ENTREVISTA A UXUE BARKOS, presidenta del Gobierno de Navarra

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Azpilkueta
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ENTREVISTA A UXUE BARKOS, presidenta del Gobierno de Navarra

Mensaje por Azpilkueta » Dom Sep 03, 2017 9:50 pm


Uxue Barkos Berruezo, presidenta del Gobierno de Navarra.
“Nuestra prioridad es que la recuperación económica se traduzca ahora en más empleo y de mayor calidad

Ibai Fernandez / Andoni Irisarri / Iñaki Porto - Domingo, 3 de Septiembre de 2017

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La presidenta, Uxue Barkos. (Iñaki Porto)


Pamplona - Superado el ecuador del mandato iniciado en mayo de 2015 el Gobierno de Navarra arranca un curso político clave que va a determinar el devenir de la legislatura. La renovación del Convenio Económico, la definición de la alta velocidad, la marcha del empleo y la consolidación de la nueva política presupuestaria y fiscal marcan la agenda de los próximos meses. Asuntos complejos y difíciles de gestionar con una oposición en permanente actitud bloqueo y una mayoría parlamentaria que muestra las primeras fisuras en algunos de los temas centrales. Pero que la presidenta del Gobierno, Uxue Barkos, afronta con optimismo desde la premisa de que Navarra está hoy “mejor” que hace dos años, y que la realidad social, política y económica habrá mejorado de forma notable al final de la legislatura lejos del “apocalipsis que algunos predican desde el primer día”. El cambio, concluye, ha alcanzado ya la velocidad de crucero.


¿Qué destacaría de esos dos años?

Llegamos al Gobierno con la ambición de acometer la urgencia social. Lo que no esperábamos era que también había una urgencia financiera que exigía decisiones importantes. En dos años hemos logrado estabilizar las arcas públicas, y eso nos va a permitir afrontar la segunda parte de la legislatura con mayor margen. Creo que es prueba de buena gestión.

La fragmentación política es un problema para la gestión del día a día.

Yo no veo fragmentación, veo pluralidad, la expresión de la riqueza política de nuestra comunidad. Eso, claro, hay que afrontarlo con seriedad. Hay que acordar, ceder y trabajar. Pero no es negativo. Algunos pusieron todas sus esperanzas en ver deshacerse al cuatripartito, pero el tiempo nos ha dado la razón. El cambio era posible y se ha consolidado con una gestión inclusiva y responsable.

¿Al balance de estos dos años no le falta algo de autocrítica?

Claro que hacemos autocrítica. Mucha y severa, se lo puedo asegurar, porque somos muy exigentes. Lógicamente ha habido traspiés. Unas veces fruto de la inexperiencia y otras fruto de errores del momento que se han ido reconduciendo. Pero si hacemos una mirada global, veremos que Navarra crece de forma más estable que otras regiones, que las cuentas se han reordenado, que han mejorado los servicios públicos y se han revertido recortes. La situación sigue siendo difícil, claro que sí, pero Navarra avanza de forma sólida.

Si en algo coincide la oposición es precisamente en que el cambio ha sido excluyente y sectario.

La oposición está empeñada en hacer creer que es noche cerrada cuando está de día. Pero el cambio es inclusivo porque piensa en el conjunto de la sociedad cuando hace un esfuerzo por recomponer lo que nos habían dejado, empezando por los servicios públicos. Nunca un Gobierno había trabajado tanto el reconocimiento y el respeto de la pluralidad de Navarra.

¿Qué le parece que el líder de UPN hable de dictadura nacionalista?

Me parece una enorme insensibilidad con los muchos navarros que sí sufrieron la dictadura. Pero más allá del exceso y de insulto, lo que demuestra es que el líder de UPN hace tiempo que ha perdido el valor de la medida en política. Es de una incapacidad preocupante, totalmente alejada del sentido común y de la realidad.

¿Cómo cree que se ve el cambio en la calle?

Hay visiones diferentes, tantas como plural es esta sociedad. Desde luego lejos del apocalipsis que algunos tratan de trasladar por su mera incapacidad política. Pero cambio está ahí, y avanza al ritmo que requiere para asentar bien las bases. Es ecuánime y equilibrado, con un claro esfuerzo en materia social para revertir las tendencias del pasado y con unas prioridades presupuestarias claras. Cada uno lo verá a su manera, pero los datos son inequívocos.

