LA MEORIA, LA RUTA

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Azpilkueta
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LA MEORIA, LA RUTA

Mensaje por Azpilkueta » Jue Nov 30, 2017 12:38 pm

El Valle de Baztan fue otra de las rutas pirenaicas por las que cruzaron gentes que consiguieron escapar de los nazis en su largo recorrido hasta Africa...
LV escribió:
La memoria, la ruta

Francesc-Marc Álvaro
30/11/2017

Hay una diferencia fundamental entre conocer y sentir. Alice Ekman, nieta y nieta-sobrina de dos judíos franceses de origen polaco que pudieron escapar de los nazis cruzando los Pirineos, lo resume perfectamente: “Este camino es una manera de sentir más”. Se refiere a pasar hoy por las mismas rutas de montaña que pisaron a prin­cipios de los cuarenta sus familiares, a menudo de noche, para huir de una muerte segura en los campos de exterminio donde fueron asesinados más de seis millones de judíos, medio millón de gitanos, miles de discapacitados, prisioneros políticos y combatientes de los ejércitos que luchaban contra Hitler. El de la joven Ekman es un testimonio recogido en el magnífico documental Perseguits i salvats, producido per la Xarxa de Comunicació Local y la Diputació de Lleida, dirigido por Daniel y Jaume Serra y ­asesorado por Josep Calvet, el historiador que ha estudiado más a fondo las rutas de evasión catalanas y todo lo que representó este fenómeno desde el punto de vista social, político y hu­mano.

En el documental, personas de tres generaciones se encuentran para reflexionar y conversar en los escenarios de aquella desesperada huida. Hay una superviviente que vivió esa experiencia como niña de cinco años –la admirable Paquita Sitzer– y también hay hijos y nietos de algunas de las personas que pasaron la frontera y consiguieron, finalmente, marcharse a países donde pudieron rehacer su vida. Estos hijos y nietos recorren los pasos de sus padres y abuelos mientras la cámara recoge este periplo, que lo es en el espacio y también en el tiempo. Caminar por esas rutas hacia la libertad es un intento de conectar con la experiencia dolorosa que han oído explicar o que han conocido sólo a medias, porque los silencios forman parte también de la memoria. Como esas preguntas que nadie se atreve nunca a hacer a los padres. Caminar para observar los detalles, para comprender, para sentir, para hacerse cargo de una situación límite. Para ir colocando las piezas del rompecabezas. Andar para reconstruir el sentido de una aventura que ilustra lo peor y lo mejor de una Europa reventada por la guerra y las ideologías del odio: estaban los nazis pero también había buena gente que ayudaba a los judíos, los aviadores aliados y los luchadores de la resistencia. Más de 15.000 personas cruzaron los Pirineos para no convertirse en víctimas de Hitler, 4.000 lo hicieron por las comarcas leridanas. La muerte, pero también la vida y la solidaridad.

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Imagen de la antigua cárcel (Arxiu Històric Comarcal del Pallars Sobirà)


Hay una escena en Perseguits i salvats que muestra cómo la memoria juega con nosotros hasta desconcertarnos. La señora Sitzer, acompañada de su hija Elisabeth, busca el edificio de aquel hotel de Les donde se alojó su familia y el paisaje de hoy no acaba de cuadrar con las referencias que guarda en el cerebro desde hace décadas. La memoria es traicionera. Pero algunos detalles se mantienen intactos, como la forma de una ventana que Paquita abrió sin el permiso de sus padres. Y en otra escena, los testigos, acompañados del historiador, ponen en común sus pensamientos mientras esperan la cena; y alguien subraya que ellos han escuchado, de boca de sus predecesores, “una versión positiva de lo horrible, de lo que no se puede decir”. Para proteger a sus hijos y a sus nietos y también para protegerse a ellos mismos, y poder continuar con sus vidas sin volverse locos. Es una historia de éxito en una época oscura. Y una historia de gratitud.

¿Sirven de algo este tipo de relatos sobre el pasado reciente? Debemos pensar que sí. Hay que pensar que son una interpelación inteligente y un ejercicio de pedagogía imprescindible. La fuerza de los testigos que descubren y rememoran es una invitación a repensar el presente. Las rutas de evasión de ayer son las rutas hacia nuevas preguntas. La historia está hecha de pequeñas historias que, al ser expresadas de primera mano, dan al acontecimiento un color nuevo, inesperado, más claro. Y, en otro sentido, esta peripecia nos recuerda que todo está conectado y que lo que sucedía en Berlín, Praga y París también tenía réplicas en Barcelona, Sort y un valle perdido de los Pirineos, donde iban a parar muchas vidas amenazadas.

Vemos en este país y también en otros lugares de Europa manifestaciones de gente que hace saludos fascistas y que ondea banderas y símbolos relacionados con el nazismo y algunas ideologías próximas, como el falangismo y el franquismo. No seré tan ingenuo de creer que documentales como Perseguits i salvats evitarán que haya individuos que se apunten a reivindicar lo más destructivo y peligroso que generó el siglo XX. Pero quizás estoy obligado a esperar que la divulgación de historias personales que documentan la materialidad del mal radical ayude a romper los silencios cómplices y la banalización de unos hechos que transformaron de forma irreversible la manera como vemos y decimos el mundo. Por eso utilizar palabras como nazi y Hitler para hablar de los adversarios políticos es siempre una ofensa a millones de muertos y a millones de supervivientes.


http://www.lavanguardia.com/opinion/201 ... -ruta.html

"Euskal Herria con Navarra nada tiene que ver" (Yolanda Barcina 15-12-2011)
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