¿Por qué noson víctimas deterrorismo losjóvenes delcasoAlmer

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¿Por qué noson víctimas deterrorismo losjóvenes delcasoAlmer

Mensaje por xyz » Lun May 23, 2016 7:31 pm

¿Por qué no son víctimas de terrorismo los jóvenes del caso Almería?
Este mes de mayo se han cumplido 35 años del asesinato en Almería de tres jóvenes a manos de guardias civiles, que los confundieron con etarras


MARÍA SERRANO / 23 May 2016
Imagen.
Juan Mañas, víctima del caso Almería.
Francisco Javier Mañas tenía ocho años el día que se celebraba, en el pueblo almeriense de Pechina, su primera comunión. “Recuerdo perfectamente a mi familia rota por la noticia de la muerte de mi hermano”. Su hermano era Juan Mañas, de 24 años de edad, asesinado entonces junto a Luis Manuel Cobo, de 29 años, y Luis Montero García, de 33. El crimen, a manos de guardias civiles, se conocería como el caso Almería, del que se cumplen este mes de mayo 35 años.

El benjamín de los Mañas tiene ahora 43 y recuerda a andalucesdiario.es la vergüenza que han sufrido durante toda esta etapa, al “no pedirnos nunca perdón el Estado español por la atrocidad que cometieron”. La única disculpa recibida, afirma Francisco, se produjo únicamente en los medios por parte del entonces ministro del Interior en aquella primera legislatura democrática, Juan José Rosón: “Ha sido un trágico error”.

‘SE TRATA DE TERRORISMO DE ESTADO’

La familia Mañas no ha cejado en su empeño para lograr el reconocimiento como crimen de Estado de la muerte de los tres jóvenes el 9 de mayo de 1981. Francisco Javier ha solicitado en tres ocasiones el reconocimiento de su hermano Juan, junto al resto de compañeros, como víctima del terrorismo, pero las tres peticiones le fueron denegadas por el Ministerio de Justicia. Las formuló en los años 2000, 2003 y finalmente en el 2006. “En todos los casos, y con diferentes gobiernos del PP y PSOE, nos han comentado que nuestros familiares no entran dentro de los parámetros al ser víctimas colaterales de un atentado, no víctimas directas”.
La indignación de Francisco Javier va creciendo ante la pasividad de las administraciones. “Se trata de terrorismo de Estado al ser la Guardia Civil quien cometió estos asesinatos”, apunta. “Y el Estado ha sido el que más culpa ha tenido al encubrir a los guardias civiles que cometieron el asesinato de estos tres jóvenes inocentes”.

Imagen
Francisco Javier Mañas, hermano de Juan, asesinado en 1981.
El periodista granadino Antonio Ramos Espejo, autor del libro ‘El caso Almería. Mil kilómetros al Sur’, afirma con rotundidad que “el llamado caso Almería pasa por ser uno de los episodios más negros de la democracia española, cuando en la madrugada del 10 de mayo de 1981, tres meses después del golpe de Estado del 23F, los cuerpos calcinados de tres jóvenes aparecen en un barranco de la carretera de Gérgal (Almería)”. Juan, Luis Manuel y Luis, procedentes de Santander, son detenidos por la Guardia Civil en una tienda de souvenirs en la localidad de Roquetas de Mar cuando viajaban en un Ford Fiesta. Ninguno de los detenidos conocía la noticia de que la noche anterior el teniente general Valenzuela había sufrido un atentado de la banda terrorista ETA, que llevaría las autoridades a la detención equivocada de las tres víctimas.

¿ALGO QUE AÑADIR? ‘NO’


Ramos señala que 35 años después de los hechos, “no se me olvidan las últimas palabras de los responsables de los tres crímenes, cuando el presidente del tribunal que los estaba juzgando preguntó antes de pronunciar la sentencia si los acusados tenían algo que manifestar: el teniente coronel Carlos Castillo Quero, principal imputado, dijo escuetamente “No”. “No”, manifestó también el guardia Fernández Llamas. El teniente ayudante contestó: “Lo siento muchísimo”. Sólo estas últimas palabras parecían indicar un mínimo de arrepentimiento”.

