La prisión de Junqueras: un auto bien fundado

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barskunes
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La prisión de Junqueras: un auto bien fundado

Mensaje por barskunes » Mar Ene 09, 2018 5:07 pm

LA PRISIÓN DE JUNQUERAS: UN AUTO BIEN FUNDADO
Pues bien, el auto explica con claridad y reiteración que la conducta delictiva que se imputa al Sr. Junqueras no es la defensa del independentismo o el impulso de una declaración unilateral de independencia de Cataluña, y ni siquiera la desobediencia reiterada de las múltiples resoluciones del Tribunal Constitucional que suspendían y anulaban sus actos preparatorios (Leyes aprobadas los días 5 y 6 de septiembre, convocatoria del referéndum de 1 de octubre...): lo que se le imputa a él y a los demás partícipes es que "desde sus posiciones en cargos de responsabilidad política en la Generalitat de Cataluña, incitaban a sus partidarios a movilizarse en la calle con la finalidad de reforzar sus actuaciones y forzar al Estado a aceptar la independencia" (pg. 10)¿Delito de rebelión o de sedición?
Mientras que el delito de rebelión (art. 472) exige un "alzamiento público y violento" dirigido, entre otros posibles fines, a la declaración de independencia de un territorio, el delito de sedición (art. 544), menos grave, exige solo un "alzamiento público y tumultuario" para impedir la aplicaciones de las leyes o a cualquier autoridad, corporación oficial o funcionario público el legítimo ejercicio de sus funciones o el cumplimiento de sus acuerdos, o de las resoluciones administrativas o judiciales.
El auto recuerda que "ninguno de los dos tipos delictivos exige para su consumación la obtención de la finalidad perseguida, bastando que se actúe con esa finalidad".
Pues bien, el auto ve indicios de un posible delito de rebelión en que:
- Dado que no cabía prever que el Estado permaneciera impasible, "la aceptación del plan [independentista] incluía la aceptación de previsibles y altamente probables episodios de violencia para conseguir la finalidad propuesta" (pg. 10).
 - "Constituye una conducta de extraordinaria gravedad incitar a varios millones de ciudadanos a que acudan a votar ilegalmente a sabiendas de que se van a encontrar necesariamente con la oposición física de los agentes policiales" (pg. 11).
- Esos "episodios de violencia" efectivamente se produjeron "entre otros, en los días 20 y 21 de septiembre y en el mismo día del referéndum, 1 de octubre" (pg. 13).
Pero el auto tampoco excluye que "como resultado de la fase de instrucción, las acciones violentas pudieran considerarse como extralimitaciones individuales de quienes las protagonizaron". Pero, en tal caso, "restaría como una conducta que va más allá del legítimo derecho de manifestación, la incitación al tumulto con la evidente finalidad de impedir la aplicación de las leyes por la fuerza o el cumplimiento de las resoluciones judiciales que pretendían hacer efectivos los registros acordados o impedir la celebración de un referéndum que había sido declarado inconstitucional y, por ello, fuera de la ley" (pg. 16).
En efecto, quienes se movilizaron aquellos días "no se limitaron a manifestarse para protestar por la acción policial o judicial, es decir, para expresar su opinión contraria a dichas acciones, sino que se enfrentaron físicamente con quienes actuaban en defensa de la ley o en ejecución de resoluciones judiciales, tratando de impedir por la fuerza su legitima actuación, en algún caso 'constituyendo murallas humanas que defendían de manera activa los centros de votación, haciendo en ocasiones recular a los cuerpos policiales, apedreando sus vehículos o forzando a los agentes a emplear una fuerza que hubiera resultado innecesaria de otro modo'" (pg. 16).
En suma, el auto ve posibles indicios de un delito de rebelión y signos todavía más claros de un delito de sedición.
La autoría del Sr. Junqueras
El auto explica también con claridad por qué entiende que esas movilizaciones populares violentas o tumultarias -elemento clave del delito de rebelión o sedición- son imputables al Sr. Junqueras. Señala dos motivos distintos:
1. Las movilizaciones populares era parte esencial del plan concebido por el grupo impulsor de la declaración unilateral de independencia, en el que ocupaba una "posición preponderante" el Sr. Junqueras, como Vicepresidente del Gobierno de la Generalitat.
Aquí el auto presta escasa atención al documento "Enfocats" al que se refería en detalle el magistrado Llarena en su auto de prisión provisional -documento que el Sr. Junqueras declaró, al parecer, que desconocía- y se apoya en la declaración 1/XI de noviembre de 2015 del Parlamento catalán, en el que ya se esbozaba ese plan.
2. Cuando el 20 de septiembre el Sr. Junqueras "acudió a la Consejería de Economía, y pudo percatarse de que el tumulto provocado por quienes se opinión a la ejecución de las órdenes de entrada y registro acordadas legítimamente por la autoridad judicial había degenerado en actos concretos de violencia contra los agentes y contra la comisión, el recurrente nada hizo para evitar que tal forma de comportarse se interrumpiera, a pesar de que se trataba del Vicepresidente del Gobierno autonómico, con suficiente autoridad para intervenir y para garantizar el cumplimiento de la ley" (pg. 14). Con ocasión de las constitución de murallas humanas y apedreamiento de policías del 1 de octubre, "no consta que en ningún momento el recurrente o los responsables políticos de la Generalitat trataran de impedir tal clase de comportamiento o de evitar su reiteración" (pgs.16-17).
El riesgo de reiteración delictiva
El auto no precisa el tenor de las declaraciones efectuadas en su propia defensa por el Sr. Junqueras en la vista del 4 de enero, antes de que los magistrados resolvieran su recurso de apelación. Pero afirma:
"No existe en la actualidad ningún dato que permita entender que la intención del recurrente sea prescindir de la posibilidad de ocupar el mismo o similar puesto político al que le permitió, por el poder político del que disponía, ejecutar los actos delictivos que se le imputan; ni tampoco que [en defensa de la idea de una proclamación unilateral de independencia] no vaya a seguir las mías vías ya antes iniciadas y, por lo tanto, con consecuencias similares a las ya producidas con anterioridad" (pg. 21).
Al parecer, el recurso de apelación y el Sr. Junqueras se refirieron a su voluntad de "diálogo".
Para los magistrados, sin embargo, "el diálogo a que se hace referencia en el recurso [aparece] referido exclusivamente a la forma en la que el Estado español pudiera prestarse a reconocer la independencia de Cataluña (...). El ofrecimiento de esa clase de diálogo o la invocación de la bilateralidad en esas condiciones no puede valorarse, pues, como un indicio de abandono del enfrentamiento con el Estado mediante vías de hecho con la finalidad de obligar a aquel a reconocer la independencia de Cataluña" (pg. 22).
