Libros recomendados

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basoko
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Re: Libros recomendados

Mensaje por basoko » Lun Abr 09, 2018 11:03 am

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Mentira romántica y verdad novelesca

Es el mejor libro de crítica literaria que he leído jamás.

Se trata de la primera obra de madurez del antropólogo y crítico literario René Girard (1923-2015). Se publicó por primera vez en 1961 y me parece difícil que a día de hoy se haya publicado algo mejor que este libro en este ámbito.

Considero a Girard superior como crítico literario a Bajtin, Shklovski, Lukács, los teóricos de la recepción tipo Iser o Jauss, Coetzee, Propp, Harold Bloom, Roland Barthes, Milan Kundera o Tzvetan Todorov por comentar algunos críticos (o escritores metidos a críticos) considerados de primer nivel y referencias indispensables en esto de la crítica literaria. Con este comentario no estoy despreciando ni pretendo hacer de menos a ninguno de estos autores. A alguno lo desprecio, pero en general los tengo en aprecio. Es sólo que este señor está a otro nivel.

Después de Girard para mí los mejores son Kundera y Bajtin, ya que son quienes de forma más consistente integran en su análisis literario las cuestiones propiamente estéticas y estructurales con observaciones de tipo existencial, espiritual o moral, o simplemente con el análisis de lo que un artista quiere decir con sus obras. Y Kundera es mejor que Bajtin, notándose sin embargo una influencia decisiva del segundo, que fue anterior, sobre el primero. Todorov fue un gran académico y siempre resulta ilustrativo leerlo por su enciclopédico conocimiento del campo de la crítica literaria. Fue el gran divulgador de Bajtín. Sus análisis de obras concretas son algo más pobres, sin embargo. En su momento me llevé una grata sorpresa (y me reafirmé en mis intuiciones) con la lectura de uno de los últimos libros de Todorov (Crítica de la crítica), en el que hace balance de sus vivencias en este campo de estudio. Después de dar muchas vueltas hablando sobre distintas escuelas, al final y sin previo aviso pone a René Girard como ejemplo de lo que él consideraba que es la mejor crítica literaria (junto a Kundera y otro autor cuyo nombre no recuerdo y que no he tenido ocasión de leer). El pobre Todorov deambuló a lo largo de su vida por todas las escuelas imaginables de crítica literaria y acabó encontrando algo que dio sentido a su búsqueda.

Luckács (Teoría de la novela; no he leído su obra posterior) me pareció muy bueno y tiene muchas intuiciones buenas que se pueden leer en paralelo a las de Girard. Aunque claro, disiento de su visión marxista de la realidad. En muchos aspectos su obra fue rompedora e innovadora, y muchas de sus reflexiones son pioneras y duraderas. De Shklovski sólo me gusta el concepto de extrañamiento, se equivocó igual que el resto de los formalistas en su comprensión esencial del fenómeno literario. Aunque algunos de los formalistas eran conscientes de las limitaciones de su forma de analizar la literatura, como el mejor de ellos, Vladímir Propp, en cuya obra Morfología del cuento ruso se inspiraron los estructuralistas tipo Levi-Strauss, pero curiosamente los filósofos estructuralistas hicieron caso omiso de las advertencias que lanza Propp en el prólogo de su libro. Y así acabó el estructuralismo.

Para que se vea que la crítica literaria no es siempre pura charlatanería (aunque lo es demasiadas veces), y que en ocasiones los literatos tienen más fundamento que los filósofos pretendidamente científicos, comentar que fue ese desprecio a la advertencia de Propp sobre las limitaciones del método del análisis estructural lo que terminó llevando al estructuralismo (que tiene cosas muy interesantes y válidas) al descrédito, porque los filósofos y antropólogos estructuralistas trataron de darle a su aproximación una universalidad que no puede tener. El estructuralismo constata la existencia de constantes estructurales en los artefactos culturales que produce la humanidad, pero no puede dar cuenta -por limitaciones de método- ni de su origen (como advertía Propp) ni de su sentido (como advierte René Girard más adelante en La violencia y lo sagrado, creo). Sólo es un método parcial de análisis. Necesario, pero parcial. Así que cuando los estructuralistas se pusieron a hablar desde su cátedra sobre el origen, la razón de ser y el por qué de las estructuras, naufragaban patéticamente, porque extraían sus conclusiones de un método que ni siquiera se pregunta por esas cosas. Es como si alguien pretendiera extraer conclusiones válidas sobre la altura de un objeto usando un termómetro. Vladimir Propp lo advirtió de forma muy clara nada menos que en la introducción de su libro (específicamente, sobre la imposibilidad de determinar el origen de las estructuras mediante un análisis meramente formal de las mismas) y los estructuralistas no le hicieron ni p** caso, a la vez que decían tomar al propio Propp como modelo y referencia :roll:

Harold Bloom me parece particularmente nefasto, la experiencia que tengo con él es que empecé a leer "su gran obra", El Canon Occidental, y no la terminé porque me pareció un insustancial.

Y por último, puede que sea injusto con él pero Roland Barthes me parece otro que es un tanto insustancial aunque menos que el anterior. En sus textos se encuentran algunas perlas pero éstas están situadas en medio de un montón de morralla. Eso cuando habla de literatura. Es un poco como Michel Foucault, te escribe un coñazo de libro para explicarte cosas para las cuales bastaba un párrafo. Es muy francés eso. Muy siglo XX francés.

Lo cierto es que yo también suelo cometer el mismo pecado y casi todo lo que he escrito hasta aquí no tiene nada que ver con el libro que recomiendo. La diferencia es que a mí nadie me aclama -justamente, además- por lo que escribo.

Así que volvamos al tema.

En este libro René Girard realiza un recorrido a través, fundamentalmente, de las obras de Cervantes, Flaubert, Proust, Stendhal y Dostoievski. En el caso de Cervantes se limita a Don Quijote, en los demás recorre el conjunto de sus obras. Es una especie de ejercicio comparativo entre los distintos autores. Saca un fruto extraordinario del análisis tanto de las semejanzas como de las diferencias entre ellos. Y de las trayectorias de cada uno de ellos.

Es más fácil leerlo si ya conoces a uno o más de sus autores. Si no, requiere algo más de concentración para seguirlo. No es que se explique mal (al revés), pero va ilustrando sus conceptos con infinidad de ejemplos de personajes y situaciones que saca de esas novelas. La primera vez que me leí este libro sólo me había leído Don Quijote y un par de novelas de Dostoievski. Si no se conoce a ninguno de los autores costará un poquito más. Sin que, insisto, eso signifique que sea imposible o muy difícil. Sólo requiere cierta concentración. La justa cuando te están usando como ejemplos cosas sacadas de libros que no has leído. Es importante seguir los ejemplos porque es ahí donde se iluminan los conceptos. El principal inconveniente de no haberte leído a esos cinco autores o al menos uno de ellos es que te tienes que creer lo que te cuenta Girard sobre ellos. Yo como ya conocía al Quijote y a los Hermanos Karamazov lo que leí de lo que decía de ellos me pareció verdadero y por tanto no puse objeciones a la hora de ir creyéndome de entrada los otros ejemplos que iba poniendo. Pero claro, eso lo tiene que decidir cada uno, o le crees o no. Conocer a los autores de los que habla te permite adquirir la distancia crítica adecuada e ir leyendo este ensayo de igual a igual, ni rechazándolo porque no te gusta lo que afirma ni aceptando todo lo que dice porque lo escriba él. Yo mismo estoy de acuerdo con Girard en lo fundamental pero disiento en algunas cosillas secundarias (que no afectan a lo fundamental pero sí a la manera de exponerlo y a la manera de explicar ciertos textos).

Lamentablemente la primera edición de Mentira romántica en castellano (1985) se agotó y, de forma inexplicable y escandalosa, hace mucho que no se puede encontrar en las librerías, aunque curiosamente Anagrama parece ofrecerlo en su web a un precio de 9 euros:

http://www.anagrama-ed.es/libro/argumen ... 00784/A_78

Pero es mentira, no se ha vuelto a editar.

Afortunadamente está disponible para descarga en Scribd en una versión escaneada y en PDF, puesta ahí por algún alma caritativa (que ya os puedo decir que no soy yo):

https://es.scribd.com/doc/136003283/lib ... elesca-pdf

Si no queréis leerlo en el ordenador o no tenéis medios para imprimirlo, la única alternativa es recurrir al idioma de alguna cultura que se toma la comprensión de las obras literarias mínimamente en serio.