Un dato es que 15.000 personas salieron a la calle contra el Gobierno el 3 de junio.

Hay una estrategia de la oposición que intenta tapar la realidad social y económica con el debate identitario. Eso provocó en junio una manifestación importante, y la tengo en cuenta. Incluso hubiera compartido el lema si hubiera sido verdad.

¿‘Defendamos la bandera’?

Sí, porque hurtar a las mayorías democráticas la expresión de sus símbolos es inadmisible. Y en las instituciones generales de todos los navarros no hay ni una ikurriña. Pero el mismo argumento vale también para los ayuntamientos donde los sentimientos mayoritarios son otros, tan legítimos como los otros. Lo chusco del asunto es ver protestar hoy a quien ha protagonizado casos como este.

¿Lo dice por Javier Esparza?

Evidentemente. Durante mas de cuatro años siendo alcalde de Aoiz tuvo la ikurriña en el Ayuntamiento. Supongo que porque entendía que representaba a una parte importante de la ciudadanía. Hoy en cambio pretende subvertir esa realidad simple y llanamente porque busca en esa confrontación lo que desde la oposición no está sabiendo hacer. Es irresponsable y denota una preocupante falta de escrúpulos.

La ikurriña y el fomento del euskera son los argumentos de la oposición para decir que este es un Gobierno nacionalista. ¿Ha sido acertada la política lingüística?

El euskera es un patrimonio de todos los navarros, como el castellano, y creo que casi nadie cuestiona que todos tenemos derecho, que no obligación, de hablar en euskera. Lo único que ha hecho la Administración es dotar de las herramientas para ello. Desde la educación a la atención en los servicios públicos. Eso, lógicamente, requiere una apuesta que no necesariamente contenta a todas las partes. A unos por exceso y a otros por escaso.

El problema es que hay una parte de la población que se siente discriminada. ¿No le preocupa que la normalización lingüística genere un rechazo hacia el euskera?

El rechazo solo puede venir de argumentos torticeros y de un desconocimiento interesado. El Gobierno no impone, solo ofrece un servicio. Seguramente se necesitará que el tiempo pase y que se aleje el debate partidario para que el euskera se viva con normalidad y naturalidad.

¿Cree que la convivencia ha mejorado con el cambio de Gobierno?

En términos generales creo que sí. Frente a unas instituciones que han estado tiempo viviendo del enfrentamiento, la sociedad vive su pluralidad con normalidad y sin tensiones. Es algo que está asentado ya, la sociedad está más calmada. Lógicamente, quedan tareas pendientes.

¿Cuáles?

La memoria histórica y la memoria de la violencia de ETA, por ejemplo. Ahí hay que seguir trabajando. Casos como el de Alsasua muestran también un camino por andar. Pero para eso hace falta normalidad y sensatez. Tratar de circunscribir lo ocurrido en el ámbito del terrorismo es una aberración y un insulto para quien de verdad ha sufrido el terrorismo.

¿Este es un Gobierno estable?

Absolutamente. Y lo es porque responde a un acuerdo programático y no a interés partidarios de cuotas. Habernos liberado de ese sistema de cuotas fue un acierto. No hay más que recordar cómo estaba a estas alturas el último Gobierno de coalición que hubo en Navarra.

¿El cuatripartito aguantará cohesionado toda la legislatura?

Hasta ahora hemos sabido responder en tiempo y forma en cuestiones de calado y de futuro, como por ejemplo los presupuestos. Dificultades hemos tenido desde el primer día y las hemos sabido superar con diálogo, acuerdo y a veces con desacuerdo también. En ese sentido soy optimista.

Sin embargo, las diferencias internas parece que empiezan a asomar conforme avanza la legislatura.

Seguramente, el horizonte cada vez más cercano de las elecciones nos pondrá a todos más tensos. A la mayoría que apoya al Gobierno pero también a la oposición, cada vez más fragmentada. Hasta el punto de que UPN está quedando en una clarísima soledad que difícilmente va a hacer creíble su vuelta a las instituciones a medio plazo. No hay más que ver el nerviosismo con el que buscan abrir fisuras en el cuatripartito. Es tan evidente que sonroja.

