en la cincuentena.

El problema nigeriano puede concluir con una grave sanción si se demuestra como fraude lo que muchas voces han denunciado ya. De ser cierto, flaco favor le harían al fútbol africano en un momento en el que tienen la oportunidad de reivindicarse como potencias futbolísticas. El Mundial debe servir para poner un poco de cordura en las Federaciones de este continente.



http://www.lavanguardia.es/deportes/not ... udafr.html
“En su vida, un hombre puede cambiar de mujer, de partido político o de religión, pero no puede cambiar de equipo de fútbol”
"... I am the captain of my soul".


Imagen

Imagen

Avatar de Usuario
BoGaZ
7 de julio
7 de julio
Mensajes: 23997
Registrado: Vie Ene 07, 2005 9:45 pm
Ubicación: Tuttocampista

Re: historias del futbol.

Mensaje por BoGaZ » Dom Jul 04, 2010 4:11 pm

PREFERENCIAS por Enric González

No tiene ningún sentido colgar aquí los artículos que Enric González está ofreciendo durante la Copa del Mundo porque para eso está su propio blog, pero leyendo la pieza que ha dejado hoy no quiero que se quede fuera de este sitio. Si yo tuviera talento para poner en orden mis ideas y saber expresarlas de esta manera hubiera escrito este artículo palabra por palabra y punto por punto. Coincido hasta con la "tontería" del anuncio de Quilmes.

Nota: Está feo hablar de uno mismo (que se lo pregunten a Eduardo Inda), pero permítanme el ataque de egocentrismo, cualquier futbolero lo entenderá bien, y es que este año tuve la oportunidad de participar en el comercial de Quilmes para el mundial 2010. Un simple extra que hacía bulto, obviamente, pero para mí se queda.

La pasión patriótica nunca me ha tirado mucho. Yo creo que con un poco de civismo, con no defraudar a Hacienda y con no hacer demasiado la puñeta a los demás uno cumple razonablemente como ciudadano. Me supera la cosa del patriotismo, lo de inflamarse a la vista de una bandera (cualquiera de ellas) o lo de atribuir cualidades antropológicas o morales a un concepto tan abstracto como el de “nación”.

Lo cual no significa que no me guste que gane España. Me gusta. Me alegra por mí y por la mayoría de mis conciudadanos. Y por mi mujer, muy forofa de este equipo. Reconozco, sin embargo, que las victorias de España me parecen ligeramente menos embriagantes que las de mi club. Y las derrotas (confiemos en que no lleguen), menos dolorosas.

Será, tal vez, porque al club lo elige uno mismo, mientras que con la selección hay lo que hay. O será que siento afecto, en mayor o menor medida, por más de una selección. Simpatizo con Italia, porque llevo años siguiendo con fruición (ya sé que suena a contrasentido) el fútbol italiano. Simpatizo con Inglaterra, porque la anglofilia no se me va a curar ya nunca. Simpatizo con Argentina por muchísimas razones, algunas tan nimias como los anuncios mundialistas de la cerveza Quilmes o por el ronco “vamos, vamos”. Antes simpatizaba con Alemania, pero me libré de esa rareza en el Mundial de 1982. Reconozco, sin embargo, que la Alemania de este año es simpática y atractiva.

De los partidos que quedan ahora, me gustaría que Holanda ganara a Brasil. Por simple deformación profesional: la gente de mi oficio vive de las sorpresas, porque son noticia. Y Brasil lleva tiempo ganando mucho y ofreciendo poco.

Con Uruguay-Ghana voy a llevarme un disgusto, pierda quien pierda.

Argentina debería eliminar a Alemania, porque de lo contrario existiría el riesgo de que Alemania, que aún puede crecer mucho, ganara dos Mundiales seguidos: este y el próximo.
Lo siento por Paraguay; soy del Espanyol y uno de mis héroes de infancia fue el paraguayo Cayetano Re, pequeño ariete de los “Delfines”, pero España es mejor y sufriría más que Paraguay con la decepción de la derrota.

Si las cosas salieran a mi gusto (cosa que jamás ha ocurrido), disfrutaría como un enano con la semifinal España-Argentina. Volvemos a lo del principio: es una suerte contemplar un partidazo sin miedo a sufrir uno de esos íntimos desgarros patrióticos que, según dicen, duelen muchísimo.


http://superga.blogspot.com/2010/06/pre ... zalez.html
“En su vida, un hombre puede cambiar de mujer, de partido político o de religión, pero no puede cambiar de equipo de fútbol”
"... I am the captain of my soul".


Imagen

Imagen

Avatar de Usuario
Viertxo
7 de julio
7 de julio
Mensajes: 2856
Registrado: Mié Oct 26, 2005 10:34 am

Re: historias del futbol.