Francisco Javier recuerda que “era muy pequeño cuando ocurrió todo, pero no se me olvida cómo mi familia quiso aislarme por el dolor tan grande que supuso para todos la noticia, llevándome a pasar unos días a casa de unos amigos”, relata. El dolor y la impotencia marcaron para siempre a la familia de Juan Mañas, que ha luchado sin descanso para que se reconozca su condición de víctima. “Nunca se nos quitará ese sentimiento de angustia de que no se ha hecho justicia en este caso”, destaca Francisco.

TORTURADOS, DESCUARTIZADOS Y QUEMADOS


Castillo Quero, junto a otros once guardias, torturaron sin descanso a los tres inocentes en un antiguo cuartel abandonado de la localidad de Casafuerte (Almería).
Al descubrir el error, intentaron borrar todas las pruebas simulando primero un tiroteo. Más tarde despeñaron el vehículo por un barranco. La atrocidad no quedó ahí. Los cuerpos fueron carbonizados, comprando gasolina con el propio dinero que sus víctimas llevaban en el bolsillo. Ramos apunta que “después del juicio, lo que había quedado más claro es que Juan Mañas, Luis Cobo y Luis Montero no eran etarras y, lo más grave, que sus cuerpos fueron acribillados a balazos y luego quemados para que se borraran las huellas del crimen. Sin embargo, la verdad sobre los responsables de la brutal tropelía no quedó resuelta”.

Francisco Javier relata que “han recibido en alguna ocasión una llamada anónima de un familiar de uno de los guardia civiles aportando algunos datos que tampoco añaden más de lo que nosotros conocemos, cuando el Estado siempre ha protegido a estos criminales”. Incluso el pequeño de los Mañas destaca que a algunos de los guardias civiles “se le dieron unas viviendas en el pueblo costero de San José”. Las condenas a tres de los guardia civiles fueron de 24, 15 y 12 años, quedando ocho de ellos impunes. “Imagínate la rabia y la impotencia de saber que esta gente sigue sin ningún tipo de condena. Por eso solo pedimos que haya algún reconocimiento por parte del Estado, al menos una disculpa oficial”.

LA ÚNICA ESPERANZA, LA LEY DE MEMORIA ANDALUZA

Ramos apunta que quedan muchas dudas por despejar. Entre ellas, éstas: “El empeño de la Guardia Civil en mantener detenidos a los jóvenes, sabiendo que la Policía había aclarado ya que no se trataba de tres etarras; dado que los hechos que ocurrieron durante el interrogatorio, por qué razón sólo fueron acusados tres guardias civiles de diferentes escalas y quedaron libres de cargos los demás guardias integrantes de la caravana de la muerte; o si Mañas, Cobo y Montero estaban ya muertos antes de que los subieran al coche en el que aparecieron sus cuerpos carbonizados”.

La única esperanza de que los Mañas consigan el reconocimiento de víctima de Juan, Luis y Luis Miguel, se centra ahora en la ampliación rango de “represaliado” dentro de la nueva Ley de Memoria Democrática, cuyo trámite de aprobación está en marcha en el Parlamento de Andalucía. La nueva ley andaluza contempla en su artículo 5 una ampliación de ese rango incluyendo como víctimas un período que incluye hasta la Transición y la posterior entrada en vigor del Estatuto de Autonomía, un largo período histórico que abarca desde el 14 de abril de 1931 hasta el 11 de enero de 1982. Si la ley se aprueba finalmente en los términos previstos, el caso Almería le sería aplicable.
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xyz
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Re: ¿Por qué noson víctimas deterrorismo losjóvenes delcasoAlmer

Mensaje por xyz » Lun May 23, 2016 7:41 pm

La condena[editar]
El 28 de julio de 1981, la Audiencia Provincial de Almería condena a los tres agentes por tortura y homicidio - "por ser criminalmente responsables de tres delitos de homicidio" y se marca el pago de una indemnización de tres millones de pesetas a las familias de las tres víctimas.
En 1984 el Tribunal Supremo confirmará la sentencia de 24 años de cárcel para el Teniente Coronel Castillo Quero, 15 para el Teniente Gómez Torres y 12 para el Guardia Fernández Llamas. El cumplimiento de la condena estuvo salpicado de irregularidades, ya que hasta que los homicidas fueron expulsados de la Guardia Civil, cumplieron condena en centros militares, en lugar de en cárceles ordinarias y cobraron el retiro -varios millones de pesetas- de los fondos reservados del Ministerio del Interior.

El abogado que representaba a las familias de los fallecidos, Darío Fernández, recibió muchas amenazas de muerte y tuvo que esconderse. Llegó a vivir oculto en una cueva
.