¿La moción de censura en Viana es un primer acercamiento al PSN?

Más allá de la tensión puntual que genera una moción de censura, lo que ha ocurrido en Viana es una realidad política que debiera haberse trasladado a las instituciones navarras hace mucho tiempo. Hubo oportunidades. El proyecto de UPN en sus últimos años estaba claramente agotado, y lo vemos de manera especial ahora. Parece que el PSN quiere enmendar esta situación. En sus manos está. Si quiere colaborar, estamos dispuestos.

¿El modelo PSN-Geroa Bai-Podemos que plantea la dirección socialista es válido para el futuro?

El modelo más válido es el que tenemos ahora porque es una realidad. Lo otro son hipótesis. Lo dijimos desde el principio: tenemos 26 votos pero aspiramos a sumar 33, también con el PSN. Es su decisión, y si sale de esas posiciones monolíticas creo que nos vamos a encontrar en lo que resta de legislatura. Puede y debe aportar al cambio para sumar, no para sustituir. Sabiendo que hay que ceder y compartir. Creo que lo entiende la propia militancia.

¿Por qué el Gobierno ha seguido adelante con Salesianos?

Lo ha hecho el Gobierno y lo ha hecho también el Ayuntamiento. Cuando hablamos de herencia recibida, nos referimos también a casos como este. Debemos responder como institución a los compromisos adquiridos como institución. Y le ocurre lo mismo al Ayuntamiento, que ha firmado la reparcelación.

¿Solo queda tragarse el sapo?

El Gobierno ha hecho lo que ha podido. Hemos ido de la mano del Ayuntamiento y hemos buscado alternativas, pero al final un tercero, después de 20 años esperando, ha optado por hacer valer los compromisos adquiridos. A nadie del cuatripartito nos satisface este proyecto, pero es legal. Quizá habría que revisar la figura del PSIS para que no hurte competencias municipales.

¿En qué se distingue este proyecto del que planteó UPN?

En cuanto a los aprovechamientos y rendimientos la operación ha cambiado sustancialmente para alejarlo del modelo del pelotazo y buscar un beneficio para el conjunto de la sociedad a través de la vivienda social. Pero la modificación del plan especial para rebajar las alturas tiene riesgos importantes. Hemos hecho estudios sobre eso. Queramos o no, tenemos que asumir los compromisos anteriores adquiridos y hacerlo desde la responsabilidad de la gestión de los fondos públicos. A partir de ahí, vamos a seguir buscando soluciones, pero no será fácil.

¿Habrá Ley de Policías?

Eso lo deberá decidir el Parlamento. El Gobierno ya ha hecho el esfuerzo que podía y se da de plazo el mes de septiembre para llegar a un acuerdo con las centrales que lo deseen. Planteamos un equilibrio salarial que supone un enorme esfuerzo económico y que creemos razonable. Ahora serán los sindicatos quienes digan si les convence o no. Después, el Parlamento tendrá la responsabilidad.

Algunos sindicatos ya han pedido que se quede la ley como está.

La ley actual supone de facto un repliegue de la Policía Foral y difícilmente nos llevará a una policía integral. Lo hemos visto este verano, y lo veremos más en el futuro. Y eso es algo que no se puede revertir solo por la vía del aumento de efectivos. Primero porque las arcas públicas no dan para cualquier cosa, y segundo porque hay una legislación estatal que también nos limita.

Otro asunto que se debe desencallar en estos meses es la segunda fase del Canal de Navarra. ¿En qué punto se encuentra?

Nuestro compromiso es llevar a la Ribera agua de calidad y a buen precio. Cuando llegamos no había nada hecho. Ahora estamos en un proceso de consulta y participación que nos permitirá hacer dibujo real de las necesidades y presentar un proyecto racional y razonable en breve. Hemos sido ambiciosos en los plazos y los estamos cumpliendo.

¿Con acuerdo con los regantes?

Desde luego en comunicación con ellos. A partir de ahí, el acuerdo es cosa de dos. Pero confío en que sí.

¿Y con el Ministerio?

Ahí nos hemos encontrado con un pequeño elemento de resistencia, de motivación política, a cuenta del número hectáreas. Pero agarrarse por que sí a las 21.000 hectáreas en contra del sentido común no tiene mucho recorrido. Al final la realidad se acabará imponiendo para llevar agua de calidad a la Ribera de una forma racional y habrá acuerdo entre las dos administraciones.