Mensaje por Viertxo » Mié Jul 07, 2010 5:52 pm

http://www.elmundo.es/mundial/2010/2010 ... 50160.html


'Obdulio, no hubo milagro'

Los uruguayos aspiraban a una final mundialista después del Maracanazo de 1950
Obdulio Varela fue el héroe uruguayo con su famoso grito "Los de afuera son de palo" para que sus compañeros no se dejaran intimidar por 200.000 brasileños
El portero brasileño pagó eternamente el gol de Gighia: "En Brasil, si matas a alguien te echan 30 años de cárcel. Hace casi 50 años que yo pago por un crimen que no cometí"

'Esta vez no hubo milagro, Obdulio', como aquel 16 de julio de 1950 tras el más célebre partido de todos los tiempos. Esta vez, 11 tipos de celeste como los que él lideró en Maracaná con las agallas y el corazón de José Artigas, el padre de la patria y libertador uruguayo, no pudieron derribar al 11 holandés pese a las últimas cargas de caballería tras el gol de Pereira. 'Faltó un pelo, no más', o como bien describió aún sudoroso el 'Jefe Negro' en el mismo corazón aún caliente del fútbol brasileño: "Fue una casualidad". Sí, también fue una 'casualidad' que se perdiera, ni rastro del sabor de la 'naranja mecánica', si acaso regusto a 'queso de bola'. Como consuelo para Obdulio, ese país 'chiquito' de 3 millones de pasiones vuelve a estar en el mapa del fútbol como si fuera un gigante.

Pero esos 11 uruguayos no se van a escondidas del estadio como aquel día del Maracanazo se fueron Obdulio y los suyos. Aquel francés encopetado y presidente de la FIFA Jules Rimet entregó 'su copa' al capitán 'negro' Obdulio Varela como si la hubiesen robado después de estropear la mayor fiesta de fútbol en directo de la historia -200.000 personas abarrotaban hasta los palomares del Monumental de Río-. Lo contaba el dirigente gabacho de esta manera: "Todo estaba previsto, excepto el triunfo de Uruguay. Preparé mi discurso y me fui a los vestuarios pocos minutos antes de finalizar el partido (estaba 1-1 y el empate hacía campeón a Brasil). Pero cuando caminaba por los pasillos se interrumpió el griterío infernal. A la salida del túnel, un silencio desolador. Ni guardia de honor, ni himno nacional, ni discurso, ni entrega solemne. Me encontré solo, con la copa en mis brazos y sin saber qué hacer. En el tumulto terminé por descubrir al capitán uruguayo, Obdulio Varela, y casi a escondidas le entregué la estatuilla de oro, estrechándole la mano y me retiré sin poder decirle una sola palabra de felicitación... ".

El sambódromo de Maracaná y sus 200.000 samberos convertidos en un cementerio. ¿Quién fue, además de Gighia y Schiafino, el autor material de la mayor tragedia de la historia de Brasil? Según cuentan los cronistas Obdulio Varela se llamaba, alías el 'Jefe Negro'. Fue 'centrojás' (mediocentro) en el fútbol, pero también medio analfabeto, repartidor de periódicos y albañil en la vida real. Y el mayor mito que dio para el fútbol un país de 3 millones de habitantes que ha dado peloteros de la talla de Gighia, Schiafino, Fonseca, Francescoli, Rubén Sosa, Álvaro Recoba, Forlán... Su memoria se conserva gracias a los inolvidables relatos que Osvaldo Soriano y Eduardo Galeano dejaron indelebles para el resto. Porque Obdulio, parco en palabras, no concedió entrevistas casi nunca, pero se le tenía por un hombre que decía verdades como puños: "¿Para qué hablar? Los diarios sólo tienen dos cosas verdaderas: el precio y la fecha'".

'No piensen en toda esa gente: ¡Los de afuera son de palo!
Aquel día de 1950 el 'Negro Jefe' Obdulio se encargó de echar hielo puro al infierno brasileño. Iban a una 'muerte deportiva' segura, pero Obdulio se rebeló y en el mismo túnel gritó a sus compañeros: "No piensen en toda esa gente, ni en el ruido, no miren para arriba. El partido se juega abajo... ¡Los de afuera son de palo!". Y también durante el partido, tras el gol del brasileño Friaça, y en el colmo de la valentía, se le ocurrió la treta de todos los tiempos. El libro del periodista deportivo uruguayo Juan Pippo ('Obdulio Varela: desde el alma') lo pone en primera persona: "¿La verdad? Yo había visto al juez de línea levantando la bandera. Claro, el hombre la bajó enseguida, no fuera que lo mataran. Yo cogí la pelota y me fui a hablar con él. Me insultaba el estadio entero con la pelota en la mano, obviamente por la demora. ¡Si me banqué aquellas luchas en canchas sin alambrado, de matar o morir, me iba a asustar allí, que tenía todas las garantías! Sabía lo que estaba haciendo. Ahí me di cuenta que si no enfriábamos el juego esa máquina de jugar al fútbol nos iba a demoler. Lo que hice fue demorar, nada más. Esos tigres nos comían si les servíamos el bocado muy rápido". Dicho y hecho: Varela se convirtió en el dueño de la pelota, ordeno y mando del mediocampo. Y Juan Schiaffino y Alcides Ghiggia, en los verdugos de los últimos minutos con sus dos goles para la Historia.