Si conocéis el francés podéis encontrarlo hasta en ediciones de bolsillo con el título Mensonge romantique et vérité romanesque. (Me he leído tanto el original como la traducción al castellano y doy fe de que la traducción es muy, muy buena, en el sentido de muy fiel al original tanto en forma/estilo como en "contenido". Es prácticamente lo mismo leer a Girard en francés que en castellano).

Si no, en inglés se publicó bajo el título, mucho menos inspirador, de Deceit, Desire and the Novel: Self and Other in Literary Structure. He leído en inglés algún libro por no haberlo encontrado disponible en castellano o en el original, pero no éste. Así que no sé qué tal es la traducción. Quiero suponer que buena.

En general es un autor al que la gente tiende a malinterpretar. Por un lado eso ocurre porque a veces Girard tiende a la hipérbole o a cierto grado de simplificación, y algunos tienden a tomar sus hipérboles al pie de la letra, olvidándose del resto del libro (donde se pueden encontrar comentarios que matizan las hipérboles) y olvidándose también del resto de su obra (por poner un ejemplo, más adelante integraría a Shakespeare, y por tanto al teatro, en su visión de la gran literatura; en esta primera obra limita específicamente a la novelística; pero eso en realidad no afecta a lo fundamental). Pero estoy convencido de que la proliferación de malinterpretaciones se debe también a que es tan bueno que sólo otro genio podría superar el nivel. Y la gente normalmente no somos genios, así que es más fácil malinterpretarlo o interpretarlo a medias y construir castillos en el aire y hacerse pajas mentales muy tontas, vicio este último al que la Universidad moderna está muy enganchada en el terreno de las humanidades en general.

Con respecto a las malinterpretaciones (una de las menos graves que he leído, pero que me parece importante), no sé si os habéis leído el Quijote, pero creo que a los comentarios de Girard sobre el Quijote hay que hacerles alguna que otra matización importante, porque luego llegó su discípulo Cesareo Bandera y se hizo la picha un lío con lo de la mímesis externa e interna en base a una comprensión poco crítica/poco digerida de los comentarios de René Girard sobre el Quijote que, sin ser falsos, pecan en algunos aspectos de superficiales, más bien, poco elaborados. No entiende que algunos comentarios de Girard sobre el Quijote tienen carácter preliminar, son de tipo introductorio (Mentira romántica y verdad novelesca empieza hablando del Quijote, justamente), que no pretenden más que poner sobre la mesa algunos conceptos elementales. Son comentarios válidos pero si se aplican tal cual al Quiote, sin más matizaciones, pueden llevar a cierta confusión.

Esto es sólo para quien se haya leído el Quijote, a quien no lo haya leído el texto de Girard no lo va a confundir, al menos en esto.

Y por mí ya está. A quien este chorizo le haya servido para interesarse por el libro, pues que actúe en consonancia con el interés despertado. Y a quien no, pues nada. Que lea otra cosa. O nada. Que a veces es mejor no leer que leer, según de qué libro se trate.
La pasión del hombre nuevo consiste en deshacerse de toda Realidad, a fin de que el "yo quiero" rija la construcción de una realidad nueva y fantasmagórica - Pavel Florensky

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Re: Libros recomendados

Mensaje por Imnogud » Jue Jun 28, 2018 1:30 am

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:arrow: El día 4 de julio a las 19:30, presenta en Pamplona su nuevo libro Carlos Aurenzanz. Será en El Corte Inglés.
Sexta novela del tudelano. Seguro que será un libro "para gourmets" como los otros cinco.

https://www.elcorteingles.es/centroscom ... -rey-tahur
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Re: Libros recomendados

Mensaje por Srbin » Mié Ago 29, 2018 6:02 pm

Tras mucho tiempo fuera de este foro por diversas razones (varias obligaciones y algunos insultos de algún forero -que si me apetece le responderé-, que habían convertido para mí el foro en algo desagradable), vuelvo aquí para recomendar un libro, de que ya eh hablado en el foro, "Lengua y nacionalismo" de la filóloga croata Snježana Kordić. El libro traducido por Euphonia Ediciones, desafortunadamente, sólo se puede leer en una plataforma online de la editorial, no en papel, por 12 euros.