¿También es optimista con la alta velocidad?

Sí. Pero ojo, este Gobierno no va a aceptar chantajes ni ultimátum de ningún tipo. De nadie. Va a mirar por el interés general, y eso exige superar el convenio que firmó el Gobierno anterior en 2010 que solo garantizaba un tren de ningún sitio a ninguna parte. Pero desde la lealtad y el respeto mutuo.

¿Qué proyecto van a plantear?

Queremos un convenio que incluya a todo el corredor, que conecte a Navarra con Europa y Zaragoza y que garantice las devoluciones en tiempo y forma. Si no, volverá a ser una filfa y una mentira. Comprendo que ese es un espejo en el que UPN prefiere no mirarse, pero eso no le legitima para hacer una oposición carente de talla política, tratando de dinamitar el acuerdo entre administraciones. Es inaceptable.

¿Le han molestado las prisas por exigirles una respuesta?

No voy a ocultarle mi disgusto por las formas en las que se ha actuado tanto por parte de Fomento como por UPN, aprovechando la situación de manera irresponsable para buscar tajada política. Quiero creer que ha sido una actuación poco acertada y que hay voluntad de llegar a un acuerdo. Porque resulta hasta cómico que quienes llevan más de 20 años de promesas incumplidas y quienes tardaron más de dos años en pactar el convenio anterior vengan ahora con prisas. Es una operación chusca y pueril para buscar grietas evidente que no voy a permitir.

¿En este tema hay una postura definida dentro del cuatripartito?

Partimos de una posición común. Compartimos la necesidad de una red ferroviaria saneada y sostenible, acorde con las necesidades de Navarra que supere lo que tradicionalmente ha sido en España la alta velocidad. A partir de ahí, discrepamos en el camino a seguir, y eso genera tensiones y dificultades. Pero no impide que el Gobierno siga trabajando.

¿Cuándo van a enviar al Ministerio la propuesta de convenio?

Cuando el Gobierno estime que está en condiciones de hacerlo y con conocimiento leal y expreso de los grupos parlamentarios. Pero sin ningún tipo de chantajes y sin aceptar que sea un elemento para buscar las diferencias dentro del cuatripartito. Es una propuesta compleja en la que queremos implicar también a la sociedad con un proceso participativo.

¿Es compatible presentar una propuesta al Ministerio y abrir después un proceso participativo?

Absolutamente. La propuesta no supone una firma automática. Este es un proceso largo y de grandes dimensiones que debe abrir y generar posibilidades de participación en todo momento. Queremos que haya un canal abierto para recibir aportaciones y para que la ciudadanía tenga claro qué es el proyecto y qué afecciones va a tener en cada uno de los ámbitos, zonas y sectores.

¿Habrá partida para el TAV en los presupuestos?

Si no llegamos a un acuerdo, no. Pero tampoco es imprescindible. Llegado el momento ya buscaremos la fórmula de financiación.

El problema es que sus socios dicen que no apoyaran los presupuestos si hay partida para el TAV.

A veces ponemos el carro antes de los bueyes. Porque aquí llevamos cuatro años sin licitaciones y ahora resulta que todo son prisas. Si al final hay acuerdo con el Ministerio ya veremos cuáles son las necesidades de financiación y en qué se sustentan, pero de momento no estamos en ese escenario.

¿Cuándo presentarán el techo de gasto previsto para 2018?

Estamos cerrándolo todavía, pero en ocho-diez días tendremos una cifra.

¿Con qué margen de inversión se van a mover el próximo año?

Será un presupuesto lo suficientemente importante para consolidar el cambio de prioridades iniciado en 2015. Lógicamente, no alcanzará el incremento de los dos ejercicios anteriores porque fue muy alto, pero sí consolidará esa tendencia de crecimiento de la inversión pública.

¿Cuáles serán las prioridades?

El pilar social, por supuesto. Hemos avanzado en derechos sociales y hemos mejorado la situación de la sanidad y de la educación pública, pero el recorrido sigue siendo largo. También vamos a mejorar la inversión en Desarrollo Económico. En estos momentos de despegue la Administración debe acompañar la creación de empleo desde la premisa del equilibrio territorial y con una mirada ambiciosa a Europa.