El Caso Almería hoy[editar]
Ningún otro Guardia fue juzgado y condenado por la Audiencia de Almería como autor material del asesinato de Mañas y sus amigos. De hecho, a fecha de hoy (2010), 31 años después hay 8 Guardias Civiles que no han sido juzgados: Sargento Rafael Cañadas Pérez, Sargento Antonio González Hueso, Cabo Primero Guillermo Visiedo Beltrán, Guardia Civil Eduardo Fenoi Rodríguez, Sargento Juan Sánchez Cabrera, Guardia Civil Ángel Ojeda Guerrero, Guardia Civil Antonio Pavón Merino, Guardia Civil Segundo Juan Martínez Castro.3

Castillo Quero ingresó en la cárcel de Guadalajara en octubre de 1985 procedente del presidio militar del castillo de Santa Catalina (Cádiz). Tres años después accedió al tercer grado penitenciario y
en octubre de 1992, tras cumplir las tres cuartas partes de su condena, salió de la prisión de Córdoba en libertad condicional. Falleció de muerte natural el 3 de abril de 1994 en su casa de Córdoba.

Los familiares de Juan Mañas ha solicitado a varios organismos y en varias ocasiones que su hijo y sus dos compañeros sean reconocidos como víctimas del terrorismo. Aún hoy no han recibido respuesta.
https://es.wikipedia.org/wiki/Caso_Almer%C3%ADa
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Aguirre81
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Re: ¿Por qué noson víctimas deterrorismo losjóvenes delcasoAlmer

Mensaje por Aguirre81 » Mar May 24, 2016 10:22 am

Como te veo muy puesto a recuperar la memoria histórica, hay un caso que puedes proponer a tus fuentes de datos.

Hubo dos jovenes asesinados de un tiro en la cabeza en la Plaza de San Francisco, se le quiso adjudicar el atentado a ETA, pero la organización lo negó. Después se sospechó en Pamplona que había sido un atentado de las cloacas del estado. Pero las dos muertes se quedaron el el olvido como si hubiera sido un delito común. No estaría mal volver a investigar ese oscuro asunto.

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Aguirre81
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Re: ¿Por qué noson víctimas deterrorismo losjóvenes delcasoAlmer

Mensaje por Aguirre81 » Mar May 24, 2016 10:24 am

Es muy probable que estos dos jóvenes también fueran víctimas del terrorismo, pero de estado.

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morti
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Re: ¿Por qué noson víctimas deterrorismo losjóvenes delcasoAlmer

Mensaje por morti » Mar May 24, 2016 11:48 am

«...al principio le dieron una gran paliza, especialmente por el guardia C..., perdiendo el conocimiento. Entonces lo mataron con un tiro de pistola cada uno que recivieron (sic) por separado.Posteriormente los embolvieron (sic) en mantas viegas (sic), penetrándolos en el Ford Fiesta...ordenando Castillo Quero, que fueran volcados en el sitio que no les viera nadie y se les pegara fuego para que no conocieran los mal tratos... Antes de pegar fuego con la metralleta de los compañeros el Guardia C. gastó dos cargadores de 30 cartuchos cada uno sobre los cadáveres en combinación con el depósito de la gasolina del Ford. Sin nada más se despide un gran amigo de Vds que en la actualidad es Guardia Civil pero no asesino. No me identifico porque sería una cosa no oportuna para mí»

-CARTA ANONIMA ENVIADA POR UN GUARDIA CIVIL EN 1984 A LA FAMILIA DE JUAN MAÑAS, UNO DE LOS ASESINADOS.

De noche, sin luz, tres cadáveres ensangrentados y un conciliábulo de sicarios y verdugos pensando cómo quitarse de en medio aquella papeleta... Tuvieron que despedazar a aquellas criaturas para poder meterlos en el coche, después lo despeñaron, le metieron fuego y se pusieron a pegar tiros». Esta es la narración, cruda y dura, que realizó el abogado y teniente coronel de la Guardia Civil Victoriano Guillén sobre los sucesos que ocurrieron en Almería el 10 de mayo de 1981. Para la historia quedó como el caso Almería. Las víctimas fueron tres jóvenes inocentes, torturados y asesinados por un grupo de guardias civiles que los confundió con un comando de ETA.