Celebración consolando a los tristes caídos
El parrandero Obdulio, que cuenta la leyenda entrenaba las gambetas en el césped bailando con mujeres en los bares, también dejó algunas anécdotas después del choque del siglo. No fue a celebrarlo con los suyos sino que se perdió por las barras de Río, invitando a cerveza, consolando a sus hermanos de raza. "La tristeza de la gente fue tal que terminé sentado en un bar bebiendo con ellos. Cuando me reconocieron, pensé que me iban a matar. Por suerte fue todo lo contrario, me felicitaron y nos quedamos bebiendo juntos".

Antonio Mercader (quien fuera Ministro de Educación de Uruguay) escribió en 1974 sobre la integridad del hombre que se disfrazó de Humprey Bogart (Galeano dixit en 'Fútbol a sol y sombra') en la revista 'Siete Días': "Desde que volvió de Maracaná le huye a la fama. En 1950 bajó del avión en el aeropuerto de Carrasco, pidió un sombrero y se lo calzó hasta los ojos; levantó las solapas del impermeable y así camuflado se escurrió entre la gente. Se aisló, rehuyó a los periodistas que sitiaron su casa y durmieron en la vereda, esperándolo. Todavía sigue en la misma. '¿Entrevistas? ¿Para qué?".

Como premio de la mayor proeza de la historia fútbolística recibió una medallita de plata y un dinerillo que le valió para comprar un Ford del año 1931 que le robaron a la semana. "No se le oyó una queja nunca". Así era Obdulio. Cuando los dueños de Peñarol pusieron la primera publicidad en las camisetas de su historia, Obdulio se negó diciendo: "Ya pasó el tiempo en el que a los negros nos señalaban con argollas", y salió con su 'saco' de siempre.

La historia maldita de Moacir Barbosa
La parte más terrible e injusta del 'Maracanazo' le tocó hasta la tumba al portero Moacir Barbosa. De ser el héroe de la Copa de América anterior fue condenado a 'cadena perpetua' por los 150 millones de lágrimas derramadas tras el gol de Ghigia. Se apartó de él hasta la que era su novia. En 1994, en plena disputa del Mundial de los Estados Unidos, el 'goleiro maldito' quiso saludar a los futbolistas en la concentración de Brasil. Llegó a la puerta y no lo dejaron entrar, como si el 'apestado' pudiera contaminar su gafe 40 años después.

"En Brasil, la pena mayor que establece la ley por matar a alguien es de 30 años de cárcel. Hace casi 50 años que yo pago por un crimen que no cometí", contó poco antes de morir en abril del 2000. Porque con el primer portero negro en la historia la selección brasileña se fue miserable hasta en su entierro, donde apenas un puñado de personas asistieron. Murió de prestado en casa de su cuñada con una pensión mísera de la Confederación Brasileña de Fútbol.
Por muchas canciones que hagamos
por mucho que nos manifestemos
por muchas victimas que sufran
y caigan a lo largo del terreno,
no nos concienciamos y asi nos va,
y en el articulo numero uno escrito esta,
nacemos libres iguales en derecho y dignidad

Avatar de Usuario
Viertxo
7 de julio
7 de julio
Mensajes: 2856
Registrado: Mié Oct 26, 2005 10:34 am

Re: historias del futbol.

Mensaje por Viertxo » Mié Jul 07, 2010 5:53 pm

http://www.elmundo.es/mundial/2010/html ... index.html

Brasil 1950 marcó el inicio definitivo del Mundial como evento de proporciones planetarias. Cinco años después del fin de la II Guerra Mundial, el fútbol se ponía en marcha a un ritmo lento pero seguro, y en una tierra que esperaba al balón desde 12 años antes, Sudamérica. Con Europa destruida por la guerra, la lucha entra Argentina y Brasil por albergar el trofeo fue feroz, aunque las promesas de construir grandes estadios por parte brasileña pesaron más que las ganas de Perón. Sintiéndose agraviada, Argentina se retiró de la clasificación y no volvió a un Mundial hasta Suecia 58.

Por motivos políticos, algunas de las selecciones europeas más fuertes dejaron de participar, aunque Inglaterra se animó por primera vez. En lo deportivo, este campeonato fue el del 'Maracanazo', uno de los momentos más legendarios en la historia mundialista. Con un Maracaná lleno, 174.000 almas (hay quien dice que fueron más de 200 mil) 'torciendo' por un Brasil necesitado de un empate para ser campeón ante Uruguay, los uruguayos profanaron la fiesta y ganaron con un gol de Ghiggia.

El drama aún duele en la memoria colectiva de un país que pese a todo empezaba a ser un asiduo de las finales. El campeonato, que tras las continuas retiradas contó con 13 selecciones, cambió el formato de ediciones anteriores: tras una primera fase de grupos poco organizada, cuatro equipos se jugaron en una liguilla el título de campeón.
Por muchas canciones que hagamos
por mucho que nos manifestemos
por muchas victimas que sufran
y caigan a lo largo del terreno,
no nos concienciamos y asi nos va,
y en el articulo numero uno escrito esta,
nacemos libres iguales en derecho y dignidad

Avatar de Usuario
BoGaZ
7 de julio
7 de julio
Mensajes: 23997
Registrado: Vie Ene 07, 2005 9:45 pm
Ubicación: Tuttocampista

Re: historias del futbol.