En suma, "no existe ningún dato relevante que indique de forma seria que el recurrente ha abandonado su pretensión de alcanzar la independencia de Cataluña mediante una declaración unilateral acompañada de movilizaciones populares que obliguen al Estado a aceptarla" (pg. 23).
El derecho a la participación política
El auto aborda, en fin, la alegación del Sr. Junqueras de que la prisión provisional restringe su derecho a participar en el proceso político.
"El recurrente alega que el Estado de Derecho exige la libertad para garantizar la participación política y la representación de quienes lo han elegido. Sin embargo, ese derecho no hace desaparecer la obligación de asumir las consecuencias de la comisión de un delito. Tampoco las que pudieran derivarse de la existencia de indicios suficientes de esa comisión, que, en ocasiones, pueden determinar la adopción de medidas cautelares limitativas o privativas de derechos" (pg. 19).
El auto añade que "la existencia de una causa penal no es incompatible de forma absoluta con el ejercicio del derecho a la participación política, aunque en algunos aspectos puede suponer limitaciones importantes. El recurrente concurrió a las elecciones, pudo votar y ha resultado elegido. Además, la proporcionalidad de la medida en relación con el ejercicio del derecho alegado, podrá ser tenida en cuenta por el Instructor en el momento de adoptar las decisiones que resulten pertinentes, en momentos puntuales y en función de las circunstancias que se presenten en cada uno de ellos" (pg. 19).
Mi opinión personal
Sigo pensando, como ya he expuesto en anteriores entradas, que:
1. Son muy poco sólidos los indicios de un delito de rebelión (art. 472), pues para constatar la existencia de un "alzamiento violento" a favor de la independencia hay que forzar extraordinariamente el significado de la palabra "violencia" y hacer interpretaciones alambicadas difícilmente conciliables con los principios garantistas que siempre han caracterizado el Derecho Penal.
2. Por el contrario, me parece evidente -como expuse al comentar el auto de prisión provisional de los Srs. Sánchez y Cuixart- que los días 20 y 21 de septiembre (y, en menor medida, el 1 de octubre, día del suspendido referéndum) se produjeron en Barcelona actos de sedición, pues hubo alzamientos tumultuarios dirigidos a impedir registros judiciales y a amedrentar a las fuerzas de seguridad y demás funcionarios públicos que debían llevarlos a cabo.
Los indicios de delito son claros, pues muchos son visibles en las imágenes de televisión que las distintas cadenas emitieron aquellos días 20 y 21 de septiembre.
También parece razonable considerar actos de sedición la constitución de "murallas humanas" para impedir que el 1 de octubre las fuerzas de seguridad retiraran las urnas de los colegios electorales.
3. Ese delito de sedición debe imputarse al menos a cuatro personas: a los dos presidentes de las organizaciones convocantes -los ya citados Sres. Sánchez y Cuixart- y al presidente y vicepresidente del Gobierno de la Generalitat, pues parece obvio que actuaban en concierto y disfrutaban de un "dominio de hecho" que les permitía controlar los actos sediciosos.
Por eso, me parece fundado que el auto vea claros indicios de que el Sr. Junqueras fue coautor, junto con otros, de un delito de sedición.
También acierta de lleno cuando pone énfasis en que la conducta delictiva clave que se imputa al Sr. Junqueras no es defender tesis independentistas, sino pretender ponerlas en práctica con el apoyo de "movilizaciones populares en la calle" que, lejos de ser meras manifestaciones de protesta, pueden calificarse penalmente como "alzamientos tumultuarios" dirigidos a impedir la aplicación de las leyes del Estado y a amedrentar a los funcionarios públicos encargados de ponerlas en práctica.
En mi opinión, para que el Tribunal Supremo hubiera podido considerar bajo el riesgo de "reiteración delictiva" y, en consecuencia, poner en libertad al Sr. Junquera, hubiera sido preciso, como mínimo, que el interesado -sin renunciar ni a sus ideas separatistas y ni al derecho de manifestación pacífica de todos los ciudadanos (incluidos los separatistas)- renunciara de forma expresa a impulsar o consentir, de ahora en adelante, "movilizaciones populares" de los partidarios de la independencia de Cataluña que impidan o dificulten el cumplimiento de las leyes del Estado español.
La razón está en que el concepto político de "movilizaciones populares" desemboca con extraordinaria facilidad en el de "alzamientos tumultuarios" del artículo 544 del Código Penal.
Del auto se desprende que el Sr. Junqueras no hizo ninguna declaración de ese tipo, lo que hace inevitable la conclusión de los magistrados: si el Sr. Junqueras es puesto en libertad y, como es probable, vuelve a ocupar una posición destacada en el Gobierno de la Generalitat, volverá a utilizar las "movilizaciones populares" de ciudadanos independentistas para forzar al Estado a aceptar la independencia de Cataluña.
En conclusión, dejando de lado la cuestión accesoria de si hubo rebelión o solo sedición, el auto me parece claro y bien fundado.
Me parece especialmente certero su énfasis en que:
1. No hay que confundir el derecho de manifestación -que es la mera manifestación pública de una opinión- con la "movilización popular" para impedir el cumplimiento de las leyes;
2. La conducta delictiva clave que se imputa al Sr. Junqueras no es su objetivo político de conseguir una Cataluña independiente, sino su voluntad de alcanzarlo gracias al apoyo de "movilizaciones populares" que fuercen al Estado a aceptar esa independencia.
Paradójicamente, la mayoría de escaños conseguida en las elecciones del pasado 21 de diciembre por las fuerzas separatistas, al hacer probable que el Sr. Junqueras pueda tener un "papel preponderante" en el nuevo Gobierno de la Generalitat, eleva el riesgo de reiteración del delito de sedición mediante nuevas "movilizaciones populares" y, en consecuencia, justifica -en tanto el interesado no renuncie a ese instrumento de actuación política- que se mantenga en vigor una medida tan extrema como la prisión provisional.
Si, por el contrario, el Sr. Junqueras hiciera ante el juez instructor, Sr. Llarena, una nueva,  tajante y convincente manifestación de renuncia a ese ilegal instrumento de actuación política, me parecería posible que la prisión provisional pudiera ser sustituida por una fianza y el Sr. Junqueras presentarse en el Parlamento catalán como candidato a la presidencia de la Generalitat.