El único delito que cometieron Juan Mañas, Luis Montero y Luis Manuel Cobo fue atravesar toda España, desde Santander a Pechina (Almería), en un vehículo para asistir a la comunión del hermano del primero, Francisco Javier. Son tres víctimas del terrorismo de Estado que el PSOE utilizó como bandera en 1981 para atacar al gobierno de UCD y que después, con la mayoría de 1982, olvidó y nunca más reivindicó.

El caso Almería comenzó el 7 de mayo, en Madrid. ETA había atentado en la capital de España contra el general Valenzuela, jefe del Cuarto Militar del Rey. La tensión que se vivía por aquellas fechas era extrema, dos meses antes se había producido el intento de golpe de Estado del 23-F, y el Ministerio del Interior intentaba capturar a los asesinos a cualquier precio.

Mañas, Montero y Cobo tuvieron problemas con su vehículo y se vieron obligados a parar en la ciudad de Puertollano, donde alquilaron un Ford Fiesta. Un vecino del pueblo, tras ver las fotos de los terroristas de ETA por televisión, confundió a los tres jóvenes con los miembros de la banda.

Automáticamente, la Guardia Civil, con el chivatazo del diligente ciudadano y el número de la matrícula del Ford Fiesta, montó la caza y captura del presunto comando etarra. Al frente del grupo perseguidor se situó el teniente coronel Castillo Quero.

Mañas, Montero y Cobo fueron detenidos a punta de pistola y sin oponer resistencia en una tienda de Roquetas de Mar (Almería), mientras hacían unas compras para la comunión de Francisco Javier, el hermano de Mañas. Al día siguiente, los cadáveres de los tres jóvenes aparecieron dentro del Ford Fiesta, calcinados y agujereados por múltiples balas.

Castillo Quero y sus hombres torturaron a los tres inocentes una y mil veces durante toda aquella noche en un antiguo cuartel de la Guardia Civil, abandonado, que estaba situado en la localidad almeriense de Casafuerte. El teniente coronel Victoriano Guillén, que se había significado por su repulsa contra el 23-F, se encontraba apartado y realizando operaciones burocráticas en la Comandancia de Almería. Luego pudo reconstruir todo lo ocurrido: «La dirección General de la Guardia Civil mandó un radio (nombre que se daba en la Guardia Civil a los fax o télex) diciendo que eran etarras y que habían atentado contra el general Valenzuela. Castillo Quero, que era un enfermo mental, un imbécil poseído y que, además, presumía de su amistad con el Rey, vio allí la ocasión de hacer un servicio y hacer méritos, colgarse medallas».

Guillén, que murió hace años, hizo sus primeras y únicas declaraciones ante las cámaras de Crónica de una generación y recordó que la Comandancia de Almería se encontraba en pleno centro de la ciudad y que en ella vivían los familiares de los guardias civiles, por lo que Castillo Quero y los miembros del servicio de información decidieron llevarse a los detenidos fuera de la ciudad para poder torturarlos sin problemas: «En Casafuerte ocurrió la tragedia, porque fue tal la tortura, la paliza, la cafrada, que se les quedaron en las manos. Cuando se dieron cuenta los habían matado».

Tras el error, Castillo Quero intentó borrar todas las pruebas de la masacre. Guillen, que cuando realizó estas declaraciones en el año 2002 ya estaba jubilado y tenía que soportar un par de diálisis semanales, se encendía y se cabreaba cuando recordaba aquellos momentos: «Tuvieron que despedazar a aquellas criaturas para meterlos dentro del coche. Después se llevaron el coche, los despeñaron, le metieron fuego y se pusieron a pegar tiros».

Pero el documento más importante y esclarecedor de lo que ocurrió en el caso Almería le llegó a la familia Mañas, en forma de carta anónima, tres años después del asesinato de su hijo y de que el Tribunal Supremo confirmara la sentencia de 24 años de cárcel contra el teniente coronel Castillo Quero, 15 para el teniente Gómez Torres y 12 para el guardia Fernández Llamas.

En esa carta anónima, escrita por un guardia civil de la Comandancia de Almería y que ha conseguido EL MUNDO y el programa televisivo Crónica de una generación, se detalla de forma pormenorizada la cantidad de barbaridades que cometieron contra los tres jóvenes inocentes y el total de miembros de la Guardia Civil, con nombre y apellidos, que participaron en el aquelarre: «Mi querida familia, ante el respeto que merecen me dirijo a Vds para contarles el hecho siguiente respeto a las extrañas circunstancias de la desgracia de buestro (sic) hijo y compañeros que fallecieron en manos de los asesinos de la Comandancia de esta localidad».