Kordić se basa para este libro en la asunción de que el idioma hablado por croatas, musulmanes bosnios y serbios, el tradicionalmente llamado "serbocroata". es un idioma único, no tres diferentes (hasa cuatro hubo, ya que Montenegro también intentó codificar su propio idioma). Es una posicion que fue impopular tras 1991, sobre todo en Croacia que es donde ella vive. Es un libre que ha suscitado vivas polémicas en Croacia y en los Balcanes, siendo la autora una de las almas mater de la "Declaración sobre el Idioma Común", publicado el año pasado y firmado por unos cien intelectuales. Un libro que ha roto con el consenso oficial de que "el croata es un idioma diferente al serbio"; algo que según Kordić es un mito de origen político y no lingüístico; cuya primacia actual en la lingüistica se debe a presiones política y a la ideología de los lingüistas croatas.

Kordić demuestra la identidad de una lengua única sobre varios pilares lingüisticos, y acude muchas veces a las citas de los lingüistas internacionales que prueban que las variaciones de este idioma son menores que cualquier otro idioma policéntrico (entre el castellano de España y el de cualquier castellano de Latinamérica; entre el alemán de Alemania, el de Suica y Austria; entre el inglés de Gran Bretaña y el de EEUU, incluso dentro de esta última entre las variedades habladas por blancos y negros ("ebonics")). Así mismo, según la escuela lingüística danesa, que se basa en la estructura silábica de los idiomas, muestra que las variaciones en este idioma son mínimas. Kordić compara todo el reto las afirmaciones de los filólogos oficialistas, las contradicciones en sus declaraciones, así con lo establecido en la lingüística internacional.

Snježana Kordić ataca a los miebros de las dos corrientes dominantes en Croacia, por una lado, los "puristas-prescriptivitas" que han lelvado el timón, y sus ganas de "croatizar" artificialmente el idioma, liderados por el filólogo oficial Stjepan Babić. Pero tampoco se libras de sus criticas los "descriptivistas" o moderados, que pese a compartir su enfoque respecto a la lingüística (recoger formas habladas y hacer normas en base a ésto), siguen defendiendo que el idioma croata es otro idioma diferente; con lo cual se intentan amoldar los argumentos lingüísticos a los cánones políticos (argumentos como "Un idioma puede ser el mismo como estándar y diferentes como habla popular" o "como sistema").

Entre los argumentos de Kordić para decir que el idioma serbocorata es común, se basan más en la deconstrucción de los argumentos de los contrarios. Kordić parte de que desde el siglo XIX, cuando se dio el primer impulso a la estandarización del idioma, nadie ponía en duda que el dioma es común, por tanto esto de que el idioma no es común es una moda "política" post-1991 (que además, muchos lingüistas que la siguen no decían lo mismo antes de 1991). Aparte de los argumentos puramente lingüísticos como la identidad de su léxico (y aquí ataca a los puristas y sus ganas de croatizar el idioma con neologismos, arcaísmos y localismos), la identidad de su variedad "prenormalizada" (tanto el croata, comoel serbio como el bosnio se fundamentan en el estocavo), como la intercomprensión de los hablantes (lo cual muestra que es imposible decir que la intercomprensión en este caso es fruto de "deseo en comprenderse", o que "fue un idioma común pero ha evolucionado en diferentes" -como muchos "descriptivistas" dicen- o que "no es un idioma común, sino un continuum dialectal"); Kordić también ataca la asunción de la existencia de "dialectos característicos" en Croacia (Chacavo y Kajkavo) como prueba de que es un idioma aparte, debido a que el croata se estandarizó como estocavo, igual que el serbio, y esos dialectos característicos no formaron parte del croata estándar nunca. Así como se dice que no es procedente decir que son dos idiomas diferentes debido a la doble variedad de acento en el antiguo vocal eslavo "yat", del que surgen el Ijekavo ("croata" según algunos) y el Ekavo ("serbio" según ellos), debido a que el búlgaro también tiene una doble pronunciación de la yat y nadie discute que sean dos idiomas. Además que la pronunciació ijekava también está presente entre los serbios de Croacia, Bosnia y Montenegro; cabe decir, como Kordić recuerda, que fue el lingüista serbio Vuk Karadžić quien lo propone como base (volveré más adelante a ésto).