Mensaje por BoGaZ » Dom Jul 11, 2010 10:29 pm

MARADONA Y NOSOTROS por Ricardo Foster

Pasó, para los argentinos, el Mundial, se acabó, por ahora, la ilusión de la redención maradoniana. Duró, el sueño, hasta el fatídico sábado gracias a algunas pinceladas dejadas al correr de los partidos y por la electricidad que recorrió la pasión futbolera de un país que ha sabido de triunfos colosales, de goles inolvidables y de frustraciones memorables que dejaron sus marcas bien adentro de la memoria y de la sensibilidad. Los sueños compartidos, siempre, se entrelazan con las huellas de lo vivido, son la manifestación de una extraña alquimia de ilusiones y de realidades. Su potencia tiene que ver con esos orígenes y con esos trazos dejados en la memoria colectiva por otras circunstancias. Por eso también su desvanecimiento produce un efecto devastador, nos deja con el alma en los pies y con la frustración a cuestas sabiendo que la revancha es un consuelo que queda demasiado lejos. Pero que, de eso también algo sabemos, suele regresar cuando menos la esperamos y nos devuelve la alegría perdida en medio de la derrota actual. Nuestro fútbol, como nuestra historia, está atravesado por esos momentos en los que la felicidad y el dolor han dejado marcas imborrables.

Una pasión que conmueve la vida cotidiana, que altera los ánimos y le da forma, muchas veces, al carácter nacional no puede ser la expresión de lo rutinario ni asumir la forma burocrática de quienes no sienten hasta el fondo de sus almas la significación de un deporte que es más que un juego, mucho más que un entretenimiento o que la retórica del fair play; que pone en evidencia lo visceral y lo emotivo, lo racional y lo imaginativo y que se entrelaza con recuerdos y biografías de cada uno de nosotros. Porque, pese a algunos periodistas que se ofrecen como sesudos analistas de la derrota, que siempre es ajena, a muchos de nosotros el 4 a 0 contra Alemania nos atraviesa el cuerpo y los sentimientos, nos hace retrotraernos a lo más recóndito de nuestra memoria futbolística y nos pone delante de una historia maravillosa allí, incluso, donde la frustración, la cachetada destemplada, el golpe de nocaut, la humillación de resultados calamitosos, se conjuga con gambetas inigualables, tacos para la historia y triunfos espléndidos de esos que muy pocos en el mundo pueden ofrecer como propios. Las derrotas también dejan sus marcas y asumen la forma del mito, están allí para recordarnos lo que solemos olvidar de nosotros mismos. Son parte de lo que somos y de lo que podremos ser si no las olvidamos ni dejamos de aprender de sus enseñanzas. Los ojos abiertos por el dolor suelen mirar más intensamente que los que nunca lo conocieron. Y también por eso las victorias, como las alegrías, se disfrutan mucho más. El técnico, único e irreemplazable, de nuestra Selección sabe algo de todo esto. Lo sabe porque lo vivió en carne propia. Y todo eso lleva el nombre de Maradona. El, como ninguno, representa las alturas más gloriosas de nuestro fútbol-poesía, ha sido el nombre de lo más entrañable que habita la saga de nuestro fútbol porque no sólo él fue el creador de un gol eterno, el pibe de los cebollitas que como un mago salido de un circo universal maravillaba con el jueguito interminable que le permitía hacer cualquier cosa con su máximo objeto de devoción que fue y es una pelota de fútbol. Maradona es Villa Fiorito, los picados del pobrerío, la palabra rea, esa que nos ha dejado sentencias únicas, aquel que la rompió en la vieja cancha de La Paternal, que se convirtió, para todo el pueblo napolitano, en un semidios, aquel que redimió a los pobres del sur italiano contra los siempre triunfadores habitantes del norte; fue el de las lágrimas de bronca en la final del ’90, el de los tobillos reventados dando su último esfuerzo, el amado por los humildes y el odiado por los dueños del negocio. También fue el de la caída, el de una vida privada saqueada por la brutalidad amarillista de los medios de comunicación, el de una adicción que le robaba su palabra y le ofrecía el rostro espantoso de la desolación. Fue eso y mucho más. El triunfo deparado a los olímpicos, a los elegidos de los dioses y el que pagó el precio terrible de ser quien fue y quien es. Maradona lleva a cuestas el peso de ser Maradona y, eso creo, lo hace con una dignidad que muy pocos tienen; lo hace con la integridad de los que han conocido el cielo y el infierno, las máximas alturas del éxito y de los elogios rutilantes y su contracara, la caída en abismo, la soledad, la venganza de los mediocres que nunca han dejado de maltratar a Maradona en sus momentos de inquietante debilidad o en circunstancias signadas por la derrota, la futbolera y, peor todavía, la de la vida. Maradona ha sido el del milagro que le permitió reconstruirse, ese mismo que desmintió a los agoreros que se solazaban con su derrumbe. En él, en su travesía extrema y extraordinaria por una cancha de fútbol y por el laberinto de la vida, metabolizó lo impensado de quien ha sabido revertir sus propias ausencias. Hay algo de todos nosotros en el zigzagueo maradoniano, algo de ese juego con los extremos que ha venido marcando la vida argentina desde siempre. Una gramática del exceso, un fervor por el que se paga un altísimo precio cuando llega la hora de la derrota, pero que nos ha permitido disfrutar con una intensidad única cuando llegaron los días del júbilo. Arrepentirse de esa trama profunda que nos constituye me resulta algo vacuo, insustancial e indeseable. Somos, qué duda cabe, la ilusión y la frustración, el empeño por hacernos cargo de lo mejor de una historia pigmentada por sueños a veces inalcanzables y la imperiosa necesidad de hacernos cargo de nuestras imposibilidades.