El anónimo comunicante, que descubre que «en la actualidad (1984) es Guardia Civil, pero no asesino» relata a la familia Mañas las circunstancias en las que murió su hijo y sus compañeros: «Los trasladaron en los mismos vehículos al cuartel de Casafuerte, donde fueron sometidos a interrogatorio, acto seguido ordenó Castillo Quero que tenían que ser sometidos a garrote y pidió voluntarios».

Y entre los voluntarios, según el anónimo, salieron: «J.M ., pertenece al Servicio de Información Después, el sargento C..Otro, el guardia P Otro, el guardia F., también destinado en el Servicio de Información. Estos fueron los tres asesinos de buestro (sic) hijo...». Ninguno de esos guardias fue juzgado y condenado por la Audiencia de Almería como autores materiales del asesinato de Mañas y sus amigos.

Después de las torturas llegaron las muertes: «Al principio le dieron una gran paliza, especialmente por el guardia C.., perdiendo el conocimiento. Entonces lo mataron con un tiro de pistola cada uno que recivieron (sic) por separado. Posteriormente, los embolvieron (sic) en mantas viegas (sic), penetrándolos en el Ford Fiesta, en el asiento trasero, ordenando Castillo Quero que fueran volcados en el sitio que no les viera nadie y que se les pegara fuego para que no conocieran los mal tratos».

El anónimo Guardia Civil llega incluso a relatar en su carta que los asesinos, de los que da nombre y apellidos, utilizaron el dinero que llevaban las víctimas para comprar la gasolina con la que prendieron fuego al Ford Fiesta con los tres cadáveres dentro: «Antes de pegar fuego con la metralleta de los compañeros el guardia C. gastó dos cargadores de 30 cartuchos cada uno sobre los cadáveres en combinación con el depósito de la gasolina del Ford, acto seguido con el mechero que pegó fuego a la gasolina que se derramaba del depósito, añadiendo la que tenía en la lata aparte».

La familia Mañas ha solicitado en varias ocasiones que su hijo y sus dos compañeros sean reconocidos como víctimas del terrorismo, pero siempre han recibido la callada por respuesta por parte de todos los organismos a los que se han dirigido desde hace más de 20 años. Tampoco han recibido el apoyo ni la comprensión de la Asociación Víctimas del Terrorismo.

El que no sean consideradas víctimas del terrorismo es un escarnio y una humillación en toda regla producido por todos los gobiernos del estado español.
Entre el diablo y el profundo mar azul.

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robindemuskaria
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Re: ¿Por qué noson víctimas deterrorismo losjóvenes delcasoAlmer

Mensaje por robindemuskaria » Mar May 24, 2016 12:53 pm

Recordáis a Iñigo Cabacas?
...que tengo una idea dentro/ voy pasando de naciones/ andaluz de nacimiento / y en tu patria me cago / cuando
veo presumiendo / a esos caciques a caballo por las ferias de mi pueblo.

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xyz
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Re: ¿Por qué noson víctimas deterrorismo losjóvenes delcasoAlmer

Mensaje por xyz » Mar May 24, 2016 5:19 pm

morti escribió:«...al principio le dieron una gran paliza, especialmente por el guardia C..., perdiendo el conocimiento. Entonces lo mataron con un tiro de pistola cada uno que recivieron (sic) por separado.Posteriormente los embolvieron (sic) en mantas viegas (sic), penetrándolos en el Ford Fiesta...ordenando Castillo Quero, que fueran volcados en el sitio que no les viera nadie y se les pegara fuego para que no conocieran los mal tratos... Antes de pegar fuego con la metralleta de los compañeros el Guardia C. gastó dos cargadores de 30 cartuchos cada uno sobre los cadáveres en combinación con el depósito de la gasolina del Ford. Sin nada más se despide un gran amigo de Vds que en la actualidad es Guardia Civil pero no asesino. No me identifico porque sería una cosa no oportuna para mí»

-CARTA ANONIMA ENVIADA POR UN GUARDIA CIVIL EN 1984 A LA FAMILIA DE JUAN MAÑAS, UNO DE LOS ASESINADOS.