¿La negociación del Convenio Económico va a condicionar los presupuestos?

Partimos de la premisa de que habrá un acuerdo en tiempo en forma. Se está trabajando bien, con sensatez, y confío en que cerraremos el acuerdo antes de la aprobación de los presupuestos. Ciertamente, no se comprendería otra cosa. En cualquier caso, no supondrá grandes cambios porque ya hicimos el ajuste de la aportación el año pasado, no sin polémica, para forzar la situación.

¿El acuerdo implicará que Navarra pague menos al Estado?

La negociación ha tenido como base el estudio realizado por Hacienda hace un año que concluye que Navarra estaba pagando más de lo que debía. Hemos sido ambiciosos, pero en una negociación siempre hay margen para ceder, y es ahí donde estamos. Pero vamos a ser prudentes, que queda trabajo todavía.

¿Un buen acuerdo para Navarra puede dar la imagen de una comunidad insolidaria ante el Estado?

No queremos dejar de pagar lo que se debe, sino acordar una relación económica justa, de igual a igual, que garantice la estabilidad para el futuro. El Convenio no es un privilegio, es un ejercicio de responsabilidad en las buenas y en las malas. Ahí creo que las dos administración estamos siendo muy responsables.

¿Ha encontrado en Navarra el apoyo que esperaba en la negociación?

Hasta cerrar un acuerdo razonable con el Estado seguiremos trabajando con la discreción que requiere un asunto como este. Las reflexiones ya las haremos al día siguiente. Pero habrá que hacerlas, sí.

¿Una mejor financiación permitiría bajar los impuestos?

Ese no es el debate a nuestro entender. Si queremos ser una sociedad fuerte, ambiciosa en su sanidad publica y su educación universal, si queremos mirar a Europa y dejar a nuestros hijos e hijas una comunidad solvente y con futuro, hay que equilibrar ingresos y gastos. Y para eso hace falta una buena política fiscal que mire a todo el año, y no solo al día de la declaración de la renta.

La oposición en cambio ha empezado a agitar ya la bandera de la rebaja de impuestos.

Suele ser estrategia de malos políticos bajar los impuestos como medida de apaciguar a la sociedad. Yo prefiero que se me exija en sanidad, en educación, en seguridad en las calles, en inversiones en aquello que nos cohesiona como sociedad y que nos hace más fuertes. Si queremos tener unos servicios públicos y de solidaridad de nivel europeo hace falta una política fiscal acorde. Es sencillo, no hay más.

¿Ha sido acertada la reforma fiscal?

En líneas generales creo que sí. Nos ha permitido equilibrar las cuentas, que venían muy dañadas, y afrontar algunas urgencias sociales imprescindibles. Pasados dos años haremos una nueva reflexión y si podemos ayudar mediante la política fiscal en algunos ámbitos, lo haremos.

¿Eso quiere decir que van a mejorar las deducciones por hijo?

Es una de las propuestas del cuatripartito que vamos a estudiar junto con otras medidas. Pero repito, la política fiscal es una herramienta imprescindible para construir una sociedad a futuro que mire a Europa.

¿Se va a subir el Impuesto de Sociedades?

Vamos a analizarlo todo, pero una subida directa no necesariamente supone mayores ingresos ni mayor estabilidad económica. Hay más margen en algunas deducciones que quizá ya no tiene tanto sentido. Es algo que tenemos que ver.

¿Una nueva subida de impuestos no puede suponer fuga de empresas, como dice la oposición?

Es algo que llevan diciendo dos años, pero que no es verdad. Los índices económicos y de confianza empresarial van bien, más allá de que en momentos puntuales haya un dato negativo al que se agarren para dibujar una noche cerrada y fría que no se corresponde con la realidad.

¿Qué perspectivas económicas tiene para Navarra?

La cosa va bien. Los índices interanuales son positivos, crece el empleo industrial y la recuperación muestra mayor solidez y fortaleza que en otros lugares del Estado. Sí me preocupa la irresponsabilidad con la que algunos en sus continuas giras por Madrid, solo por la búsqueda de un titular un poco hiriente contra el Gobierno, ponen en riesgo la imagen de Navarra fuera de la comunidad. Es una insensatez porque pone en riesgo la estabilidad económica en un momento delicado.