Algo de lo extremo, de eso que siempre acompañó a Diego, parece dar cuenta de nuestras vicisitudes, como si no nos convinieran el equilibrio ni el consenso. Todo o nada. El itinerario de Maradona se entrelaza con el del país, juega en espejo y nos muestra imágenes de nosotros mismos. Sus éxitos y sus derrotas no parecen ser muy distintas a las que nos acompañaron a lo largo de la historia. Supimos de momentos espléndidos, de mundos populares alcanzando cotas de equidad, que dejaron sus huellas en lo más profundo de la memoria colectiva (y el Maradona de los suburbios populares, el amasado en los potreros del pobrerío, el del lenguaje reo, el que siempre estuvo más cerca de Garrincha que de Pelé representa una parte no menor de esa memoria de un pasado mejor); supimos, también, de descensos al infierno, de horrores dictatoriales y de masivas destrucciones de nuestros sueños en distintas circunstancias de nuestra travesía como nación. Conocimos la esperanza y supimos del desencanto, tocamos los resortes más íntimos de la ilusión y nos descubrimos en medio de la pesadilla. Como país tuvimos, y tenemos, algo maradoniano, imposible, loco, entrañable, inesperado que no sabe de puertos intermedios, de maquinarias que siempre funcionan de la misma manera. Conocimos la improvisación genial y el desastre de la improvisación. Jugamos en equipo y nos embelesamos ante la aparición del genio que, él solo, resolvía partidos. Tal vez nuestro problema radique en no lograr que se crucen más y mejor ambos caminos. Tal vez ése fue el error de Maradona en este Mundial: imaginar que Messi era como él, que los mitos se repiten y que las epopeyas están a la vuelta de la esquina. A Messi, como a la historia argentina, le pesa la sombra del mito, el recuerdo de lo maravilloso perdido que, sin embargo, sigue insistiendo. Todos, sabiéndonos portadores de una vana ilusión, soñábamos el sábado en medio de lo que parecía un desastre, con la jugada maradoniana hecha por Messi, con esa gambeta increíble reproducida 24 años después. Claro, descubrimos que los acontecimientos inolvidables son únicos y no se repiten o, al menos, no cuando los esperamos.

Messi no es Maradona, no puede serlo. Su vida, el itinerario que lo llevó, siendo un chico, desde su Rosario natal hacia Barcelona no tiene nada que ver con los pasos seguidos por Diego. En Maradona hay todavía un resto de otro país, la saga mutilada de viejas historias populares, el camino desde la pobreza hacia la cumbre, la fidelidad a los orígenes que siempre se denuncia en sus momentos de arrebato, allí donde suele cincelar frases filosas y memorables como aquella que para siempre nos recordó “que la pelota no se mancha”. Messi, que es un buen chico, humilde pese a ser quien es, tiene más que ver con el futbol espectáculo, con Europa, con las canchas armónicas y prolijas, de esas que parecen mesas de billar y que nada tienen que ver con las nuestras (muchas veces impresentables y salpicadas por la violencia y lo delincuencial, pero también portadoras de la memoria del potrero). Y sin embargo Messi, de un modo notable, guarda en sus genes aquello mismo que hizo posible un Maradona. Quizás, como en una antigua tragedia griega, su hora sólo podrá llegar cuando la sombra del otro dios le deje ocupar su propio lugar bajo el sol. ¿Será dentro de cuatro años?


http://superga.blogspot.com/2010/07/mar ... oster.html
“En su vida, un hombre puede cambiar de mujer, de partido político o de religión, pero no puede cambiar de equipo de fútbol”
"... I am the captain of my soul".


Imagen

Imagen

Avatar de Usuario
Viertxo
7 de julio
7 de julio
Mensajes: 2856
Registrado: Mié Oct 26, 2005 10:34 am

Re: historias del futbol.

Mensaje por Viertxo » Sab Jul 24, 2010 9:21 am

BoGaZ escribió:Brian Clough

El auténtico e intempestivo Brian Clough fue una de las mayores vencedores del deporte británico, recordado en letras de canciones, películas y libros. Era un jugador muy prometedor, un matador nato con una media de goles excepcional. Pero una gravísima lesión le alejó de los terrenos de juego para el resto de su vida.

Brian Clough nació el 21 de marzo de 1935 en Middlesbrough, Inglaterra. No era el lugar más agradable del mundo, pero para él era el paraíso, como él mismo decía. Cuestión de punto de vista. Para los equipos que se enfrentaban al equipo local, la ciudad era el infierno: defendiendo la camiseta del Middlesbrough entre los 16 y los 25 años, Brian anotó 197 goles en 212 partidos, alcanzando la excelente marca de 0,92 goles por partido.