De noche, sin luz, tres cadáveres ensangrentados y un conciliábulo de sicarios y verdugos pensando cómo quitarse de en medio aquella papeleta... Tuvieron que despedazar a aquellas criaturas para poder meterlos en el coche, después lo despeñaron, le metieron fuego y se pusieron a pegar tiros». Esta es la narración, cruda y dura, que realizó el abogado y teniente coronel de la Guardia Civil Victoriano Guillén sobre los sucesos que ocurrieron en Almería el 10 de mayo de 1981. Para la historia quedó como el caso Almería. Las víctimas fueron tres jóvenes inocentes, torturados y asesinados por un grupo de guardias civiles que los confundió con un comando de ETA.

El único delito que cometieron Juan Mañas, Luis Montero y Luis Manuel Cobo fue atravesar toda España, desde Santander a Pechina (Almería), en un vehículo para asistir a la comunión del hermano del primero, Francisco Javier. Son tres víctimas del terrorismo de Estado que el PSOE utilizó como bandera en 1981 para atacar al gobierno de UCD y que después, con la mayoría de 1982, olvidó y nunca más reivindicó.

El caso Almería comenzó el 7 de mayo, en Madrid. ETA había atentado en la capital de España contra el general Valenzuela, jefe del Cuarto Militar del Rey. La tensión que se vivía por aquellas fechas era extrema, dos meses antes se había producido el intento de golpe de Estado del 23-F, y el Ministerio del Interior intentaba capturar a los asesinos a cualquier precio.

Mañas, Montero y Cobo tuvieron problemas con su vehículo y se vieron obligados a parar en la ciudad de Puertollano, donde alquilaron un Ford Fiesta. Un vecino del pueblo, tras ver las fotos de los terroristas de ETA por televisión, confundió a los tres jóvenes con los miembros de la banda.

Automáticamente, la Guardia Civil, con el chivatazo del diligente ciudadano y el número de la matrícula del Ford Fiesta, montó la caza y captura del presunto comando etarra. Al frente del grupo perseguidor se situó el teniente coronel Castillo Quero.

Mañas, Montero y Cobo fueron detenidos a punta de pistola y sin oponer resistencia en una tienda de Roquetas de Mar (Almería), mientras hacían unas compras para la comunión de Francisco Javier, el hermano de Mañas. Al día siguiente, los cadáveres de los tres jóvenes aparecieron dentro del Ford Fiesta, calcinados y agujereados por múltiples balas.

Castillo Quero y sus hombres torturaron a los tres inocentes una y mil veces durante toda aquella noche en un antiguo cuartel de la Guardia Civil, abandonado, que estaba situado en la localidad almeriense de Casafuerte. El teniente coronel Victoriano Guillén, que se había significado por su repulsa contra el 23-F, se encontraba apartado y realizando operaciones burocráticas en la Comandancia de Almería. Luego pudo reconstruir todo lo ocurrido: «La dirección General de la Guardia Civil mandó un radio (nombre que se daba en la Guardia Civil a los fax o télex) diciendo que eran etarras y que habían atentado contra el general Valenzuela. Castillo Quero, que era un enfermo mental, un imbécil poseído y que, además, presumía de su amistad con el Rey, vio allí la ocasión de hacer un servicio y hacer méritos, colgarse medallas».

Guillén, que murió hace años, hizo sus primeras y únicas declaraciones ante las cámaras de Crónica de una generación y recordó que la Comandancia de Almería se encontraba en pleno centro de la ciudad y que en ella vivían los familiares de los guardias civiles, por lo que Castillo Quero y los miembros del servicio de información decidieron llevarse a los detenidos fuera de la ciudad para poder torturarlos sin problemas: «En Casafuerte ocurrió la tragedia, porque fue tal la tortura, la paliza, la cafrada, que se les quedaron en las manos. Cuando se dieron cuenta los habían matado».

Tras el error, Castillo Quero intentó borrar todas las pruebas de la masacre. Guillen, que cuando realizó estas declaraciones en el año 2002 ya estaba jubilado y tenía que soportar un par de diálisis semanales, se encendía y se cabreaba cuando recordaba aquellos momentos: «Tuvieron que despedazar a aquellas criaturas para meterlos dentro del coche. Después se llevaron el coche, los despeñaron, le metieron fuego y se pusieron a pegar tiros».

Pero el documento más importante y esclarecedor de lo que ocurrió en el caso Almería le llegó a la familia Mañas, en forma de carta anónima, tres años después del asesinato de su hijo y de que el Tribunal Supremo confirmara la sentencia de 24 años de cárcel contra el teniente coronel Castillo Quero, 15 para el teniente Gómez Torres y 12 para el guardia Fernández Llamas.