Kordić también ataca los argumentos pretendidamente "sociolingüísticos"; como decir que el serbocroata común "es un estándar que en la práctica nno lo habla nadie" (como todos los idiomas), que "es artificial un idioma único con un glotónimo bimembre" (realmente no es ninguna excepcion), "lo pone en la constitución" (la mayoría de los idiomas no salen en las Constituciones, que son textos políticos, no lingüísticos; por tant aceptar este argumento sería aceptar que el criterio político vale sobre el Lingüístico), "lo dice el pueblo" (la lingüística no se basa en las creencias del pueblo, que son subjetivas), "es que los hablantes muchas veces se adaptaban, con lo cual si tenían esa necesidad de adaptarse es que no era un mismo idioma" (no es sólo en el caso del serbocroata donde se dan esas adaptaciones) o "son variedades arraigadas identificadas con un pueblo" (que un pueblo se identifique con una variedad no la hace idioma independiente, y además no es verdad, ya que las variedades lingüísticas no son según fronteras políticas ni según etnias).

En este libro Kordić también habla de la historia del idioma y de los argumentos que echan mano de ella para dar la impresión que el serbocroata unido es una "imposición de los comunistas" (o de "los serbios"). Hay cierta opinión, por parte de los actuales filólogos y políticos, que el croata tuvo un desarrollo separado por su cuenta, mientras que el serbocroata vino a interrumpir eso (además, según muchos "por orden de Tito y los comunistas"), o que incluso "expresó la supremacía del serbio sobre el croata". Snježana Kordić nos explica que eso no es así, de hecho, la primera estandarización en Croacia se dio en el siglo XIX, a raíz del Pacto Literario de Viena (1850) donde participaron croatas y serbios, incluído Vuk Karadžić, el más grande lingüísta serbio. Este pacto fue fruto de las reformas modernizadoras de Karadžić, que reformaron el alfabeto cirílico serbio sobre unos principios fonológicos, algo aceptado por los croatas para el alfabeto latino, que reconocieron a Karadžić el mayor prestigio Fue a raíz de aquí donde se cogió el estocavo (hablado por los serbios, bosnios y parte de los croatas) en su subvariedad herzegovino-oriental como base para la estandarización, relegando el chacavo y el kajkavo, y fue así cuando en Zagreb empezaron a salir las primeras gramáticas en "croata o serbio", siendo ésto asumido hasta por el parlamento de Zagreb que oficializa el "idioma yugoslavo" en 1861, y ante la prohibción de Viena en 1867 lo llama "idioma croata, también llamado serbio". Por otra parte, es extraño que hoy en día, el vituperado como "Nacionalista serbio" Karadžić fuese el mayor proponente del ijekavo, hoy en día tenido como símbolo de diferenciación de la "Lengua croata" (a su Diccionario Serbio lo llamo Srpski rjecnik, y no Srpski recnik como debía ser en su ekavo materno), mientras que el fundador del nacionalismo croata Ante Starcevic optaba por el ekavo con el argumento de que el chacavo y el kajkavo (dialectos "puramente croatas" son ekavos). Tras la ruptura de Serbia con el Imperio Otomano, en 1878, el Estado serbio, menor en tamaño que la actualidad, optó por la el estocavo en la subvariante vojvodino-central y la pronunciación ekava (a pesar de aceptar las reformas sintácticas y fonológicas de Karadžić), con el argumento que era hablado por la totalidad de los habitantes del nuevo Estado. Así pues, al "nacionalista serbio" Vuk Karadžić se le hizo más caso en Zagreb que en Belgrado. Kordić menciona con ironía que "si serbios y croatas hiciesen caso de sus hoy en dia iconos nacionales Karadžić y Starcevic; hoy en día, al revés que lo que sucedió realmente, en Belgrado se hablaría ijekavo y en Zagreb, ekavo".

Sin embargo, se ve que Kordić toma más partido por el "yugoslavista" Karadžić que por el "aislacionista croata" Starcevic y sus seguidores. Por ejemplo, otro de los argumentos de Kordić es que antes del "yugoslavista" Pacto Literario de Viena no había un estandarización común ni una base común entre los propios croatas, por tanto, no se peude decir que dicho Pacto "karadzicista" desvirtuase o modificase el croata. Ni siquiera habia una tradición de hacer lingüística, que según Kordić es iniciada con el referido pacto (es por ello que hay una gran ausencia de gramáticas "croatas", "bosnias" y etcétera antes del 1997). Según Kordić, el mismo glotónimo "croata" es expandido a raíz del Pacto, a la par de "serbocroata" no antes que éste (antes del XIX tenía muy poca difusión).