En ese período, defendió la camiseta de la selección nacional en dos oportunidades, quedándose en blanco en ambos partidos. De cualquier manera, las destacadas actuaciones por su club le valió un contrato con el Sunderland, equipo que defendió entre 1961 y 1964, marcando 61 goles en 54 partidos.

En las navidades de 1962, Clough quería regalar goles a la hinchada de los Gatos Negros. Pero, para un infelicidad, el día 26, en un partido contra el Bury FC, el delantero se lesionó gravemente el ligamento cruzado de su rodilla tras chocarse con el portero rival.

La lesión le obligó a estar 2 años parado. En 1964, intentó volver y llegó a jugar 3 partidos, pero los dolores terminaron por alejarlo defenitivamente de las canchas de fútbol.

Un año después de su retirada como jugador, Clough estaba de vuelta al mundo del fútbol como entrenador del Hartlepool United. Tras una rápida estancia, se encargó del Derby County en 1967, que se encontraba en ese momento en la segunda división inglesa, llevando al club a la primera división en su primer año y a su primer e histórico título nacional en 1972.

Con el equipo de los Corderos alcanzaría las semifinales de la antigua Copa de Europa en 1973, siendo eliminado por la Juventud de Turín en un partido polémico. Brian protestó contra el equipo italiano, acusándolos de tramposos bastardos e insultando a la propia nación italiana debido a unos presuntos regalos ofrecidos por parte del equipo italiano al árbitro alemán.

El Derby fue sancionado y Clough obligado a dimitir por la presión de la directiva pese a que los aficionados pedían su continuidad, aumentando su fama de técnico duro, peleando siempre por la justicia.

Después de 6 años como entrenador del Derby, tuvo una rápida experiencia en el Brighton & Hove Albion, de la tercera división nacional.

En 1974, fue fichado como entrenador del Leeds United. Su llegada no podría ser más polémica. "Hasta donde sé, ustedes pueden tirar a la basura vuestros trofeos conquistados, porque ustedes lo ganaron haciendo trampas". Ése fue su discurso de presentación al equipo campeón de la liga inglesa de la temporada 1973/74.

Estuvo en el club por 44 días, ganando solamente un partido y siendo derrocado por los molestos astros del equipo. El día de su despedida, Brian comentó: " Es un día triste... para el Leeds".

Robin Hood, el ladrón que robaba a los ricos para dar los pobres era la personalidad más conocida de Nottingham Forest hasta la presentación de Clough como técnico del equipo local en 1975. En su segunda temporada completa por el equipo (1976/77), Brian subió el equipo a la primera división inglesa y se convirtió en ídolo local.

Un año más tarde, ganaría proyección nacional al llevarse el título nacional con la victoria por 1 a 0 ante el todopoderoso Liverpool. Hazaña digna del más grande héroe de la historia del Nottingham!

Clough siguió en el mando del equipo por 18 años, disputando títulos nacionales e internacionales, y obteniendo grandes conquistas como dos Copas de Europa en las temporadas 1979/80 y 1980/81, ante el Malmo FF y el Hamburgo respectivamente (llegando a la final también en la temporada 1981/82). En territorio británico, hizo del Nottingham un gran campeón, derrotando muchos equipos grandes y creando rivalidades con sus entrenadores, como Sir Alex Ferguson.

No fue hasta 1988/89 cuando Clough consiguió un nuevo título, fue la Copa de la Liga revalidándola un año más tarde. En los años 1991 y 1992 el Forest alcanzó las finales de la Copa de la Liga y la FA Cup, perdiendo ambas por la mínima y ante rivales como fueron el Tottenham Hotspur y el Manchester United.

El irrevente entrenador siguió en el dirección del Nottingham, hasta la temporada 1992/93 cuando dejó el mundo del fútbol para enfrentarse a una dura batalla contra el alcoholismo. Debido a múltiples razones como la venta de jugadores clave como Teddy Sheringham o el propio estado del entrenador, el equipo sufrió un declive acelerado estando colista toda la temporada. La derrota por 2-0 frente al Sheffield United supuso el descenso de categoría después de 16 temporadas en la cumbre. Después del partido presentó su dimisión, dejando al equipo en la categoría que lo encontró, pero creando un palmarés y una leyenda en torno a un equipo sin grandes jugadores de renombre ni grandes inversiones económicas.

Además de su perfil ganador, fueron sus opiniones y frases sobresalientes que realzarían el carisma de Brian Clough e hicieron de él una leyenda del fútbol inglés.

"Yo no quiero un epitafio de historia profunda o ese tipo de cosa. Yo contribuí, espero que digan eso, y espero que a alguien le haya gustado mi forma de ser".

No es un retrato definitivo, pero nos enseña la gran personalidad de un jugador/entrenador cuya fama traspasó el rectángulo de juego y se ganó el imaginario popular inglés.

Fallecería el 20 de septiembre de 2004, a los 69 años, debido a un cáncer de estómago.


http://historiadefutbolmundial.blogspot ... lough.html
Hay una pelicula que habla de su vida, no con plena exactitud, pero bueno, interesante y recomendable, "The Damned United", actores del cine independiente ingles, para mi gusto de lo mejor.
Por muchas canciones que hagamos
por mucho que nos manifestemos
por muchas victimas que sufran
y caigan a lo largo del terreno,
no nos concienciamos y asi nos va,
y en el articulo numero uno escrito esta,
nacemos libres iguales en derecho y dignidad

Avatar de Usuario
Viertxo
7 de julio
7 de julio
Mensajes: 2856
Registrado: Mié Oct 26, 2005 10:34 am

Re: Historias del fútbol.