En esa carta anónima, escrita por un guardia civil de la Comandancia de Almería y que ha conseguido EL MUNDO y el programa televisivo Crónica de una generación, se detalla de forma pormenorizada la cantidad de barbaridades que cometieron contra los tres jóvenes inocentes y el total de miembros de la Guardia Civil, con nombre y apellidos, que participaron en el aquelarre: «Mi querida familia, ante el respeto que merecen me dirijo a Vds para contarles el hecho siguiente respeto a las extrañas circunstancias de la desgracia de buestro (sic) hijo y compañeros que fallecieron en manos de los asesinos de la Comandancia de esta localidad».

El anónimo comunicante, que descubre que «en la actualidad (1984) es Guardia Civil, pero no asesino» relata a la familia Mañas las circunstancias en las que murió su hijo y sus compañeros: «Los trasladaron en los mismos vehículos al cuartel de Casafuerte, donde fueron sometidos a interrogatorio, acto seguido ordenó Castillo Quero que tenían que ser sometidos a garrote y pidió voluntarios».

Y entre los voluntarios, según el anónimo, salieron: «J.M ., pertenece al Servicio de Información Después, el sargento C..Otro, el guardia P Otro, el guardia F., también destinado en el Servicio de Información. Estos fueron los tres asesinos de buestro (sic) hijo...». Ninguno de esos guardias fue juzgado y condenado por la Audiencia de Almería como autores materiales del asesinato de Mañas y sus amigos.

Después de las torturas llegaron las muertes: «Al principio le dieron una gran paliza, especialmente por el guardia C.., perdiendo el conocimiento. Entonces lo mataron con un tiro de pistola cada uno que recivieron (sic) por separado. Posteriormente, los embolvieron (sic) en mantas viegas (sic), penetrándolos en el Ford Fiesta, en el asiento trasero, ordenando Castillo Quero que fueran volcados en el sitio que no les viera nadie y que se les pegara fuego para que no conocieran los mal tratos».

El anónimo Guardia Civil llega incluso a relatar en su carta que los asesinos, de los que da nombre y apellidos, utilizaron el dinero que llevaban las víctimas para comprar la gasolina con la que prendieron fuego al Ford Fiesta con los tres cadáveres dentro: «Antes de pegar fuego con la metralleta de los compañeros el guardia C. gastó dos cargadores de 30 cartuchos cada uno sobre los cadáveres en combinación con el depósito de la gasolina del Ford, acto seguido con el mechero que pegó fuego a la gasolina que se derramaba del depósito, añadiendo la que tenía en la lata aparte».

La familia Mañas ha solicitado en varias ocasiones que su hijo y sus dos compañeros sean reconocidos como víctimas del terrorismo, pero siempre han recibido la callada por respuesta por parte de todos los organismos a los que se han dirigido desde hace más de 20 años. Tampoco han recibido el apoyo ni la comprensión de la Asociación Víctimas del Terrorismo.


El que no sean consideradas víctimas del terrorismo es un escarnio y una humillación en toda regla producido por todos los gobiernos del estado español
.
Gracias morti, recordaba la existencia de esta carta, y su olvido y la desgana en investigar por ejemplos las personas que señala con sus iniciales, y la soledad de los familialres especialmente los de la familia Mañas, que parecer ser son los que más han reivindicado la resolución y justicia de este tema.
Amplifico algunos párrafos de la msima, aunque toda ella es esclarecedora.

Tristes casualidades de la vida, la viuda de otra persona afectada por actuaciones de un Funcionario del Estado y su hijo, en el contexto creado por el PP tras el 11 m, también se apellida Mañas, Mari Carmen Mañas, viuda de Angel Berroeta.
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Re: ¿Por qué noson víctimas deterrorismo losjóvenes delcasoAlmer

Mensaje por xyz » Sab May 28, 2016 1:11 am

robindemuskaria escribió:Recordáis a Iñigo Cabacas?
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Como consejero de Interior arrastra el peso de su actuación tras la muerte de Iñigo Cabacas, pero también el de llevar a los tribunales a quienes denunciaron torturas en una operación de la Ertzaintza y no haber enseñado primero al Ararteko –porque el caso estaba en los tribunales– ni luego a la jueza –porque ya se habían borrado– los vídeos de los interrogatorios.
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