Tampoco puede achacarse, según Kordić, ninguna intención "Unitarista" o "serbia" artificial o autoritaria a la Yugoslavia socialista de Tito. Según Kordić, la base de los esfuerzos estandarizadores durante el titismo, el Pacto de Novi Sad de 1954 contó con los mejores especialistas croatas, así como de instituciones acedémicas y culturales croatas. En dicho pacto se establecía la igualdad e igual legitimidad del alfabeo latino y cirícilico, de la variedad "Occidental" y "Oriental", y de la pronunciación ijekava y ekava, siendo ambas iguales, y se establecía que el idioma oficialmente (que no en el habla popular) "debía tener ambas denominaciones", siendo serbocroata o croatoserbio. Así mismo, filólogos de ambas partes produjeron un diccionario común, como un manual gramático-ortográfico común; guiados por el principio de la ecuanimidad (aparición de todas las variedades, no supremacía de una). Por otra parte, Kordić refuta la supesta intención de que es Estado yugoslavo apoyase la "variedad serbia": no había ningún Estado con mayor tolerancia lingüística que Yugoslavia (ausencia de un idioma oficial del Estado -cada república, el suyo. tres idiomas para las comunicaciones exteriores, cinco para las interiores, diez idiomas de la Universidad...), e incluso la constitucion yugoslava era la única Constitucion del mundo que decía que "cada nacion tiene el derecho de llamar a su idioma como quiera", siendo la única en el mundo que aceptaba ésto (por eso las diferentes constituciones republicanas ponían como idioma oficial "serbocroata según es estándar literario de Bosnia", "según Montenegro", "croatoserbio según estándar literiario de Croacia"...). Aunque es justo decir que en arraigar en las conciencias humanas esos estereotipos sobre la Yugoslavia socialista no sólo ha actuado el nacionalismo croata sino también el anticomunismo global.

Todo esto hace, según mi opinión, una excelente argumentación sobre lingüística, sociolingüística e historia de la lengua. Quizá demasiado optimista sobre la lingüística y política occidentales, habida cuenta que en Occidente la opinión mayoritaria era la en aquellos tiempos, coincidente con los nacionalistas croatas (y seguramente habría lingüistas o periodistas y políticos que opinasen sobre lingüística con opiniones parecidas a las atacadas por Kordić).

Sin embargo la parte que habla del nacionalismo no me ha gustado tanto. No tanto por la adhesión ideológica de la autora, que se adhiere al contructivismo frente al primordialismo (y en esto lo comparto), sino porque lo presenta como una única vision de los estudiosos en nacionalismo, cuando también existe la otra visión. En este campo, veo que Kordić actúa con una mayor ligereza y echa mano de de lugares comunes, como "los nacionalistas croatas hacen...", "frecuentemente..." sin dar demasiados ejemplos concretos (cosa que no hace al hablar de lingüística, donde es más rigurosa). Por otra parte hay algunas aseveraciones muy discutibles o exageradas, como decir que la afirmación de la identidad nacional lleva al racismo, que poner un idioma oficial estatal en la Constitución es una "agresión antidemocrática", o que los Estados de Bosnia, Croacia y Serbia tras la guerra eran "totalitarios". Tengo muchas diferencias con Izetbegovic, Tudjman y Milosevic, pero no creo que los Estados que comandaron, pluripartidistas al fin y al cabo, puedan considerarse como totalitarios. Por otra parte, a veces se contradice, ya que a veces loa a la Yugoslavia multiétnica de Tito, pero otras veces ataca su afán de "igualdad étnica", e incluso alguna que otra vez dice que "Croacia reconozca diferentes etnias dentro de ella da a una desigualdad para miembros de estas minorías". Algo extraño que una detractora del nacionalismo y de la homogeneización que busca el nacionalismo aconseje que se de una asimilación por vía del carnet civil.

Puntos fuertes: Libro muy bien documentado sobre lingüística, con opiniones fundadas, desde diversos ángulos y sin esconderse en la equidistancia.
Puntos débiles: Las partes del libro que no versan sobre lingüística.
Valoración: Buen libro, excelente en algunas partes. Imprescindible si se quiere profundizar en el tema de los Balcanes.

En fin, un tocho para abrir boca.

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