Mensaje por Viertxo » Sab Jul 24, 2010 9:25 am

http://1977voltios.blogspot.com/2010/04 ... lough.html

Mas sobre Brian Clough.

Por cierto, un animal del futbol, tanto como jugador como entrenador, y para nada reconocido.
Por muchas canciones que hagamos
por mucho que nos manifestemos
por muchas victimas que sufran
y caigan a lo largo del terreno,
no nos concienciamos y asi nos va,
y en el articulo numero uno escrito esta,
nacemos libres iguales en derecho y dignidad

Avatar de Usuario
BoGaZ
7 de julio
7 de julio
Mensajes: 23997
Registrado: Vie Ene 07, 2005 9:45 pm
Ubicación: Tuttocampista

Re: Historias del fútbol.

Mensaje por BoGaZ » Mar Jul 27, 2010 1:43 pm

Viertxo escribió:
Hay una pelicula que habla de su vida, no con plena exactitud, pero bueno, interesante y recomendable, "The Damned United", actores del cine independiente ingles, para mi gusto de lo mejor.
si, he visto la peli y a traves de ella conoci a este personaje del futbol ingles, y q esta basada en un libro

la verdad q eran otros tiempos en los q un equipo recien ascendido, podia ganar la liga, impensable hoy dia en cualquier liga
“En su vida, un hombre puede cambiar de mujer, de partido político o de religión, pero no puede cambiar de equipo de fútbol”
"... I am the captain of my soul".


Imagen

Imagen

Avatar de Usuario
BoGaZ
7 de julio
7 de julio
Mensajes: 23997
Registrado: Vie Ene 07, 2005 9:45 pm
Ubicación: Tuttocampista

Re: Historias del fútbol.

Mensaje por BoGaZ » Lun Ago 09, 2010 9:04 pm

EL REINO MÁGICO por Eduardo Galeano

El Mundial según Galeano y su catálogo de insólitos. Grande!

Pacho Maturana, colombiano, hombre de vasta experiencia en estas lides, dice que el futbol es un reino mágico donde todo puede ocurrir.

El Mundial reciente ha confirmado sus palabras: fue un Mundial insólito.

• Insólitos fueron los 10 estadios donde se jugó, hermosos, inmensos, que costaron un dineral. No se sabe cómo hará Sudáfrica para mantener en actividad esos gigantes de cemento, multimillonario derroche fácil de explicar pero difícil de justificar, en uno de los países más injustos del mundo.

• Insólita fue la pelota de Adidas, enjabonada, medio loca, que huía de las manos y desobedecía a los pies. La tal Jabulani fue impuesta, aunque a los jugadores no les gustaba ni un poquito. Desde su castillo de Zurich, los amos del futbol imponen, no proponen. Tienen costumbre.

• Insólito fue que por fin la todopoderosa burocracia de la FIFA reconociera, al menos, al cabo de tantos años, que habría que estudiar la manera de ayudar a los árbitros en las jugadas decisivas. No es mucho, pero algo es algo. Ya era hora. Hasta estos sordos de voluntaria sordera tuvieron que escuchar los clamores desatados por los errores de algunos árbitros, que en el último partido llegaron a ser horrores. ¿Por qué tenemos que ver en las pantallas de televisión lo que los árbitros no vieron y quizá no pudieron ver? Clamores de sentido común: casi todos los deportes, el basquetbol, el tenis, el beisbol y hasta la esgrima y las carreras de autos, utilizan normalmente la tecnología moderna para salir de dudas. El futbol, no. Los árbitros están autorizados a consultar una antigua invención llamada reloj para medir la duración de los partidos y el tiempo a descontar, pero de ahí está prohibido pasar. Y la justificación oficial resultaría cómica, si no fuera simplemente sospechosa: el error forma parte del juego, dicen, y nos dejan boquiabiertos descubriendo que errare humanum est.

• Insólito fue que el primer Mundial africano en toda la historia del futbol quedara sin países africanos, incluyendo al anfitrión, en las primeras etapas. Sólo Ghana sobrevivió, hasta que su selección fue derrotada por Uruguay en el partido más emocionante de todo el torneo.

• Insólito fue que la mayoría de las selecciones africanas mantuvieran viva su agilidad, pero perdieran desparpajo y fantasía. Mucho corrieron, pero poco bailaron. Hay quienes creen que los directores técnicos de las selecciones, casi todos europeos, contribuyeron a este enfriamiento. Si así fuera, flaco favor han hecho a un futbol que tanta alegría prometía. África sacrificó sus virtudes en nombre de la eficacia, y la eficacia brilló por su ausencia.

• Insólito fue que algunos jugadores africanos pudieran lucirse, ellos sí, pero en las selecciones europeas. Cuando Ghana jugó contra Alemania se enfrentaron dos hermanos negros, los hermanos Boateng: uno llevaba la camiseta de Ghana y el otro la de Alemania.