Berta
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Re: La prisión de Junqueras: un auto bien fundado

Mensaje por Berta » Mar Ene 09, 2018 6:03 pm

barskunes escribió:
Mar Ene 09, 2018 5:07 pm
LA PRISIÓN DE JUNQUERAS: UN AUTO BIEN FUNDADO
Si de verdad el Sr. Llarena se cree lo que firma, si tan claro lo tiene que Junqueras no puede estar en la calle...
¿Por que retiró la orden de detención a Puigdemont?

Parece que él es el primero que desconfía de sus autos bien fundados.

barskunes
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Re: La prisión de Junqueras: un auto bien fundado

Mensaje por barskunes » Mar Ene 09, 2018 6:55 pm

Retiró la orden para que estuviera en igualdad de condiciones con Junqueras.
El delito de sedición como tal no existe en el derecho belga, que sí recoge una infracción similar denominada "coalición de funcionarios". La gran diferencia es que la pena es muy inferior, un máximo de seis meses de cárcel frente a 15 años en España. Ello podría llevar al juez a plantearse la cuestión de la proporcionalidad, de forma que concediera la extradicción condicionada a que no se le condenara por mayor condena que la que se puede imponer en Bélgica. En cuanto a la rebelión, el código penal de Bélgica la define como resistencia a la autoridad policial. "No hay un delito de rebelión contra la autoridad política o el Estado"

MOL
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Re: La prisión de Junqueras: un auto bien fundado

Mensaje por MOL » Mar Ene 09, 2018 7:31 pm

La justicia en ese país de pandereta llamado España, apesta. Y con el tema catalán, el hedor es ya insoportable. Para muestra, este botón (de mierda)

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