La creación de empleo sin embargo ha mostrado algunas contradicciones estos últimos meses.

Porque lo estacional en clave de turismo rema a favor de los datos del conjunto del Estado y distorsiona un poco la foto. Pero si uno mira el empleo industrial, las afiliaciones a la seguridad social o la evolución interanual se observa una tendencia positiva. Lo que no evita que seamos prudentes y que veamos que queda todavía mucho camino, sobre todo en la creación de empleo de calidad.

¿Puede hacer algo el Gobierno de Navarra para mejorar la calidad del empleo?

El margen es limitado, pero es nuestro principal reto como sociedad. Navarra esta creciendo de una manera estable y sólida, y esa recuperación debe llegar también al empleo en forma de estabilidad y de mejora salarial. Es un debate imprescindible que queremos acometer de la mano de los agentes sociales.

El problema es que hay una legislación estatal, como la reforma laboral, que propicia precisamente lo contrario.

Si, pero eso no puede evitar el debate en torno a la recuperación de la capacidad salarial de los trabajadores. Ahí deberán jugar también un papel importante los grupos parlamentarios en el Congreso. Hay mayorías para acometer una reforma. Sinceramente creo que ha llegado el momento para que la recuperación empiece a llegar también a los trabajadores.

¿Y qué va a hacer el Gobierno con sus propios empleados?

La Administración desde luego se debe implicar también con sus propios trabajadores. Para 2018 vamos a preparar una oferta pública de empleo importante. Hemos consolidado subidas salariales, todavía muy tímidas pero constantes, y hemos empezado a recuperar algunos retroceso en términos de interinidad y de derechos. Tampoco es fácil para la Administración, que va poco a poco, pero vamos a hacer un esfuerzo, de la mano de empresas y sindicatos para intentar generar un clima que permita acompasar los salarios a la realidad económica. Pero es imprescindible abrir ya el debate de la recuperación salarial y del empleo de calidad.


http://www.noticiasdenavarra.com/2017/0 ... r-calidadr

"Euskal Herria con Navarra nada tiene que ver" (Yolanda Barcina 15-12-2011)
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Re: ENTREVISTA A UXUE BARKOS, presidenta del Gobierno de Navarra

Mensaje por uno más » Mié Sep 06, 2017 12:24 am

Sí, porque hurtar a las mayorías democráticas la expresión de sus símbolos es inadmisible. Y en las instituciones generales de todos los navarros no hay ni una ikurriña. Pero el mismo argumento vale también para los ayuntamientos donde los sentimientos mayoritarios son otros, tan legítimos como los otros.
Efectivament, hurtar a las mayorías democráticas la expresión de sus símbolos es inadmisible, la Sra. Barkos tiene toda la razón.

Pero es que la ikurriña no pretende representar sólo a los ciudadanos de Pamplona. La mayoría democrática del Ayuntamiento de Pamplona no puede imponer la expresión de sus simbolos partidistas a la mayoría democrática de los navarros. Eso es inadmisible. Mäs aún: eso es FASCISMO.
Que quede claro que yo no soy un euskonazi

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Re: ENTREVISTA A UXUE BARKOS, presidenta del Gobierno de Navarra

Mensaje por uno más » Mié Sep 06, 2017 12:31 am

Uxue Barkos es la Presidenta más sectaria que ha tenido esta Comunidad jamás, no gobierna para todos los navarros, sino sólo para los suyos, los nacionalistas.
Que quede claro que yo no soy un euskonazi

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bitxejo
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Re: ENTREVISTA A UXUE BARKOS, presidenta del Gobierno de Navarra

Mensaje por bitxejo » Mié Sep 06, 2017 12:50 am

:D :D :D :D :D
Más sectaria que la que mandaba apalear a gente en la calle por portar ikurriñas.

Claaaaaaaro.claaaaaro.


Cada día se le ve más el plumero. Lo que no nos queda claro es si incluye entre los "menos sectarios" a los presidentes de diputación franquistas. Pero todo llegará.
"El termino euskonazi", es en realidad una forma de autoafirmación identitaria, como llamar "marranos" a los judíos conversos. Que quede claro que no somos uno de ellos." Uno mas

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