De los jugadores de la selección de Ghana, ninguno jugaba en el campeonato local de Ghana.

De los jugadores de la selección de Alemania, todos jugaban en el campeonato local de Alemania.

Como América Latina, África exporta mano de obra y pie de obra.

• Insólita fue la mejor atajada del torneo. No fue obra de un golero, sino de un goleador. El atacante uruguayo Luis Suárez detuvo con las dos manos, en la línea del gol, una pelota que hubiera dejado a su país fuera de la Copa. Y gracias a ese acto de patriótica locura, él fue expulsado, pero Uruguay no.

• Insólito fue el viaje de Uruguay, desde los abajos hasta los arribas. Nuestro país, que había entrado al Mundial en el último lugar, a duras penas, tras una difícil clasificación, jugó dignamente, sin rendirse nunca, y llegó a ser uno de los mejores. Algunos cardiólogos nos advirtieron, desde la prensa, que el exceso de felicidad puede ser peligroso para la salud. Numerosos uruguayos, que parecíamos condenados a morir de aburrimiento, celebramos ese riesgo, y las calles del país fueron una fiesta. Al fin y al cabo el derecho a festejar los méritos propios es siempre preferible al placer que algunos sienten por la desgracia ajena.


Terminamos ocupando el cuarto puesto, que no está tan mal para el único país que pudo evitar que este Mundial terminara siendo nada más que una Eurocopa. Y no fue casual que Diego Forlán fuera elegido mejor jugador del torneo.

• Insólito fue que el campeón y el subcampeón del Mundial anterior volvieron a casa sin abrir las maletas.

En el año 2006, Italia y Francia se habían encontrado en el partido final. Ahora se encontraron en la puerta de salida del aeropuerto. En Italia, se multiplicaron las voces críticas de un futbol jugado para impedir que el rival juegue. En Francia, el desastre provocó una crisis política y encendió las furias racistas, porque habían sido negros casi todos los jugadores que cantaron la Marsellesa en Sudáfrica.

Otros favoritos, como Inglaterra, tampoco duraron mucho. Brasil y Argentina sufrieron crueles baños de humildad. Medio siglo antes, la selección argentina había recibido una lluvia de monedas cuando regresó de un Mundial desastroso, pero esta vez fue bienvenida por una abrazadora multitud que cree en cosas más importantes que el éxito o el fracaso.

• Insólito fue que faltaran a la cita las superestrellas más anunciadas y más esperadas. Lionel Messi quiso estar, hizo lo que pudo, y algo se vio. Y dicen que Cristiano Ronaldo estuvo, pero nadie lo vio: quizás estaba demasiado ocupado en verse.

• Insólito fue que una nueva estrella, inesperada, surgiera de la profundidad de los mares y se elevara a lo más alto del firmamento futbolero. Es un pulpo que vive en un acuario de Alemania, desde donde formula sus profecías. Se llama Paul, pero bien podría llamarse Pulpodamus.
Antes de cada partido del Mundial, le daban a elegir entre los mejillones que llevaban las banderas de los dos rivales. Él comía los mejillones del vencedor, y no se equivocaba.

El oráculo octópodo influyó decisivamente sobre las apuestas, fue escuchado en el mundo entero con religiosa reverencia, fue odiado y amado, y hasta calumniado por algunos resentidos como yo, que llegamos a sospechar, sin pruebas, que el pulpo era un corrupto.

• Insólito fue que al fin del torneo se hiciera justicia, lo que no es frecuente en el futbol ni en la vida.

España conquistó, por primera vez, el campeonato mundial de futbol.

Casi un siglo esperando.

El pulpo lo había anunciado, y España desmintió mis sospechas: ganó en buena ley, fue el mejor equipo del torneo, por obra y gracia de su futbol solidario, uno para todos, todos para uno, y también por las asombrosas habilidades de ese pequeño mago llamado Andrés Iniesta.

Él prueba que a veces, en el reino mágico del futbol, la justicia existe.

* * *

Cuando el Mundial comenzó, en la puerta de mi casa colgué un cartel que decía: Cerrado por futbol.

Cuando lo descolgué, un mes después, yo ya había jugado 64 partidos, cerveza en mano, sin moverme de mi sillón preferido.

Esa proeza me dejó frito, los músculos dolidos, la garganta rota; pero ya estoy sintiendo nostalgia.

Ya empiezo a extrañar la insoportable letanía de las vuvuzelas, la emoción de los goles no aptos para cardiacos, la belleza de las mejores jugadas repetidas en cámara lenta. Y también la fiesta y el luto, porque a veces el futbol es una alegría que duele, y la música que celebra alguna victoria de ésas que hacen bailar a los muertos suena muy cerca del clamoroso silencio del estadio vacío, donde ha caído la noche y algún vencido sigue sentado, solo, incapaz de moverse, en medio de las inmensas gradas sin nadie.


http://superga.blogspot.com/2010/07/el- ... leano.html
“En su vida, un hombre puede cambiar de mujer, de partido político o de religión, pero no puede cambiar de equipo de fútbol”
"... I am the captain of my soul".


Imagen

Imagen

Responder